¡Cuídese de los rayos!

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Por Granma | 30 junio, 2018 |
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Sin reparar en el peligro al que se exponen, no pocas personas transitan por la vía pública bajo el asedio de las fuertes descargas eléctricas, que en numerosas ocasiones acompañan las típicas lluvias de nuestras tardes veraniegas.

Mucho más alarmante es ver a niños y adolescentes bañarse descalzos en el aguacero, correr detrás de ómnibus, montar patines y jugar fútbol, con total ignorancia o subestimación de las consecuencias que pueda acarrearles tan irresponsable conducta.

Más allá de los conocidos perjuicios que son capaces de ocasionar en los equipos electrodomésticos, computadoras y transformadores, por mencionar algunos ejemplos, en Cuba las fulguraciones causan un promedio de 65 a 70 víctimas fatales cada año, constituyendo junto a las menos publicitadas corrientes de resaca, los fenómenos naturales que más muertes producen en la Mayor de las Antillas.

Según especialistas del Centro de Física de la Atmósfera del Instituto de Meteorología, estos aparecen cuando el movimiento ascendente y descendente del aire contenido dentro de una nube del tipo cúmulo nimbo, de gran desarrollo vertical, con una altura de diez a 12 kilómetros y elevado contenido de humedad, forma cargas positivas y negativas, que al acumularse en exceso originan una descarga en forma de chispa, el relámpago.

La misma puede circular dentro de la propia nube, entre dos nubes de tormenta, o entre una de ellas y la superficie de la tierra. Cuando el chispazo desciende a una temperatura muy elevada, choca con el aire mucho más frío de los alrededores y produce un enorme ruido, llamado trueno.

Al ser la velocidad del sonido mucho menor a la de la luz, siempre veremos primero el relámpago y después escucharemos el trueno. De acuerdo con los estimados de los científicos, la distancia a partir de la cual comienza a oírse el estruendo asociado a la caída del rayo es de ocho kilómetros o más, en dependencia de las características del entorno.

En caso de ser sorprendido por una tormenta eléctrica en plena calle, lo más recomendable es buscar refugio en el interior de una edificación techada.

Pero la opción más segura es permanecer en un vehículo con las puertas y ventanillas cerradas, porque como las ruedas son de goma, las descargas eléctricas circulan por el exterior del metal y dejan en el interior un campo eléctrico nulo, proceso denominado Jaula de Faraday.

Nunca debe caminarse ante esas condiciones meteorológicas sumamente peligrosas y menos correr con la ropa mojada, ya que suele crearse una turbulencia en el aire que puede atraer al rayo.

Igualmente, resulta peligroso colocarse debajo de un árbol, porque tienden a caer sobre el punto más elevado. También  es riesgoso practicar deportes en terrenos abiertos, montar a caballo o hablar por teléfono.

Como el agua conduce la electricidad es preciso salir de inmediato del mar, piscina o río tan pronto empiece a tronar, algo que lamentablemente algunas personas no hacen.

Asimismo, es aconsejable alejarse de vallas, alambres y cercas metálicas. Si forma parte de un grupo situado en un área descampada lo correcto es separarse de manera individual, ponerse de cuclillas e inclinar la cabeza sobre las rodillas con los oídos tapados, hasta tanto pase la severidad de la tormenta.

PRECISIONES
En pocos segundos los rayos provocan temperaturas superiores a los 20 000 grados Celsius y liberan gran cantidad de energía.

Las fulguraciones causan incendios forestales, matan animales y entorpecen la telefonía y las transmisiones de radio y televisión. También pueden afectar los vuelos de la aviación comercial.

Ante una tormenta eléctrica desconecte de la corriente o de las líneas telefónicas los equipos correspondientes. Haga igual procedimiento con las antenas.

Por lo general, las tormentas eléctricas en nuestro país suelen ser más frecuentes entre mayo y septiembre.

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