Cuba y la reforma constitucional

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Por Yasel Toledo Garnache | 15 agosto, 2018 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

El pueblo cubano y, especialmente, los jóvenes serán protagonistas del proceso de reforma constitucional en el país, el cual debe conducir a una carta magna más atemperada a los tiempos actuales y a los cambios impulsados durante los últimos años, incluidos los relacionados con la actualización económica.

En la clausura de la Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 19 de abril de 2018, el General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, afirmó que ese documento no significará de ninguna manera una variación del sistema social en la nación ni de sus objetivos estratégicos.

“(…) No pretendemos modificar el carácter irrevocable del socialismo en nuestro sistema político y social, ni el papel dirigente del Partido Comunista Cubano, como vanguardia organizada y fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, como establece el Artículo número 5 de la actual Constitución, y que en la próxima defenderemos que se mantenga (…)”, aseguró quien tiene una larga y admirable trayectoria de liderazgo revolucionario.

Integrada por 33 diputados, incluidos varios jóvenes y presidida por Raúl Castro, una Comisión Parlamentaria, trabajó desde principios de junio en la redacción del anteproyecto de la Constitución, analizado en el Parlamento y a punto de ser sometido a consulta popular, antes de aprobarse el texto definitivo en un referendo.

Otra vez el pueblo participará de manera directa en la elaboración, enriquecimiento y aprobación de un documento esencial para el destino de Cuba, muestra de la democracia reinante, tal como lo hizo en 1976, cuando apoyó la Constitución vigente con el 97,7 por ciento de los votos de los electores presentados a las urnas.

LOS JÓVENES, MOTIVADOS PARA PROCESO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

En diálogo con varios jóvenes de Granma, confirmamos la motivación de las nuevas generaciones para participar en el proceso, conscientes de su enorme importancia para el presente y porvenir, con mantenimiento de las raíces de la Revolución.

Yordanys Charchaval de la Rosa, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas en Granma, declaró que todos participarán con entusiasmo, y el ánimo de contribuir a una carta magna revolucionaria y consecuente con el socialismo.

Refirió que Cuba posee una amplia historia constitucional desde el documento aprobado en la Asamblea de Guáimaro, en abril de 1869, apenas unos meses después de comenzar la primera guerra aquí.

“Es admirable la preocupación y ocupación de nuestros héroes y líderes por la legalidad y el establecimiento de constituciones abarcadoras desde aquel momento, en plena guerra por la libertad”, manifestó quien ha participado como delegado en tres festivales mundiales de la juventud y los estudiantes y fue presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes, de 2009 a 2011.

Destacó que el documento está más adecuado a los momentos actuales, pues en la nación se han realizado diversos cambios, como los relacionados con la estructura gubernamental y los Lineamientos de la Política Económica y Social.

Michel Santiesteban Hernández, del sector de Salud, quien se desempeña como jefe del departamento Ideológico del Comité de la UJC en Granma, destacó que la base de la nueva propuesta sigue siendo la de los ideales socialistas, defendidos por las nuevas generaciones y toda la sociedad.

Agregó que será fundamental la preparación para realizar aportes coherentes y profundos, a fin de contribuir lo más posible a un documento que regirá la vida política, económica y social del país.

Yudriel Díaz Escalona, oriundo del municipio montañoso de Pilón y sicólogo de profesión, dijo que en ese proceso los jóvenes enviarán un mensaje de protagonismo y lealtad a la Revolución, el PCC y los principios martianos y fidelistas.

“Con la convicción de ser continuadores de lo mejor de nuestra historia, tendremos siempre presente de dónde venimos, por qué hoy existimos y hacia dónde queremos ir”, añadió quien se define como un muchacho tranquilo, soñador y admirador de hombres como Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro.

Yadira Coello Palacios, también de Pilón, aseguró que ella participará como mujer y joven, con el orgullo de aportar en un proceso histórico, con impacto en los cubanos de hoy, sus hijos y nietos.

El ingeniero informático Asiel Figueredo, de Media Luna, y el profesor Herman Moya, de Yara, también coincidieron en que las nuevas generaciones, junto a los demás ciudadanos, realizarán una contribución inteligente, masiva y responsable.

LA CONSTITUCIÓN VIGENTE

La Constitución actual fue aprobada el 24 de febrero de 1976, en referendo popular, justamente cuando se cumplía el aniversario 81 del comienzo de la Guerra de 1895, cuyo organizador principal fue Martí, Apóstol de la Independencia.

En su primer artículo, precisa que “Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”.

La Asamblea Nacional del Poder Popular en uso de sus facultades constitucionales, acordó, el 28 de junio de 1978,  reformar el punto 10, inciso a), a los efectos de que en lo sucesivo la Isla de Pinos pasara a llamarse Isla de la Juventud.

El documento recibió una reforma constitucional en 1992, a fin de cumplimentar las recomendaciones del IV Congreso del PCC, adoptadas como resultado del debate público, abierto, franco y sereno con el pueblo, en un momento muy complejo cuando la nación enfrentaba el denominado período especial.

Diez años después, en el 2002, en otro proceso inmenso de consulta popular, se aprobó una nueva reforma, que ratificó el contenido socialista en respuesta a las manifestaciones injerencistas y ofensivas de Estados Unidos, y dejó expresamente consignado el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario.

También precisó que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con otro Estado no pueden ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera.

LAS CONSTITUCIONES ANTERIORES

En la historia cubana sobresale que apenas seis meses después de iniciada la lucha armada, los patriotas confeccionaron y aprobaron la Constitución de Guáimaro, el 10 de abril de 1869, en plena guerra y con artículos sumamente radicales a favor de las masas populares.

Otras de la etapa mambisa fueron la de Baraguá, en 1878, con apenas cuatro artículos; la de Jimaguayú, en 1895, y la de La Yaya, en 1897.

Durante el siglo XX se redactaron dos: la de 1901, cuando ocurría la Ocupación Militar de Estados Unidos aquí, lo cual impidió que fuera más avanzada, y la de 1940, considerada una de las más progresistas hasta ese momento en América.

Hoy, la responsabilidad de enriquecer y aprobar la Ley de Leyes radica en todos, una oportunidad enorme para seguir construyendo una nación siempre mejor, a favor del pueblo y la luz.

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