Dialogan periodistas con corresponsales de guerra

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Por Yelandi Milanés Guardia | 8 marzo, 2018 |
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De izquierda a derecha Rafael Martínez Arias, Ismael González González y Pedro Mora Estrada/ FOTO Agustín Sam

Integrantes de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) en Granma dialogaron este jueves en su sede, con tres colegas que se desempeñaron como corresponsales de guerra en conflictos bélicos como el de Angola.

El intercambio lo inició Pedro Mora Estrada quien expresó que a su llegada al país africano le impactó mucho el clima y ver sumidos en la miseria y la infelicidad a los niños, a quienes los cubanos quisieron cambiarle la vida inaugurando un parque infantil hecho de restos de camiones y piezas.

Entre sus misiones estuvo la de reflejar para la revista Verde Olivo el quehacer de los militares y civiles que cumplían misión internacionalista en Angola, además del trabajo de las organizaciones políticas y de las acciones relevantes de las tropas antillanas.

En el caso de Ismael González González resaltó que quien pisaba esa tierra se convertía inmediatamente en soldado, y debían ser muy celosos en su labor periodística porque no podían dar señales de la ubicación de las tropas cubanas.

González González visitó unidades militares, fotografió combatientes y participó en actividades de diversa índole para mostrarle a Cuba la realidad de nuestros compatriotas en aquella lejana geografía.

“El estímulo de hacerles trabajos a los combatientes era algo muy gratificante para ellos, y lo más doloroso para nosotros era fotografiar a los muertos, muchos de los cuales fallecieron por cometer indisciplinas.

“Íbamos equipados con armamento para defendernos, pero nuestra misión era netamente periodística”.

Rafael Martínez Arias rememoró su preparación en la Academia Militar Máximo Gómez para su labor como fotorreportero en la hermana nación.

De aquella contienda recuerda la escasez de comida y como los nativos, para alimentarse, iban a los basureros donde ellos echaban las sobras .

Su primera enseñanza al llegar fue hacer una trinchera para protegerse en cualquier combate, y esto le fue de mucha utilidad para preservar la vida, en un lugar donde también tenían como adversarios la presión psicológica y las enfermedades complejas y letales.

“Aunque no éramos combatientes a veces usábamos el arma y nos  defendíamos, porque el enemigo no respetaba”.

Martínez Arias aseguró que los cubanos se hicieron grandes por todas las vicisitudes allí experimentadas.

Al finalizar, los otrora corresponsales de guerra resaltaron la importancia de no olvidar a los caídos, porque ellos ofrendaron su vida en nombre del internacionalismo y de la paz en Angola.

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