Diligencias de fin de año

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 30 diciembre, 2016 |
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Santa Clara, – Cada año, cuando diciembre termina, los cubanos  andan apurados, la prontitud se aprecia en pueblos y ciudades donde parece que a sus habitantes no les alcanza el tiempo.
Los isleños andan prestos para realizar compras, pintar sus hogares, decorarlos, e incluso adquirir los vestuarios que utilizarán la última noche, porque la creencia popular asegura que esa  noche se debe celebrar con ropas de estreno.

Este quehacer tiene sus orígenes en tiempos ancestrales cuando los humanos asumieron rituales para la llegada de enero como buen augurio de que el año entrante fuera mejor que el anterior.

Por esa razón adoptaron  actitudes que llegan hasta la actualidad sobre todo las referidas a la limpieza, y acondicionamiento de los hogares, para que enero llegue con limpieza y mayor confort.

Los cubanos mantienen la tradición de reunir las familias el 31 de diciembre, por eso se alistan en buscar los avituallamientos necesarios para las fiestas, y no falta quienes  se trasladan a las casas de sus padres, o abuelos, bien desde otras provincias, o procedentes de distantes naciones.

De manera general la reunión se realiza en la casa de los mayores, hasta donde llegan hijos, nietos, sobrinos, en fin una pléyade de descendientes, quienes los agasajan de manera especial.

Durante esos días resulta frecuente que los hombres asuman la cocción de los alimentos, que generalmente consiste en cerdo asado, arroz congrí, yuca con mojo, y ensalada.

No faltan los dulces caseros como el de toronja, naranja, el flan, arroz con leche, mermeladas y pasteles.

Tanto el 31 como el 30 las fiestas hogareñas marcan la pauta de la sociedad, los amigos se visitan para desearle buenaventuras a las personas queridas, y también para compartir una cerveza y algún refrigerio.

Hay familias que tienen la costumbre de intercambiar regalos entre ellos, acción amenizada con juegos de dominó, bailes y otros divertimentos.

De manera general los jóvenes se mantienen en las casas hasta que el reloj marca las 12 y el primer día del año se deja ver, en ese instante los grupos se forman y se dirigen a discotecas, bares u otros sitios para concluir los festejos, mientras que los padres, abuelos y tíos continúan las celebraciones en casa.

Las variantes comerciales aseguran estos comportamientos, porque durante diciembre las diferentes cadenas de tiendas realizan ventas especiales, rebajas de precios, y ofertas tentadoras, propias del momento.

No falta en Cuba la venta de cenas a domicilio desde restaurantes y cafeterías, para satisfacer los intereses de quienes no gustan de cocinar.

La atención a segmentos sociales más vulnerables es prioridad en este país, por esa razón cuando el año declina se suman a la oferta comidas especiales para quienes residen en los hogares de ancianos y de niños sin amparo familiar, entre otros.

También se priorizan los comedores a donde asisten personas de bajos ingresos, y los lugares intrincados y apartados de las montañas.
Mientras la mayoría de los cubanos se divierten, una buena parte trabaja para garantizar las festividades, este grupo incluye a médicos, enfermeras, gastronómicos, y artistas de las diferentes manifestaciones.

Un papel protagónico tienen los encargados de mantener la higiene y limpieza de los sitios dedicados al disfrute, ellos son los barrenderos, quienes escobas en mano esperan el final de cada fiesta para retribuir a la comunidad el orden y pulcritud que debe tener.

No importa que función se realice ni donde se viva, cada fin de año es motivo de celebraciones, la alegría inunda los pueblos, las gentes ríen felices y con el brindis de media noche se besan y desean salud, amor y prosperidad para todos, es  esa una noble manera de comenzar a andar por otros 12 meses.

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