Cuando no estoy en Bayamo, me falta la mitad del alma

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 7 abril, 2020 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

-Me llamo José Alberto Tamayo Díaz y nací en la ciudad de los coches hace 52 años, en una casa humilde, pero cargada de amor. A veces recuerdo a mi padre, un guajiro del corazón de Guisa, triturando el café en un trozo de madera y pienso que ese ritmo del pilón me dio la clave para entrarle con ganas a la música cubana.

“El viejo convirtió la guitarra en Tres, con el que tocaba sones y guarachas por todo el lomerío , bajo ese ambiente crecí hasta que me acerqué a la Casa de cultura 20 de octubre, para incorporarme al movimiento de artistas aficionados , que tanto respeto y admiración merece.

PRIMEROS PASOS

“Hace cuarenta años atrás me di a conocer como animador, era un muchacho inquieto, delgado, de pelo largo, que cantaba canciones de Juan Gabriel, de la Década prodigiosa y tenía un programa llamado Pista joven, todo un Hit Parade donde presentaba mis locuras juveniles, con el apoyo de algunos amigos.

“Apenas teníamos tecnología, pero llenábamos el parquecito de la Emulación, nuestro cuartel general, también nos reclamaban de algunas escuelas, de manera que muchas personas me veían como un personaje importante dentro de la cultura, pero sin devengar salario alguno, hasta que me contrataron como utilero.

“Inicialmente sentía pena, pero comprendí lo útil y necesario de ese trabajo y lo asumí en aquellas inolvidables retretas de la Banda municipal de conciertos en el parque, cuyas sillas pasaban una y otra vez sobre mis hombros, lo hacía temprano y esperaba la media noche para retornar los asientos a su lugar de origen,

“El deseo de crecerme ante las dificultades, es una de mis virtudes, por eso me gradué de musicalizador-grabador, operador de audio y coordinador de actividades culturales, a partir de ese momento la vida se me ofreció otras posibilidades, en lo económico y social.

“Atrás quedó aquel oficio que me ayudó a comprender cómo se organiza un evento musical, por eso admiro a esos facilitadores que hoy posibilitan mi salida a escena.

ALTA DEFINICIÓN

“Profesionalmente le debo mucho a los maestros Cándido Fabré, Luis Bonet Tamayo y Carlos Puig Premion, al vocalista holguinero devenido bayamés, Eugenio Espósito…sus consejos constituyeron la guía para escalar escenarios nacionales y extranjeros.

“En estos momentos preparo el estreno mundial de mi nuevo disco titulado Mi Tumbao, en el que aparecen diez temas inéditos y adaptaciones de clásicos como Lagrimas Negras trabajados con sonoridades modernas y frescas.

“Todo estaba previsto para el primero de abril, pero lo pospuse por la actual pandemia que azota al mundo, cuando pase lo daré a conocer oportunamente.

Desde 1983 el sello Tumi Music se mantiene a la vanguardia de la música latina, su fundador Mo Fine, afirma que “El Ruiseñor” es el salsero nacional de mayor impacto en Cuba.

-Modestamente no lo creo, pero si él lo dice, yo lo respeto”.

-dijo finalmente el cantautor bayamés, en espera de, en breve tiempo, reanudar su peña sabatina de la calle Saco y General García y el bombazo dominical de Mi tumbáo.

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