Dedicación

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Por Diana Iglesias Aguilar | 19 abril, 2019 |
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Dedicación es una palabra que quizá se acerca a definir la vida de cuatro hermanos nacidos en un humilde pueblo de campo de la actual provincia de Holguín, cuyas vidas han sido entregadas al aprendizaje, la investigación y la enseñanza de la Historia, así con mayúscula sin distinguir si es cubana o universal, la historia humana.

Fueron nombrados con la letra H y responden a los apellidos Pérez Concepción, entre todos han sido autores y coautores  de cerca de una veintena de títulos, algunos se usan en los distintos niveles de enseñanza y otros son resultados de investigaciones de hechos trascendentes de la historia local que pueden ser leídos por los niños, jóvenes y adultos sin llegar a ser expertos en los temas.

A los cuatro hermanos los une una profunda vocación pedagógica, dejando sus huellas de maestros en las  Universidades de Santiago de Cuba, Holguín, el Instituto Superior de Arte y  la Universidad de La Habana, donde mismo estudiaron el pregrado y alcanzaron, luego de la licenciatura en Historia, los grados científicos de Máster y Doctores en Ciencias. Y creo que ya es hora de presentarlos de manera independiente.

Lamentablemente el mayor de los cuatro hermanos ya no está físicamente, sí su huella indeleble en el patriotismo estudiantil en la lucha por la libertad cuando apenas era un adolescente de 15 años. Hernán lo nombraron y nació en 1938, irradiando a sus hermanos con el dinamismo que le caracterizó.

Se jubiló como investigador del Instituto de Historia de Cuba en La Habana, antes  se desempeñó en múltiples funciones: periodista de Radio Habana Cuba, profesor de la Universidad de La Habana y  director de los periódicos Sierra Maestra de Santiago de Cuba y Ahora de su natal Holguín.

En 1941 nace el segundo hijo del matrimonio de obreros agrícolas: Hebert le nombraron. Estudió en la Universidad de Duke en Carolina del Norte, Estados Unidos de Norteamérica, y en la actualidad se desempeña como profesor de Historia especializado en temas del vecino norteño en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Santiago de Cuba.

Atesora dos libros como autor y es un reconocido Doctor en Ciencias Históricas que bebió de la inagotable fuente familiar, aunque me cuenta que su padre solo llegó hasta tercer grado era un incansable lector de la prensa, los textos históricos, la revista Bohemia,  la Biblia y era un gran conversador y hermano masón.

Las fuentes orales de la niñez y la juventud, el crecer cerca de los veteranos de la guerra de 1895, y escuchar sus anécdotas y las de los Generales y oficiales como Antonio Maceo, le inspiraron desde pequeño y así se contagió también Hiram Pérez Concepción, el tercero de los hermanos y el más pequeño en tamaño, nacido en 1945.

De ojos profundamente azules y mirada reflexiva, Hiram es de hablar pausado y conciso. Durante más de un lustro fue profesor de Historia y se licenció en la Universidad de Oriente, en la actualidad es el director de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos de Holguín y presidente de la Unión de Historiadores de esa provincia. Parte de sus esfuerzos están dedicados a la conservación del patrimonio edificado.

Habla por sus hermanos con profunda emoción de los orígenes humildísimos, de los que sobresale el orgullo. El padre, Manuel Reinerio Pérez Pérez, aún papá para todos, junto a su mamá, como la llaman también, son los responsables de que se inclinaran los cuatro por la Historia.

En casa se respiraba el aroma de la libertad, la madre guardaba cada escrito relacionado con los héroes y mártires que salen en la prensa. Hernán, el hijo mayor colabora con el periódico Norte, donde se registran las actividades revolucionarias de los estudiantes de todo el país. Y la familia milita en el movimiento revolucionario 26 de julio, con riesgo para las vidas.

Aunque era muy pequeño cuando suceden esos acontecimientos que estremecen a sus hermanos, el número cuatro de los Pérez Concepción, Hernel, nace en 1954. Conoce junto a Hernán, Hebert e Hiram de la Periquera, Monumento Nacional, de Calixto García, su madre, sus hazañas, y cuanto lugar en los alrededores se relaciona con el legado independentista y cubano, es el padre quién lo cuenta para los muchachos que aún no conocen ningún pueblo más allá de Mir, mucho menos la ciudad de Holguín distante 45 kilómetros.

Militante del Partido Ortodoxo, Manuel Reinerio lega a sus hijos principios medulares para el éxito: la honradez, la laboriosidad, y los lleva a Mala Noche para que sientan el influjo del lugar donde Antonio Maceo organiza en 1895 el Estado Mayor en la región nororiental de Cuba.

El hijo mayor, Hernán decide entonces pasar de la clandestinidad a las fuerzas guerrilleras que pelean en la Sierra Maestra y bajo las órdenes de Camilo Cienfuegos se estrena como miembro del Ejército Rebelde, donde termina la guerra con el grado de capitán. Mientras eso ocurre la familia tiene que mudarse forzosamente a Barajagua, perseguidos por el ejército de Batista.

Como todo lo que les rodea es aprovechado, Hernel e Hiram recuerdan muy bien el entorno rico en acontecimientos de sus infancias. Barajagua es vecina de Cueto, donde se encontraba una de las más renombradas prefecturas mambisas, fuentes de suministros al Ejército Libertador, de allí salieron los dos indios y el negro que encontraron a la Virgen en la Bahía de Nipe, símbolo cubano que se adora en el templo de el poblado santiaguero de El Cobre.

También recuerdan la visita al enclave donde estuvo una aldea taína, según investigaciones visitada por el adelantado Diego Velázquez en la época de la conquista y fundación. En este punto de la historia familiar evocan al maestro de la escuela pública de apellido Suárez, un señor consagrado a verter en sus alumnos el potente legado martiano, maceísta, cespediano del que ha de beber cada cubano.

Doy fe de la pasión con que enseña la Historia de Cuba el profesor Hernel, entre fechas y acontecimientos imprescindibles,  desacraliza a los héroes y los sienta al lado de sus estudiantes para el diálogo necesario. Comparte las funciones de investigador de la oficina de sitios históricos y monumentos de Holguín con el aula en la facultad del Instituto Superior de Arte de la propia ciudad.

Conversé con ellos por estos días en el 23 Congreso Nacional de Historia que se celebró en Bayamo como homenaje al bicentenario del natalicio de Carlos Manuel de Céspedes y en el marco del cual Hebert Perez Concepcion Doctor en Ciencias Historicas recibió la distinción Por la Cultura nacional  que ya tenían sus hermanos Hernel e Hiram.

Pasión y dedicación podría titularse también este artículo, en síntesis se lo entrego a los lectores, pues mucho hay por escribir de los hermanos Pérez Concepción, de sus aportes a la historiografía local y nacional  y sobretodo a la formación cívica y a la enseñanza de la Historia, así con mayúscula, la humana, esa que no es posible negar y si es imprescindible conocer, para no repetir errores, para estar prevenidos, para saber a donde vamos.

 

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