Día Internacional de la Enfermería: La vocación y el servicio

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Por María Valerino San Pedro | 12 mayo, 2020 |
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FOTO Omar Moreno Suárez

Cada 12 de Mayo se celebra en todo el planeta el Día Internacional de la Enfermería, como homenaje a Florence Nightingale, nacida un día como ese, y considerada ejemplo de abnegación, madre de la enfermería moderna y fundadora de la primera Escuela de la profesión en el mundo.

A finales de la década del 80 del siglo pasado, Cuba también se sumó a las naciones que conmemoraban la efeméride.

Son la columna vertebral de la mayoría de los equipos de atención de salud, y prestan sus servicios no siempre en las mejores condiciones técnicas y estructurales, pero perennemente dispuestas a ayudar a quienes lo necesitan.

Así piensa y actúa Gleydis Herrera García, la Licenciada en Enfermería que hoy es resaltada para, en su persona, agasajar a todas sus colegas granmenses.

Según manifiesta, desde que inició los estudios en la Facultad de Ciencias Médicas de Manzanillo, le gustó, por tratarse de una profesión humana y hermosa siempre y cuando se ejerza tal y como es.

“Soy oriunda del serrano Buey Arriba, donde laboré a partir de 2002 al graduarme, atendiendo el Programa de Citología del municipio dos años, luego fui jefa de enfermería del Hogar materno por 24 meses, después formé parte de la docencia y más adelante opté por la especialidad de Atención Primaria de Salud.

“Todo ese quehacer me propició vivir y disfrutar intensamente la enfermería, ganando experiencias y demostrando a mi paso cuánto puede hacerse en favor del paciente y de la profesión.

“Mención aparte merece mi estancia en Venezuela, en cumplimiento de la misión. Cuando sales de Cuba enfrentas una nueva realidad y aquilatas lo tuyo. Nunca he podido olvidar, porque me marcó, lo sucedido con una niña de nueve años, la misma edad de mi hija en ese entonces, en los Valles del Tuy.

“Ella y su abuelita llegaron hasta nosotras, porque tenía granitos en la cabeza, al reconocerla empezaron a moverse y, no imaginas, terrible, tenía su cabeza llena de gusanitos. Sentí dolor, tristeza e impotencia, la limpiamos varias veces y se solucionó la situación.

“En mi país nunca había visto tal situación y eso me sensibilizó. Te das cuenta entonces cuán grande es lo tuyo, independientemente de que no siempre se satisfagan nuestras necesidades; a veces pensamos y queremos compararnos con el Primer Mundo y no podemos igualarlos en tecnología o desarrollo, pero en humanismo, en la manera que se atiende a las personas, sí, incluso lo superamos”.

Al hacer la anécdota se emociona y respira profundo para detener la humedad que se apodera de sus ojos, entonces hace referencia a su traslado hacia Bayamo, donde vive ahora, y la labor como enfermera de la familia en el consultorio del reparto Carlos Manuel de Céspedes y luego como clasificadora del cuerpo de guardia del policlínico Jimmy Hirzel.

“Esta actividad quizás parezca simple, pero si se hace debidamente de ella dependen muchas cosas, pues si se clasifica bien a los pacientes que llegan al cuerpo de guardia, todo el mundo se va bien atendido sin mucha espera y con mejor calidad. Cobra más valor este quehacer en estos tiempos de Covid-19.

“El personal de enfermería es esencial, pero debe caracterizarse por el carisma, la amabilidad, llegar hasta donde no lo hacen los demás, por sensibilizarse, por ponerse del otro lado, por ser enérgico cuando es preciso, todo por la salud del paciente.

Madre de dos hijos, un varón de 16 años y una hembra de 13, compañera y amiga, esta mujer amante de la lectura y de estar en familia, tiene la vocación de servir al prójimo y de aliviar, con sus cuidados y dedicación, el dolor humano.

 

 

 

 

 

 

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