De cuando el heroísmo salvó a Aliuska de la muerte

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Por Pedro Mora Estrada | 22 junio, 2019 |
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El teniente coronel Abel Pérez Leyva carga en sus brazos a Aliuska, mientras el sargento Massip indica el angosto hueco por donde cayó la niña FOTO/ Luis Carlos Palacios

Inmersa en el disfrute de sus juegos, la niña Aliuska Viamonte Pérez no sabía del peligro. Sus dos años de edad y la separación del grupo, no le permitieron evadir la amenaza de aquel pozo que, sin la necesaria tapa,  se mostraba ante ella.

En las cercanías, su madre, Yolanda Pérez Céspedes,  desconocedora de lo sucedido, la buscaba desesperadamente.

A ella se sumaban otros niños, quienes revisaban todo a su paso por áreas del huerto escolar Manuel Espinosa, cercano al cementerio de Bayamo.

Una de ellos, Maritza Pérez, con mayor edad, al llegar al peligroso hueco se le ocurrió dejar caer una pequeña piedra que por casualidad tocó de la cabeza de Aliuska y le hizo emitir palabras de dolor.

“¡Ahí está!”, dijeron, y de inmediato salieron en busca de socorro. Recordaron la presencia de una cercana Unidad del Ministerio del Interior y allí fueron.

Acudieron varios militares -encabezados por el teniente coronel Abel Pérez Leyva- que aunque no eran especialistas en salvamento, actuaron para preservar la vida de Aliuska y extraerla de las profundidades del pozo.

El joven sargento Ramón Massip Reyes se autopropuso para, amarrado con una  soga, desafiar el peligro y rescatar a la pequeña.

Afrontaba el riesgo en un pozo de 46 centímetros de ancho, 41 metros de profundidad y 27 de estos cubiertos de agua…

Para más tensiones, cuando el descenso llegaba a los cinco metros, la soga comenzó a crujir y a anunciar que no resistiría. Entonces fue necesaria la búsqueda de otra  para que Massip reforzara la defectuosa y siguiera bajando.

Vencida la distancia, el joven encontró a la niña de dos años flotando, apoyada en sus codos y espalda para evitar perecer.

El anhelado socorro llegaba a las 3:15 p.m. del 18 de junio de 1987; el accidente se había originado alrededor de la 1:30 p.m.

Después de extraerla de las profundidades, ante la conmoción de todos, fue llevada al Hospital Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, donde la doctora Sara Mirabal explicó a los periodistas su apreciación acerca del buen estado de Aliuska.

FOTO/ Pedro Mora

De aquel singular suceso se cumplieron, el martes último, 32 años, y el 19 de junio igual tiempo de su publicación en La Demajagua.

En todo este tiempo, no volvimos a saber de Aliuska. Hace algunos meses solicitamos la participación de Abel Pérez, actualmente jubilado, quien con la ayuda del también jubilado, Jorge Remón, la localizó y hablamos ampliamente. Aliuska Viamonte Pérez, cuenta actualmente 34 años de edad, tiene dos hijos,  y por los resultados en su labor como militar fue ascendida este mes de junio a capitán del Minint.

Recuerda que cursó la Enseñanza Primaria en la escuela Manuel Espinosa, en el reparto Tamayito, y la Secundaria Básica, en la Esbu Mariano Tamayo.

“Estaré eternamente agradecida por aquel gesto.  El joven valiente siempre se preocupó por mí. Mi vida se la debo a Massip y al Ministerio del Interior”, expresa emocionada.

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