De la calle al abrazo de un hogar (+gráfico, fotos, audio y video)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 14 junio, 2021 |
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El señor calculó a la vista la parte más honda del río. Algo vivo se removía dentro del saco y gruñía. “Vengo a hacer algo que no me gusta”, dijo como quien busca perdón. Acto seguido, lanzó al animal al agua y se marchó. Por suerte, unos chicos presenciaron de lejos el suceso y socorrieron al perro.

Historias de abandono, con más o menos dramatismo, suceden en nuestras comunidades. Según la Revista electrónica de Veterinaria (RedVet), hace poco más de una década, cerca de 200mil perros callejeros deambulaban las calles de Cuba; el 60 por ciento de estos lo constituían canes mestizos, carentes de valor genético y monetario para sus dueños.

Bayamo no escapa a los altos índices de abandono, aunque ya no se contabilizan, por falta de jaulas para retenerlos. Leonardo Regis Feria, zoonólogo en la Dirección municipal de Higiene y Epidemiología, recuerda la última recogida durante el 2016, de 56 animales.

Los factores económicos constituyen una de las principales causas de dejadez, a las cuales también se suman las camadas indeseadas, los problemas de comportamiento, cambios de domicilio, la pérdida de interés por el animal y la imposibilidad de asumir sus cuidados ante enfermedades y accidentes.

Quienes abandonan, olvidan que al deshacerse de sus mascotas las convierten en víctimas del desalojo, de la desnutrición, del maltrato y en un foco de enfermedades transmisibles al ser humano, como la rabia, las parasitarias y las dermatológicas.

ALEGRE, PERO PROFUNDA

Desde el pasado año, un grupo de estudiantes de Medicina realizan, en Bayamo, de forma aislada, acciones de rescate y rehabilitación de animales. La labor cobró adeptos, organicidad y visibilidad mediante una página en Facebook con el nombre de Huellas, donde las personas les notifican de animales desprotegidos.

“Las casas de nuestros colaboradores actúan como hogares temporales mientras están en tratamiento. Una vez sanos, los damos en adopción; otros, menos convalecientes, se tratan en el mismo entorno”, explica Bárbara Díaz Leyva, fundadora de la iniciativa.

“Nos limita mucho no disponer de un lugar. Cuando las casas están llenas y  aparecen nuevos casos, estamos literalmente de manos atadas”, se lamenta Díaz Leyva.

Loable es la labor de estos chicos, que engranan en limitado tiempo, guardias, seminarios, exámenes y la atención a los callejeros. El secreto: trabajo en equipo.

“Cada cual ayuda con cuanto está a su alcance: medicamentos, comida, transporte, vivienda o notificando a la página, gracias a lo cual salvamos más vidas”, acota Bárbara.

Imprescindible resulta contar con el veterinario Abel Omar Fernández García, con 18 años de oficio y una devoción admirable por los animales, lo cual, unido a profesionalidad y buen trato, mantienen concurrida la consulta.

“Sin el apoyo de Abel no hubiéramos concretado los objetivos de Huellas. Nos considera cuando acudimos con un caso, incluso, nos enseñó a inyectar, algo necesario durante el trabajo de campo, sobre todo, porque algunos animales son desconfiados y se nos dificulta  transportarlos”, opina Yoel Alberto Ojeda Peláez, activista.

PROYECTOS LOCALES

Amparada en el Decreto-Ley No. 31 de Bienestar Animal, en Bayamo se creó la primera farmacia de nuevo tipo, en coauspicio de Labiofam y la Agricultura, para el expendio de medicamentos de origen natural para los animales, entre estos, antiparasitarios y suplementos nutricionales.

La perspectiva, explicó Maidolis Tamayo Estrada, directora general de Labiofam Granma, es materializar, de conjunto con el grupo Gelma, edificaciones en los municipios de Manzanillo, Guisa, Pilón y Jiguaní.

