Cuando se quiere, se puede

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Por Diana Iglesias Aguilar | 10 abril, 2019 |
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FOTOS/ Diana Iglesias

¿Cuánto en lo material y emocional cuesta convertir un centro politécnico en una base productiva efectiva? No importa cuánto ni en qué tiempo se logre, aprovechar los recursos al máximo y optimizar cada pedazo de terreno, conocimientos de maestros, alumnos y técnicos que asesoren, lo escrito y lo por inscribir, son empleados con intensidad en las aulas y terrenos del Instituto Politécnico Agrícola Capitán Arsenio Carbonell Vázquez, ubicado en la unidad 8 de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos del municipio Bartolomé Masó.

Con 35.3 hectáreas de tierra, favorecidos por un manto freático húmedo, donde manan cerca el río Yara y otros arroyuelos, tierras planas en medio de la serranía granmense, la geografía no es nada despreciable para multiplicar los cultivos y sacar lo mejor a la tierra con una fuerza de 266 estudiantes, 74 profesores y 42 personas de apoyo a la actividad docente.

El profesor Reinaldo Jiménez Mauri, actual director del IPA graduado allí mismo hace más de 30 años en mecanización agrícola y hace más de tres lustros fuera subdirector por 14 años en la institución, regresa ahora con el propósito de convertir a la escuela en un polo productivo-educativo de referencia y da los pasos sobre la base de un trabajo sostenido por décadas.

Jiménez Mauri, Licenciado y luego Máster en Ciencias, regresa a sus orígenes para realizar los sueños de autoabastecimiento escolar, resultados que si bien son loables, han de ser de excelencia, dice entusiasmado sobre la base de lo que conoce no solo en materia científico técnica, sino del potencial humano con que cuenta.

En el IPA se estudian doce especialidades entre obrero calificado y técnico medio, entre ellas vinculadas más estrechamente con el propósito planteado: agronomía de montaña, forestal, agropecuaria y agronomía. Además de gestión documental, informática, comercio, bibliotecología, elaboración de alimentos, contabilidad, hornos y calderas, vasculadores y calderas.

La escuela cuenta con un módulo pecuario que incluye ganado ovino, caprino, vacuno, cunícula, porcino, además de aves con fines pedagógicos y alimentarios. Las tierras se desglosan en 5,5 hectáreas destinadas al cultivo del arroz, 13 hectáreas a potreros y casi 17 hectáreas a cultivos varios entre los que se encuentran cerca de dos hectáreas dedicadas a cultivos tapados, chequeados por los programas de la agricultura urbana.

Esperanzado en obtener mejores resultados, Jiménez Mauri comenta que los rendimientos por hectáreas del arroz están en el orden de las tres toneladas, y los volúmenes de producción de viandas para alimentar los animales como los humanos se prevé rindan igual o superior a las unidades productivas cooperativas que marchan a la vanguardia en esos indicadores.

Poseen además de hortalizas y plantas para condimentar los alimentos sembradas, un área especial para plantas medicinales y otra de floricultura, ningún detalle se escapa. Aunque pareciera presuntuoso el deseo, poseen un parque de tractores, gradas para roturar, equipos y herramientas para la atención a la tierra y cultivos, así como medios de tracción animal para estos fines.

En los tres primeros meses del actual 2019 el balance de la alimentación por renglones en el IPA se cumple al 100% y sobrecumple en cuanto a viandas, hortalizas, condimentos, vegetales y frutas. También llegan a similares cifras la producción de abono orgánico el manejo de residuo de cosechas y el consumo proteico.

La institución comparte sus producciones con el Círculo Infantil Granma de la Ciudad Escolar y la escuela especial Mártires de Pino 3, lo que significa abastecer a cerca de cuatro decenas más de personas a diario, un compromiso serio que mantiene atareados a estudiantes y profesores.

En recorrido por la instalación constatamos las condiciones creadas, un pozo y el regadío por asperción para los sembrados más sensibles a la humedad, el propósito de sembrar variedades de plátano fiat  que producen durante todo el año, incrementar el cultivo de vegetales y potenciar un área para el café, ya sembrada y en espera de más atenciones culturales.

Nada se queda sin manejo adecuado, los residuos biodegradables se tratan en el área destinada para ello, y como resultado enriquece la tierra, también producen humus de lombriz roja y producen plantas frutales y maderables en un vivero del que salen listas las posturas para reforestar áreas circundantes.

No es mucho lo que quieren, si se mira lo que tienen, pero solo podrán hacerlo con el esfuerzo conjunto, la aplicación de resultados científicos a los que están atentos por llevar al surco.

Un adelanto de lo que aprenden y producen los estudiantes allí, podrá ser palpado del 23 al 24 de abril próximo en la Feria Agropecuaria Provincial que tendrá lugar en la propia escuela politécnica, donde los alumnos demostrarán los resultados en las habilidades pecuarias de enyugue a bueyes, enlace, monta, así como las cosechas que recogerán con sus propias manos.

Una fiesta a la que están convocados otros institutos politécnicos de la provincia, en el que se demostrará la máxima de querer es poder.

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