Educador por y para siempre (+ audio)

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Por Orlando Fombellida Claro | 22 diciembre, 2016 |
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Segundo Aliaga
Segundo Aliaga, a la izquierda, con la condecoración en el pecho. A la derecha, José Maceo, primer secretario del Partido Comunista de Cuba, en Bayamo /  FOTO Rafael Martínez Arias

Cuando en la soleada mañana de este martes 20 de diciembre José Maceo Martí, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en el municipio de Bayamo, le colocó en la solapa de su camisa color vino la Orden Frank País de Segundo Grado, el profesor de Matemática Segundo Gilfredo Aliaga Céspedes supo que el redondeado anverso de ese reconocimiento encerraba sus 47 años de labor educacional.

Allí, en la plaza de actos del instituto preuniversitario Francisco Vicente Aguilera, en la capital de la provincia de Granma, se sintió feliz como al echar un gol su equipo Mineros, de la antigua provincia de Oriente, durante los terceros y cuartos juegos  escolares nacionales.

De muchacho, el hijo de albañil y campesina, con seis hermanos varones y dos hembras, quería dedicarse a la Educación Física.

Pero en febrero de 1969, al convocar el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, a estudiantes de secundaria básica a formarse como profesores de manera emergente, no lo pensó dos veces y dijo sí.

Seis meses después, con solo 16 años de edad, se paró frente alumnos tan jóvenes como él, en la misma escuela en la que hacia poco ocupaba un pupitre: la secundaria básica José Antonio Saco, en la Ciudad Monumento Nacional.

Nunca se arrepintió de adoptar esa decisión, antes de terminar el décimo grado, quien ahora tiene el grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas.

Es más, está convencido que una convocatoria similar puede hacerse ahora y serán muchos los muchachos y muchachas que responderán de manera afirmativa, para contribuir a satisfacer necesidades de docentes.

Tras los aplausos y felicitaciones, en un aula vacía, Segundo Aliaga cuenta  al entrevistador que fue fundador, en 1973,  de la primera escuela secundaria básica en el campo, en Granma, la Antonio Betancourt Flores, en Cauto Cristo, de donde vuelve luego a la José Antonio Saco.

Buenos recuerdos, porque si los hubo malos, los olvidó, conserva de su tránsito por el politénico Carmelo Noa Gil, en la comunidad Wiliam Soler, el instituto de Superación Educacional (ISE), el instituto preuniversitario vocacional de ciencias exactas Silberto Álvarez Aroche, en el que fue entrenador de concurso en su especialidad, jefe de cátedra y subdirector, y en la Dirección provincial de Educación, como metodólogo.

“Una de mis mayores satisfacciones es que mi pareja hijos son educadores: la hembra estudió licenciatura en Educación Musical y el varón en la Universidad de Ciencias Informáticas, donde es profesor”, dice satisfecho Segundo.

Este Vanguardia nacional del Sindicato de Trabajadores de la Educación la Ciencia y el Deporte, en 1998, y de la Asociación de Innovadores y Racionalizadores (Anir), en 1998 y 1999, habla con el mismo orgullo de su desempeño como asesor en México del programa cubano de alfabetización Yo, sí puedo, que en su centro actual: la facultad obrero-campesina Roberto Peredo Leige, en Bayamo.

Educador Ejemplar, reconocido con las distinciones Rafael María de Mendive y Por la Educación Cubana, y la medalla José Tey, le queda pendiente un tramo de solo una  docena de meses para poder jubilarse, pero eso no significará “desvincularme de la educación, porque a mi me gusta enseñar y lo haré mientras tenga salud”.

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