El corazón de una madre (+fotos, audio y video)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 26 mayo, 2020 |
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FOTO/Rafael Martínez Arias

El corazón de una madre no sabe de distancias, pero sí de dolores y preocupaciones. Late al compás de sus hijos, padece por ellos y se enorgullece o juzga sus pasos sin dejar de amar.

Hasta ahora, solo de orgullo, distancias y preocupaciones sabe el corazón de Marisbel León  González, madre de tres hijos: Katia Milán León, maestra; Luis Milán León, cuentapropista, y Maidel Luis Milán León, estudiante de Medicina que actualmente atiende a pacientes sospechosos de la Covid-19 en el Hospital Militar Dr. Luis Díaz Soto, de La Habana.

FOTO/Cortesía de la entrevistada

Imborrable se torna en su memoria aquel último abrazo de diciembre en que el Benjamín de la casa compartiera con toda la familia en su natal Caney de las Mercedes, en las serranías de Granma. Otro encuentro similar se produciría en mayo, pero el Coronavirus desmontó las rutinas del país a tal punto que todavía en mayo el confinamiento social regía nuestras vidas, así que de viajes, ni la jota.

FOTO/Cortesía de la entrevistada

Suplir esos 790 kilómetros de distancia entre el territorio masoense y la ciudad Maravilla no ha sido fácil para Marisbel León  González.  Unas veces se conforma con acunar recuerdos de estos 20 años, otras abraza sus fotos con la vista o las aprieta contra el pecho, para sentirlo así, cerquitica.

Sin embargo, nada despierta más su sensibilidad que una llamada de Maidel, por breve que sea. Entonces, su corazón se precipita indómito y salvaje como un huracán.

La comunicación fluye con rapidez. A una ensarta de preguntas le sigue otra de respuestas: ¿cómo está la salud, se están cuidando, papi cómo está del asma, y mi hermana, cómo le va a mi hermano en el negocio? ¿Yo? No te preocupes mami, estoy bien, cumpliendo con mi deber.

La voz de Maidel  apacigua las preocupaciones de su madre que tras cada conversación recarga sus pilas y vuelve vigorosa  a su faena como auxiliar de limpieza de la fábrica de galletas La nueva, perteneciente a la Empresa provincial integral de la industria alimentaria.

FOTO/Anaisis Hidalgo Rodríguez

“Trabajo en los dos turnos, de 9:00 a 1:00 de la tarde y de 5:00 a 9:00 de la noche, mientras estén los turnos laborando tengo que estar para dejar los puestos limpios.

“Yo estoy aquí, luchando por él, porque aún depende de mí  para terminar su carrera, pero él está luchando por mí. Estoy contenta con él, me da mucha tristeza.

“Maidel nos quiere mucho, y nosotros ni hablar. Estamos muy contentos con su trabajo, solo le pedimos que se cuide mucho.

“Mi hijo trabaja prestando servicios en este hospital, después pasa una quincena en confinamiento y retorna a sus compromisos.

FOTO/*Cortesía de la entrevistada

“Siempre que hablamos me recalca: Mami estoy prestando servicio, estoy frente a la batalla, me mantengo, ponte fuerte también. Tengo que cumplir con mi deber.”

Maidel estudió en la unidad número 6 de la ciudad escolar Camilo Cienfuegos, la primera obra educacional construida por la Revolución, después en la escuela militar Camilo Cienfuegos, de la suroriental ciudad de Manzanillo.

Familia y escuela han moldeado a este joven de 20 años que ofrece la mejor de sus sonrisas ante la adversidad.

Como Marisbel , son muchas las madres que sienten el peso de la lejanía de sus hijos, una lejanía que a raíz del Coronavirus adereza compromisos, temores, riesgos, convicción, pero sobre todo, ese humanismo que a los cubanos nos brota a raudales.

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