Cuba es nuestra

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Por Sara Sariol Sosa | 2 noviembre, 2017 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

¿Qué estamos haciendo los cubanos?, ¿de qué se trata este proceso de actualización de nuestro modelo económico?, ¿vamos bien?, ¿vamos mal?, ¿vuelve Cuba al capitalismo?Dando respuesta a esas interrogantes, como guía para el discurso, y ante economistas y contadores cubanos, que participaron en Granma en el V Encuentro Nacional de Economía Agropecuaria, Ramón Labañino Salazar, Héroe de la República de Cuba, motivó recientemente reflexiones sobre el libro El Socialismo Traicionado, del historiador Roger Keeran, de la Universidad Princeton de Nueva York, y del economista Thomas Kenny.

El texto, fruto de un arduo trabajo de investigación de más de cuatro años, llegó a sus manos en los días en que, acusados de terroristas, él y otros cuatro compatriotas cubanos, guardaron injusta prisión en Estados Unidos.

Este libro, apuntó, es un análisis profundo y visceral sobre lo que pasó en la Unión Soviética, y de los puntos esenciales que llevaron a su caída como un castillo de naipe.

Comenzó su intervención trayendo a colación al oportunismo que, según definición de Lenin, no está en hacer compromisos y concesiones con el enemigo de clase, sino en hacer concesiones innecesarias. “Eso fue lo que pasó en la Unión Soviética”, aseguró.

“En el año 1989 Cuba se quedó sola, el Comandante en Jefe Fidel Castro nos avisó de que eso iba a pasar, todo el petróleo que venía de la URSS despareció de la noche a la mañana despareció, y el 80 por ciento de nuestro Producto Interno Bruto cayó, pero para los cubanos la opción no es ni será arrodillarnos ni rendirnos ante el imperialismo norteamericano, sino sobreexistir”, recordó.

“Por eso se dieron y se están dando cambios necesarios, y estamos haciendo el mayor esfuerzo posible por no cometer errores.”

¿Qué pasó en la Unión Soviética?

En ese sentido, Labañino Salazar mencionó cinto puntos: liquidación del Partido Comunista, que perdió el contacto directo con el pueblo; entrega de los medios de comunicación a las fuerzas antisocialistas; desencadenamiento del separatismo nacionalista; rendición ante el imperialismo estadounidense, y la corrupción.

¿En contraposición, qué pasa en Cuba?

“En Cuba el Partido es único, sólido y dirige el proceso de una manera consciente, organizada, altamente democrática, eso nos salva. No podemos permitir nunca la formación de otro partido político, el nuestro en sí mismo es pluralista, con todas las corrientes filosóficas, pero único”, destacó el también vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (Anec).

“Este es el punto cardinal que mantiene la unidad de la Revolución cubana, dentro del Partido podemos divergir, tener criterios, pero asumir lo que se acuerde en su seno, ahí está nuestra fortaleza”, agregó.

Al referirse a nuestra prensa, entendió que necesita prontitud en la información, ser más agresiva, más oportuna, convertirse de verdad en la fuerza motora de la sociedad, de la crítica acertada, de la formación de conciencia nacional, pero – acotó-, es revolucionaria, defiende al pueblo, el momento histórico que vive la Revolución, y los intereses de la nación como nación única.

Llamó la atención sobre el hecho de que cuando se entrega la prensa, se entrega parte de la conciencia nacional, y sobre la pertinencia de estudiar los medios alternativos, porque también ejercen influencia.

Convocó a tener control sobre estos últimos, convertirlos en medios revolucionarios, movilizadores para defender nuestros principios, las causas justas, y responderle al adversario como se merece.

“La Unión Soviética empezó a desintegrarse geográficamente, pero Cuba es una sola, es indivisible, y tenemos que recordar a lo que nos llevó en 1968 el regionalismo, eso no puede volver a ocurrir”, apuntó más adelante Labañino Salazar

Recordó que de la noche a la mañana en la URSS los norteamericanos eran los mejores, y también sus pacotillas, sus zapatos.

“En Cuba eso no ha pasado, en el 2014 la administración de Obada reconoció el fracaso de la política del gobierno norteamericano, materializada en las guerras biológicas y terrorista, a través del bloqueo financiero, económico y comercial, con los cuales no han podido doblegarnos”.

Advirtió luego, que de las causas que originaron el derrumbe de la URSS, debemos prestarle mayor atención a la privatización al por mayor y la mercantilización de la economía socialista.

“Nosotros, explicó, nos hemos visto obligados a utilizar recursos de mercado, pero quien dirige ese proceso es el pueblo, y tenemos que llevar por el camino correcto al trabajo por cuenta propia y las nuevas formas de gestión, cuyo aporte y objetivo es fortalecer el socialismo.

“La mayor parte del PIB lo tributa la empresa estatal socialista, y los ingresos de las formas de gestión no estatal también se concibieron para aportar al desarrollo del país, al desarrollo local, sin protagonismos políticos.

“Se trata es de actualizar nuestro modelo, que el nivel de vida y salario mejoren, tal es el propósito de los lineamientos probados en el VI Congreso del Partido, y en eso quisiéramos ir más rápido, pero no podemos, porque nuestros recursos son limitados, enfrentamos el bloqueo de Estados Unidos, y ahora su presidente ha amenazado con hacer las cosas más difíciles.

“En este proceso avanzamos, a veces tenemos que detenernos, rectificar y seguir, no podemos cometer errores, porque ahí está el peligro, no podemos permitir que la gente se metalice, evada impuestos, declare ingresos por debajo de lo que gana, robe recursos al Estado, y altere los precios.

“Eso no se hace porque se afecta al pueblo, y si hacemos las cosas bien avanzan más rápido en los cambios, que son exclusivamente económicos, pues lo que se trasfiere a manos privadas no es la propiedad sino la gestión

“Primero está el pueblo, la seguridad nacional, la Patria, y el ser humano es el centro de nuestra sociedad y no el dinero. Cuba se mantiene firme en sus principios, como país libre y soberano, Cuba es de los cubanos, y sus principios no son negociables”, corroboró finalmente.

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