Donde nacieron cimientos vitales para el Ejército revolucionario

Share Button
Por Leslie Anlly Estrada Guilarte | 15 marzo, 2017 |
0
Foto/ Rafael Martínez Arias
Foto/ Rafael Martínez Arias

En El Marabuzal, perteneciente al municipio granmense de Yara, y aproximadamente a ocho kilómetros de Manzanillo, se recordó hoy la partida del primer gran refuerzo enviado por el Movimiento 26 de julio hacia la Sierra Maestra, organizada por la heroína Celia Sánchez Manduley y Frank País García, hace exactamente 60 años.

En un acto presidido por Federico Hernández Hernández, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en  Granma, Calixto Santiesteban Ávila y Kendri Gamboa Sariol, primeros secretarios de esa organización política en Manzanillo y Yara, respectivamente, entre otros dirigentes, se honró a quienes contribuyeron con la revitalización de la lucha guerrillera y demostraron que la disciplina y entrega eran fundamentales para lograr el triunfo.

Aldo Daniel Naranjo, presidente de la Asociación de historiadores en el territorio, recordó los primeros enfrentamientos de los revolucionarios liderados por Fidel Castro Ruz, luego del desembarco del yate Granma el dos de diciembre de 1956, por territorio de Niquero.

“En febrero de 1957, Fidel se reunió con miembros de la dirección nacional del Movimiento 26 de julio y planteó la necesidad de que los combatientes clandestinos perseguidos, incluso las mujeres, se incorporaran de manera definitiva al Ejército Rebelde”.

De esa manera, se acordó concentrarlos en casas dispersas de Manzanillo; y Celia era la responsable de organizar la recepción, ocultamiento y envío de estos hombres y armas a la Sierra Maestra.

“Después de un detenido análisis de la situación en Manzanillo, Celia determinó con Frank proteger a los hombres y las armas en la finca La Rosalía, a pocos kilómetros de Manzanillo… a nadie se le ocurriría que pudiese haber hombres escondidos en medio de una vegetación (marabú) tan agresiva y poco cómoda”, agregó el historiador.

En la noche del viernes 15 de marzo de 1957 partieron hacia las montañas y a su llegada el destacamento guerrillero adquirió mayor fuerza y las posibilidades del éxito revolucionario aumentaron.

En el acto también se les otorgó el carnet que los acredita como militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas a jóvenes de Yara, y se instó a los granmenses a aunar la inteligencia necesaria para alcanzar victorias y fortalecer el trabajo político ideológico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *