Daniel Rodríguez Verdecia: Una vida como débito

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Por Sara Sariol Sosa | 11 mayo, 2018 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Más que alcanzar los 80 años de vida, Daniel Rodríguez Verdecia celebra este viernes 11 de mayo, el haber logrado cumplir en buena parte de esa existencia, con el compromiso moral que su padre lo hizo contraer cuando era un joven maoísta, frente a la estatua que perpetúa la memoria de nuestro Héroe Nacional José Martí, en el parque que, en Manzanillo, su ciudad natal, se honra con el nombre del Maestro.

Ya era esencialmente martiano, lo leía en cientos de libros que aún bisoño devoraban sus pupilas, pero sus principios se apegaron a la doctrina de aquel, cuando el 28 de enero de 1953, siendo dirigente estudiantil y de los masones jóvenes, discursó en la mencionada plaza manzanillera en ocasión del centenario del natalicio del Apóstol.

Ese día, 65 años atrás, habló entonces con pasión del mártir de Dos Ríos, del amor que nos inculcó por la patria, por los hombres, por la dignidad, y cuando terminó la oratoria, su padre, a quien no ha había advertido en la multitud, le puso la mano sobre el hombro y le dijo: ahora jurarás frente a él, que jamás traicionarás ese ejemplo.

El haber sido fiel a tal juramento, es lo que verdaderamente ha querido celebrar Daniel Rodríguez Verdecia, o Danielito como aún todos le llaman, uno de los ilustres hijos de la Ciudad del Golfo, un revolucionario cuyo batallar incansable ha hecho que tantos le conozcan no solo allá, sino en toda la provincia de Granma.

A Danielito, fundador del Partido, los granmenses lo recuerdan, entre otras muchas responsabilidades, al frente, junto a Pedro García Lupiáñez, de la Comisión de implantación del Poder Popular en Granma, a propósito, además, de la constitución de esta provincia, y como dirigente de ese órgano de Gobierno y luego del máximo organismo político, en los municipios de Campechuela y Manzanillo.

Lo recuerdan, también, como secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba en el territorio, una labor de 13 años que ha quedado grabada con beneplácito en la memoria de cientos de colectivos obreros, que mil veces se embelesaron con su atrapador y convincente diálogo, con su tino para analizar y buscar soluciones a las inquietudes laborales, con su manera poderosa de convocar a la utilidad, sin que nadie pudiera resistirse.

Entonces, con la satisfacción de haber vivido al servicio de la Patria, como aprendió de Martí, celebrará Rodríguez Verdecia su onomástico, el cual, en honor a la verdad, más que celebración,será  una suerte de rendición de cuenta en encuentro con jóvenes manzanilleros de varias enseñanzas.

¿Por qué?

“Quería ese encuentro como el mejor regalo, porque a los 80, con 11 operaciones a cuesta, un infarto del miocardio, y una operación a corazón abierto (sin abandonar sus responsabilidades tras de recuperación de la mayoría de esos eventos), llegó la hora de rendirles cuenta de mi eterno compromiso, para aportarles mi experiencia a esa juventud profunda que tenemos.

“A ellos, porque los compromisos serios son propios de los jóvenes, compromisos que los acompañarán toda la vida, y que no traicionarán, porque los principios están por delante de todo.

“Porque quiero comentarles  que cada momento aporta la verdadera dimensión de un compromiso; les rindo cuenta porque sé que ellos también tienen un compromiso de fidelidad absoluta con Martí, con Fidel y la Revolución, y tampoco fallarán jamás”.

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