De desperdicio a valor agregado (fotos e infografía)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez y Sara Sariol Sosa | 23 agosto, 2021 |
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Proceso natural del secado de semilla de mango/Foto.Rafael Martínez Arias

Un sueño nunca estuvo tan cerca de su mano, sobre todo, porque la principal materia prima estaba ahí, olorosa y colorida, haciendo fila a las puertas de la fábrica, en espera de ser procesada.

A David Ramón Gutiérrez Toledo, la idea de generar alimento animal a partir del procesamiento de la semilla de mango hacía tiempo le punzaba en la cabeza, pero no fue hasta el año pasado que concretó la tecnología, publicada en la Revista Cubana de Ingeniería Vol. XI (2) 30-37(2020) e impulsada con un incipiente apoyo gubernamental.

Para ello construyeron con materiales desechados un molino multipropósito capaz de molinar una tonelada diaria, que representan aproximadamente 100 latas de pienso animal.

El país invierte 550 millones de dólares al año importando alimento animal, cuánto no se ahorraría de fomentar industrias para procesar subproductos del mango.

EL PROCESO

Sobre planchas de novoa empleadas en viviendas Sandino, reposan, marchitas por el sol, las semillas de
mango que serán sometidas a la molienda.

“A la extracción de la nuez, le sigue otro pase de secado y otra trituración hasta lograr la granulometría ideal para el consumo animal, dígase cerdos, rumiantes, aves y conejos; dieta que puede ser enriquecida con otros suplementos nutricionales.

Harina deshidratada obtenida del procesamiento de la semilla Foto/Rafael Martínez Arias

“De esta forma, se da uso a un desecho abundante, pues alrededor del 50 por ciento del mango utilizado (cáscaras y semillas) corresponde a desechos, que no son aprovechados por falta de tecnología”, comenta el profesor asistente de la Universidad de Granma.

La semilla de mango que representa del 30 al 45 por ciento del peso total de la fruta, dependiendo de su variedad, es el principal producto de desecho de la industria, compuesta por la corteza y la almendra.

“En la cosecha de mango de 2019, la fábrica de Conservas Yara procesó tres mil 625,28 toneladas de mango, de las cuales mil 812,64 fueron desechos, de ellos, mil 667,62 toneladas constituyeron semillas que se desecharon”, explica David Gutiérrez.

Foto Rafael Martínez Arias

Investigaciones sobre el tema corroboran las propiedades de la cáscara y el hueso, ricos en pectinas y polifeoles del alta calidad, y ácidos grasos poliinsaturados que lo hacen atractivo para la dieta animal.

En un contexto en el que cada día aumenta la necesidad de obtener alimentos para sostener las producciones ganaderas, requiriéndose suplementos alimenticios de alto valor nutricional a altos costos en el mercado internacional, sería factible aprovechar los residuos agrícolas, como los que genera el mango.

 

La validación de esta teoría por la fábrica de conservas de Yara, prueba una de las diversas formas de aprovechar el potencial del mango, algo que puede explotar otra empresa procesadora de alimento animal, no necesariamente esta, cuyo objeto social es el alimento humano.

Variantes para sacar lasca a esta tecnología no faltan: Conservas Yara podría contratar estos desechos del mango a alguna industria procesadora de este u otro municipio; o proyectos de desarrollo local de mayor envergadura podrían sacar partido a este desecho para generar valor agregado.

EL DÍA A DÍA

De acuerdo con Luis Manuel Lahera Fonseca,  Jefe de producción de la Fábrica de Conservas de Yara, este
año, la productora de 752,2 toneladas se han concretado poco más de tres mil en físico, y en físico mercantil, se han materializado algo más de mil toneladas.

En el año, precisamente el mango junto al tomate, constituyeron las principales materias primas para las elaboraciones.

En el tomate, a pesar de que la cosecha se presentó más tarde que como históricamente se ha comportado, los rendimientos superaron a los de 10 años atrás.

En el mango, de tres mil 700 toneladas, se elaboraron tres mil 24, un volumen considerable aunque no se cumplieron los pronósticos por falta de envases,
fundamentalmente tanques metálicos y bolsas asépticas, lo cual provocó, amén de grandes existencias de la fruta, que la molida inicial fuera baja y muy por debajo de la capacidad instalada, sin embargo, el rendimiento en la molida también estuvo por encima del ciento por ciento.

Todo gracias a los innovadores con que cuenta la productora, con un elevado compromiso, y que han encontrado solución a los problemas que se fueron
presentando durante los procesos, logrando que, a diferencia de otras etapas, el índice de roturas ha sido mínimo, a pesar de la situación económica actual, y su impacto negativo en la existencia de recursos para reparar.

Tal esfuerzo creativo, se centró en la recuperación del rompedor de mango, la maya, correas, el repasador y las cajas de bola.

ESPÍRITU INNOVADOR
La productora logró incorporar tres de los cuatro montacargas existentes, parados al inicio de la cosecha de este año por falta de piezas y gomas.

“El montacargas estaba prácticamente obsoleto, al fundirse el motor y no haber pieza de repuesto el mecánico se dio a la tarea de buscar otros y adaptarlos hasta llevarlos a la medida original.

Montacargas recuperado por innovadores.Foto/Rafael Martínez Arias

“Se hizo la prueba con el montaje del motor, lo cual permitió terminar más de la mitad de la cosecha del mango y aún está trabajando. Hoy es un montacargas más que presta servicio en la fábrica”, comenta Alfredo
Álvarez Lago, Jefe de brigada de taller.

La fábrica de Conservas de Yara resiente los efectos del bloqueo principalmente con la carencia de recursos para la reparación que ponen en riesgo la propia molida porque no se poseen condiciones para reparar al instante.

“En escenarios como este es donde el intelecto, la decisión y la inventiva de los aniristas juega su papel, dando lugar a una tormenta o lluvia de ideas para solucionar el problema en un corto o largo plazo”, expone Ernesto Benítez Romero, Jefe de mantenimiento.

“Aquí no entra una bomba para bombear productos desde hace más de 12 años; la adquisición de tornillería, electrodos, es difícil de conseguir, y aunque algunos se producen en Cuba, no se puede acceder a ellos porque la empresa que los produce también están bloqueadas y no pueden suplir todas las necesidades.

“Cuando estamos en cosecha de mango y tomate, esta situación se torna desventajosa, porque la fruta no espera, la naturaleza no se puede detener; y si perdemos tiempo al procesar, ello repercute en los rendimientos y arriesgas la materia prima para trabajar los meses posteriores”, describe Benítez Romero.

MÁS QUEHACER HASTA CIERRE DE AÑO

La fábrica yarense se concentra en la elaboración de derivados del tomate y del mango, fundamentalmente las producciones con destino al mercado en divisas, entre estas salsas para pizzas, tomate frito, vitanova…

La productora, insertada en las exportaciones en frontera, ha situado sus producciones en la zona del Mariel, y actualmente también lo hace en las cadenas de tienda de Granma, Las Tunas y Holguín.

Junto a esa búsqueda necesaria de ingresos, mucho esfuerzo requerirá el alistamiento de la vieja tecnología, como la línea de jugos, que precisa de cambios impuestos por un nuevo envase, al cual se le hacen
pruebas ante la falta del que tradicionalmente se utilizaba para esos fines.

En fin, seguirán meses donde el colectivo cada vez más pondrá a prueba esa fusión imprescindible de producción e innovación, para aportar cuanto sea posible a la dinamización de la economía territorial.

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