Cuba enfrenta cambio climático con responsabilidad y cooperación

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Por Prensa Latina (PL) | 28 febrero, 2020 |
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FOTO/ Autor desconocido

París, – Cuba aborda todos las cuestiones relativas al cambio climático con responsabilidad desde el punto de vista científico y en la toma de decisiones políticas, y cooperación en la esfera internacional, afirmó hoy el investigador Ramón Pichs.
Durante cinco días expertos mundiales del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), entre los que se incluyó una delegación cubana, se reunieron en París para elaborar el Informe de síntesis que establece los criterios de referencia necesarios para los procesos de negociaciones políticas multilaterales.

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Al término del encuentro, el investigador cubano y vicepresidente del Grupo de trabajo III del IPCC concedió una entrevista a Prensa Latina en la que refirió la posición de su país en relación con el trabajo desarrollado por el organismo, fundado en 1988 por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial.

Cuba ha estado representada en el IPCC desde sus inicios, y ha participado con expertos de distintas áreas, contando con una representación permanente en esta institución a través del Instituto de Meteorología de Cuba, mediante la figura de su director general, Celso Pazos Alberdi, presente también en la reunión de París.

Pichs explicó que todos los temas relativos al cambio climático son de gran relevancia para Cuba, que “en 2017 se aprobó el Plan de Estado “Tarea Vida” que representa el compromiso de Cuba al más alto nivel, en lo que se refiere a la toma de decisiones para desarrollar acciones de respuesta ante el cambio climático”.

Este Plan “cuenta con cinco líneas estratégicas de acción y once tareas específicas donde, si bien involucra a todo el país, la escala local es fundamental”, aclaró, y en él se identifican “15 áreas prioritarias por su vulnerabilidad, para trabajar en relación con el enfrentamiento al cambio climático”.

Estas tareas se abordan desde una doble perspectiva, “por un lado la prioridad fundamental está puesta en las medidas de adaptación, que son las acciones que reducen la vulnerabilidad ante el cambio climático”, un segundo aspecto es “la mitigación, dirigida a reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI)”, explicó.

En el primer caso, Pichs destacó el mecanismo cubano para la alerta y respuesta ante eventos extremos como pudieran ser los huracanes, reconocido internacionalmente por su valía en uno de los informes especiales del IPCC, y que “permite identificar desde etapas muy tempranas la gestación de esos eventos, y reducir al mínimo tanto las pérdidas humanas como las materiales cuando ocurren”, dijo.

Desde el punto de la mitigación, consideró “que si bien Cuba es un país con una presencia muy baja de emisiones en relación con el cómputo global”, sí ha dedicado importantes esfuerzos desde hace bastantes años a mejorar la eficiencia energética y promover las energías limpias para rebajar su huella de carbono.

En este sentido recordó el Plan para el fomento de las fuentes nacionales de energía, aprobado en 1993 durante el denominado “periodo especial”, la Revolución energética en 2005, o más recientemente el Plan nacional para el fomento de las fuentes de energías renovables, en 2014, con el que se espera que la generación de electricidad de estas fuentes pase del 5 por ciento actual al 24 por ciento en 2030.

El investigador señaló este objetivo como prioritario para el país, buscando un equilibrio entre “la inversión necesaria para poner en marcha este tipo de plantas, la dimensión social para mejorar las condiciones de vida y la dimensión ambiental de reducir sustancialmente las emisiones de GEI”.

Otro aspecto importante sobre la contribución de Cuba en este terreno, hace referencia a la cooperación internacional ligada a la adaptación al cambio climático, en sectores como la educación, la salud o la capacitación de especialistas de la región y de otros países para la realización de inventarios de GEI, o el diseño y aplicación de programas de adaptación orientados a reducir la vulnerabilidad.

En el plano internacional, Pichs resaltó la importancia de la colaboración con los países menos desarrollados en las negociaciones políticas multilaterales, bajo los principios de equidad y de responsabilidades comunes diferenciadas, “estamos hablando de un problema global pero las principales responsabilidades se ubican en los países altamente industrializados”, aclaró.

Por último se refirió a los problemas que sufren los pequeños Estados insulares y también Cuba, como un archipiélago vulnerable ante el cambio climático, y mencionó  afectaciones “en prácticamente a todos los sectores socioeconómicos”, desde la agricultura, al sector servicios, pasando por la salud o entre las poblaciones desfavorecidas.

“El aumento de las temperaturas y la subida del nivel del mar reducen el rendimiento de los cultivos, salinizan los acuíferos, favorecen la propagación de plagas y enfermedades, afectan a los corales y la biodiversidad marina, y refuerzan los eventos extremos como son los huracanes”, detalló, y todos ellos tienden a incrementarse, como ha podido constatar Cuba en los últimos años.

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