Diversidad, característica identitaria de la cocina cubana

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Por Diana Iglesias Aguilar | 22 junio, 2018 |
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La cocina cubana y el sello de identidad que pone en la cultura y viceversa, fue el tema de la disertación de Domingo Cuza Pedrera, director de la Oficina Provincial de Información al Turismo en Bayamol, en el evento Sabor a las villas.

Abogar por la diversidad en la mesa cubana, y potenciar la presencia de platos típicos de las regiones montañosas, marítimas o llanas, sugiere ayudará a ampliar el diapasón de ofertas en centros gastronómicos a consumir por los nacionales y los extranjeros que nos visiten.

Bayamo como fragua de tradiciones no solo patrióticas e independentistas, sino también de la cocina cubana, sale a relucir en la conferencia vespertina de la primera jornada del evento Sabor a las villas que se desarrolla en el Centro de Comunicación Cultural Ventana Sur de la  Ciudad Monumento.

El aliñao, el bollo prieto, la mandanga, las rosquitas de a ocho son platos de la región de Bayamo, recogidos de alguna manera en la literatura gastronómica aún inédita, de la que se encargan numerosos investigadores del territorio oriental con el ánimo de dejar constancia de la variedad de productos y sus combinaciones que se pueden preparar, aun cuando abusamos de los mismos postres y bebidas en lo cotidiano.

La cocina regional hecha con productos propios de la región está llamada a potenciarse, pues las materias primas dependen de la actividad humana o de la naturaleza  en cada región,  ya sea en ecosistema de montaña, marino, de rio o represa, desertico, de llanura fluvial, u otros.

El patrimonio culinario cubano está formado por la imbricación de las cocinas europeas reflejadas en la ibérica, la cocina de diversas etnias africanas que llegaron a la isla desde principios del siglo XVI y algunos elementos de los aborígenes como la yuca y otros tubérculos y aliños.

Contemporanizar y elaborar de manera cada vez más natural y nutritiva los diversos platos de la cocina cubana es el reto a que están llamados los maestros en los centros gastronómicos sean grandes o pequeños.

Cuba y sus villas fundacionales pueden ofrecer variadas propuestas culinarias atractivas, para mejorar progresivamente la salud del pueblo, porque somos lo que comemos, así como preservar las tracidiones culinarias que pasan de generación en generación y son el patrimonio cultural de la nación.

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