Despertar a la vida

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Por María Valerino San Pedro | 15 agosto, 2016 |
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Foto Luis Carlos Palacios Leyva
Foto Luis Carlos Palacios Leyva

Era agosto de 1960, corrían tiempos hermosos y frescos y una plena efervescencia popular existía en Cuba; en medio de las transformaciones sociales se crea la Federación de Mujeres Cubanas, unificando las diversas organizaciones femeninas existentes en el país hasta ese momento.

Aquel 23 de agosto devino un día histórico, fue constituida una organización con el objetivo principal de incorporar la mujer a la sociedad y al empleo, y también al programa de cambios políticos y socio económico en marcha.

Así recuerda Urania Ramírez Arias, residente en el municipio de Bayamo, en la suroriental provincia cubana de Granma, aquellos momentos tan especiales para ella.

A la altura de sus 91 años, con el rostro surcado por el paso del tiempo, esta educadora por excelencia, mantiene en su memoria y en sus archivos personales, en los cuales se apoya para responder las interrogantes de la entrevista, una hermosa historia de la FMC, vista y vivida desde su especio personal.

“Fue realmente conmovedor –explica-, yo era joven, aunque ya tenía mis tres hijos y trabajaba como maestra en la escuela primaria Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, e incluso ya vivía en esta casa del reparto Nuevo Bayamo.

“A todas nos conmovieron las palabra del Comandante en Jefe Fidel Castro en aquella ocasión, que en algunas de sus partes decían textualmente:

La mujer está realizando una tarea activa y la mujer organizada puede contribuir grandemente a hacer desaparecer los últimos vestigios de discriminación.
Las mujeres pueden ser útiles en todos los sentidos; las mujeres pueden manejar las armas y las mujeres pueden combatir (….) Debe dárseles oportunidad en todos los órdenes, y deben estar preparadas para todas las tareas; y deben ser, sobre todo, la gran reserva en la lucha; deben ser las que sustituyan a los combatientes cuando caigan, si tenemos que luchar. Por eso contamos con la mujer cubana, ¡la Revolución cuenta con la mujer cubana!

“Era difícil que los hombres comprendieran, cedieran, en el más amplio sentido de la palabra, a sus esposas, a la madre de sus hijos para estudiar o trabajar, no querían compartirlas, y nos tocó imponernos, yo por suerte no tuve ese problema, mi compañero siempre fue muy comprensivo y me posibilitó ser trabajadora, cederista, federada y militante.

“En este reparto éramos muy pocas las mujeres incorporadas a la FMC, por tanto, pertenecíamos a  la delegación que encabezaba la ya fallecida Dora Milanés, en el reparto Castro, de allá recibíamos las orientaciones.

“Las primeras tareas fueron apoyar los círculos infantiles, hacer la ropita para los niños, trillar café, y trabajar con las domésticas para que se incorporaran a la escuela; luego vino la campaña de alfabetización, las actividades educativas, las tareas de prevención de salud, atención social y superación cultural de sus miembros.”

Urania calla, se queda pensativa, pasado unos minutos retoma la conversación, con lentitud, como si midiera cada palabra.

“En 1967 creamos aquí nuestra primera delegación, fue una gran alegría, ya podíamos hacer cosas desde casa, dar las reuniones cerca, en fin, hacernos sentir más. Considero que la FMC llegó a defender y reconocer el trabajo de las mujeres, -asegura-,  para mí fue un despertar a la vida. La figura de Vilma Espín, su ejemplo, su labor, nos instó a amar y a hacer más por nuestra organización.

“Ya no puedo participar como antes en las actividades, pero cuando me siento bien coopero en lo que me sea posible y asisto a la reunión o la celebración de alguna efeméride. Siempre seré federada.”

Urania fue delegada al Séptimo Congreso de la FMC, y como figura activa en su radio de acción, trasladó a su hija mayor Urania Brull, más conocida por Kelita, su efervescencia, pues esta última llegó a Ideológica de la organización en el municipio de Bayamo. Resultó igualmente ejemplo para su hija Rebeca y su nieta Diana.

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