Del patio a la mesa

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Por Yelandi Milanés Guardia | 18 septiembre, 2020 |
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Los patios pueden contribuir a la alimentación

En estos tiempos de carencias derivadas de la actual pandemia que asola al mundo, nuestras alacenas se han resentido fuertemente, pues aunque en Cuba producimos una parte de lo que consumimos, una significativa cantidad viene del exterior.

Por tal razón, si antes se abogaba por disminuir la dependencia de las importaciones, hoy más que nunca se hace necesario impulsar los sectores garantes de la alimentación del pueblo, para que en situaciones adversas como la actual, aunque no se suplan todas las demandas, al menos se minimicen sus efectos.

Durante el coronavirus aunque el Estado ha adoptado variantes para atenuar la crisis, las producciones de lo que ingerimos cotidianamente están por debajo de los volúmenes precisos. Y aunque la Agricultura y la Industria Alimentaria llevan sobre sus hombros gran parte de esa compleja responsabilidad, ello no nos libera de la contribución al enriquecimiento de nuestras mesas.

Conozco quienes ante la escases no se han cruzado de brazos y han convertido su otrora enyerbado patio en pequeñas fincas donde se encuentran calabazas, boniatos, yuca, plátanos y otras plantas que los ayudan a la nutrición de su familia.

Tengo un amigo santiaguero que trabaja en la Universidad de Ciencias Informáticas, que en días recientes -imposibilitado de estar en la capital cubana- me expresaba con alegría que estaba incursionando en la agricultura doméstica, y había sembrado hasta cebollín, lo cual lo tenía muy alegre porque se mantenía ocupado en estos días de ocio.

También sé que muchos campesinos, aún con el mínimo de recursos, no han dejado baldías sus tierras. Como tampoco han renunciado otros a la entrega de sus producciones, aunque las cifras no sean tan halagüeñas como en años anteriores.

Afortunadamente, hay quienes buscan variantes ante las complejidades, como lo hacen algunos criadores de cerdo que ante la disminución de pienso importado, han sembrado parte de la comida que requieren sus animales o han multiplicado la raza criolla, la cual asimila mejor el pienso con alimentos alternativos.

Sé que no todos pueden convertir su patio en un huerto o una granja, porque no tienen suficiente espacio, tiempo, condiciones, ni los acompaña la salud, pero los que sí, pueden contribuir a solventar una necesidad cotidiana y determinante para la vida.

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  1. En las zonas urbanas de granma, se deberia fomentar aun más esta alternativa. Patios y percelas pueden ser puestos a producir por las familias y no se tendria que depender tanto del estado.
    Cultivos como el aji, el cilantro, el cebollino y otros pueden se r cultivados. Todo lo que contribuya a fortalecer la alimentación vale la pena intentarlo.