Eiffel a la vista

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Por Leonardo Leyva Paneque | 9 agosto, 2021 |
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FOTO Ricardo López Hevia

Cuando se hable de la actuación de Cuba en los Juegos olímpicos Tokio 2020, habrá que comenzar -ante todo-por la entrega sin límites de sus atletas, más allá de medallas, decepciones, desempeños sorprendentes…

De todo eso y mucho más hubo en la capital japonesa, donde se participó con la delegación más pequeña de las últimas versiones, incluso, con 55 concursantes menos que en la edición anterior (Río 2016).

Sin embargo, la Mayor de las Antillas ya celebra un lugar entre los 20 primeros del medallero por países (7-3-5), el décimo cuarto, y haber superado la actuación de hace cinco años (5-2-4), cuando se erraron unos cuantos vaticinios.

En cambio, rumbo a la urbe japonesa los especialistas del Inder realizaron un análisis superior y, por consiguiente, emergió un pronóstico más ajustado a las verdaderas potencialidades y posibilidades de los competidores cubanos.

Al parecer, examinaron con ojo más objetivo y agudo el panorama que enfrentaban nuestros atletas en el escenario internacional; pero como suele suceder, algunas predicciones quedaron rotas. A fin de cuentas, los triunfos y las medallas se conquistan en las canchas.

EL IMPULSO

Julio César la Cruz / FOTO Getty Images

Como era de esperar, los deportes de combate aportaron el mayor número de preseas y de títulos, con destaque para el boxeo (5-4) y la lucha (3-2), que además impulsaron a la embajada cubana.

Flamantes monarcas salieron del cuadrilátero: Roniel Iglesias (69 kg), Arlen López (81 kg) y Julio César la Cruz (91 kg), convertidos en bicampeones bajo los cinco aros; mientras, Andy Cruz (63 kg) redondeba la cosecha unas horas antes de la clausura.

Sobre el colchón Mijaín López (130 kg) se confirmó como el mejor luchador de la historia; mientras, Luis Alberto Orta (60 kg) pasaba por encima de todos los rivales, para alzar una corona impensada, al menos, entre los entendidos.

Los canoistas Serguey Torres y Fernando Dayán Jorge también hicieron historia en el Canal Sea Forest: dieron al país la primera medalla de oro en ese deporte y en una modalidad con tradición (el C2 a mil metros).

De todos modos, lo más importante es el futuro prometedor que se avizora en la canoa varonil, con Jorge y José Ramón Pelier, al igual que entre las mujeres, con Yarisleidis Cirilo y Katherin Nuevo.

Y si de talento se trata, hay que referirse a Roxana Gómez, que -a sus 22 años de edad- ofreció una de las demostraciones más convincentes de crecimiento. Ella corrió como nunca los 400 m y rebajó su marca personal (49.71 segundos), hasta encontrar un espacio entre las mejores.

RUMBO A PARÍS 2024

La cita tokiota bajó el telón. Y junto a las hazañas -que algunas podrían trascender en el tiempo-, también brotan insatisfacciones, conquistas inimaginables.

Por eso, conformarse jamás será la actitud del movimiento atlético cubano. París 2024 está a la vista y, al término de tres años, pueden llegar nuevos triunfos, quizás tan imponentes como la misma Torre Eiffel.

FOTO Reuters

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