El Decreto-Ley No. 31 de Bienestar Animal, otorga a los órganos locales del Poder Popular, la facultad para promover e incentivar la participación de las comunidades en el bienestar de los animales y la posibilidad de gestionar y financiar proyectos de desarrollo socio comunitario y ambiental.

También los autoriza a crear entidades y centros para la atención, acogida, rescate y rehabilitación de los animales. Para conocer perspectivas en ese sentido, La Demajagua dialogó con Maikel Espinosa Sosa, coordinador de programas y objetivos.

“Desde el gobierno municipal, existe la iniciativa de edificar una clínica veterinaria para atender todo tipo de animales, donde hoy radica la de Cacique Guamá.

“El local contará con departamento para venta de mascotas, suvenires, alimentos, salón de espera y de operaciones; secciones de consulta, entre estas de emergencias, y sitio para especies exóticas, con visitas dirigidas de los centros educacionales, explica.

“Esta clínica, encadenada con la Agricultura, la Universidad de Granma y la Empresa Agropecuaria Bayamo, prestará servicios en moneda nacional y libremente convertible, además, aportará aluno por ciento del gobierno local.

“También tendrá una promoción online de sus prestaciones, en correspondencia con la actualización tecnológica de nuestra sociedad, amplía Espinosa Sosa. “Pensamos hacer el salón de espera y la parte de la clínica con cubierta ligera para que salga este año, no así el de operaciones, con un mejor acabado, en aras de certificarlo, de acuerdo con las normas sanitarias.

“Aspiramos a crear en la periferia un lugar para acoger y atender mascotas abandonadas hasta recuperarlas y darlas en adopción”.

Tales actos, recordemos, abonarán más beneficios si desde la familia y las escuelas potenciamos el amor y la consideración hacia todo ser vivo. Fomentar esta conciencia, permitirá librarnos en el futuro de “perros” abandonados.

EN LA CALLE

Emma llegó a nuestras vidas un día de lluvia, con el pelambre chamuscado y enjuto, como una cruel imagen de la desnutrición. Saltaba a la vista la exposición de una parte del sistema reproductor, cuya fetidez toleramos por el uso perenne del nasobuco.

Esquiva y temerosa, repelía a mordiscos todo acercamiento. Con perseverancia y comida, los colaboradores de Huellas le colocaron un improvisado bozal y la condujeron hasta la casa de tránsito, donde la atenderían hasta encontrar asistencia médica.

Se tocó puertas de algunos especialistas, algunos no se atrevían a tratarla, otros no tenían tiempo para escuchar su caso, por insensibilidad. Los caminos condujeron al doctor Abel Omar Fernández García, quien ajustó su agenda y aceptó el reto, junto a su homólogo Rafael Orlando Garcés Sariol.

“La perrita llegó en un estado de salud bastante crítico: desnutrida, con una dermatitis, al parecer, provocada por algún ácaro, y un estado físico muy desfavorable, con un prolapso vaginal necrosado, con secreciones purulentas, de unos cuatro o seis meses de evolución”, describe Fernández García.

El prolapso, nos explica Fernández García, ocurre en caninos por un proceso hormonal, o sea, un exceso de progesterona o estrógeno a nivel sanguíneo, y también cuando durante la monta de un perro, estos se separan bruscamente.

“La única solución es operar, porque el prolapso está muy grande y el útero no se puede devolver manualmente hacia la cavidad uterina”, expone Abel Omar.

El equipo de Huellas recibió con una sonrisa el resultado final de la intervención: parecía una nueva Emma. Se interesaron por los procederes necesarios para su recuperación, también por el costo de la atención médica, cuya respuesta fue un magnánimo gesto: “Tranquilos, chicos; lo importante aquí es salvar al animal”.

Emma se fue de nuestras vidas un día de lluvia. Nos lo habían anticipado, que la recuperación era lenta, y su caso difícil por su debilitado estado de salud, pero no podíamos dejarla a su suerte.

Esta no es una historia de desesperanza. Al contrario. La pérdida de Emma inspiró optimismo en quienes la conocieron, recordándoles, que existen otros callejeros por salvar.

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