Debaten sobre las causas del 26 de julio

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Por Yelandi Milanés Guardia | 24 julio, 2020 |
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FOTO Rafael Martínez Arias

Un panel de investigadores intercambió, este jueves, con jóvenes y combatientes en el parque- museo Ñico López  de Bayamo, sobre los motivos que conllevaron al asalto del cuartel Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953.

El debate comenzó con una explicación de la especialista Elena Martínez Martínez, quien detalló lo que era antiguamente el referido cuartel, un fuerte español hasta 1903, momento en el cual se convirtió en un centro de tortura y confinamiento  hasta  enero de 1959, cuando afortunadamente culminó su nefasta historia.

Martínez Martínez manifestó que la conversión en parque museo Ñico López,  fue una iniciativa liderada por el Comandante de le Revolución Juan Almeida Bosque.

Posteriormente intervino Liliana Alarcón Vázquez, profesora universitaria e investigadora de la Casa de la Nacionalidad Cubana (CNC), quien  disertó sobre la vida económica, política y social de Bayamo desde 1940-1952, etapa en la cual la educación y la salud eran deficientes, a lo que se unían problemas con el urbanismo, las obras públicas, además de males sociales como el desvío de recursos, la malversación, los juegos, vicios, prostitución  y en las zonas rurales pobreza y desalojo.

La panelista expresó que aunque el azúcar y la ganadería reportaron discretos crecimientos económicos, estos no beneficiaban directamente al pueblo y si a la burguesía y políticos corruptos.

Por su parte, el historiador Sergio Garcés Quintana detalló por qué Fidel y la Generación del Centenario decidieron que la única solución posible a los males de Cuba era una acción armada.

Garcés Quintana narró los hechos acaecidos en Bayamo el 26 de julio de 1953, cuando ocurrió el asalto al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, realizado por 21 de los 27 jóvenes que llegaron la jornada previa a la Ciudad Monumento Nacional.

El destacado indagador  habló sobre las causas por las que fracasó el factor sorpresa, además de la importancia que le otorgó Fidel al cuartel bayamés, pues después de ser tomado, sus armas serían utilizadas para crear una avanzada que impidiera la llegada a Santiago de Cuba  de refuerzos inmediatos, provenientes de zonas, como Manzanillo, Las Tunas y Holguín.

También rememoró la visita de Fidel al sitio donde se alojaron los futuros asaltantes, la sincronización de los relojes para que la acción iniciara simultáneamente a la 5:15 de la madrugada, el liderazgo de Raúl Martínez Arará*, los 10 muertos tras la represión de la tiranía batistiana y la solidaridad del pueblo bayamés, que escondió y salvó a varios de los mozalbetes perseguidos.

Finalmente, Damiana Pérez Figueredo, directora de la CNC, reflexionó sobre la tergiversación de estos hechos  y el desmontaje de la historia por parte de nuestros enemigos, quienes quieren mostrar la década del 50 como la época dorada de Cuba y a Batista como el presidente que impulsó el desarrollo de la nación.

Asimismo, resaltó que los detractores de la Revolución cubana consideran injustificados los asaltos a los cuarteles, la expedición del yate Granma y la lucha guerrillera en la Sierra Maestra que trajo el triunfo definitivo. Para ello apelan al olvido y la desmemoria, a lo cual debemos anteponer la enseñanza crítica de nuestra historia para que las nuevas generaciones de cubanos sepan discernir con profundo conocimiento lo valioso y lo desdeñable.

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