El costo de cierta entrevista con el Che (+fotos y audios)

Entrevistas informales y privadas corroboran que el Che nunca estuvo negado al diálogo con Estados Unidos  
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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 19 abril, 2019 |
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“El Che tuvo cierto protagonismo en la diplomacia secreta con los Estados Unidos durante las administraciones de Jhon F. Kennedy y Lindon Johnson, así lo demuestran varios documentos desclasificados en Estados Unidos”, acotó Elier Ramírez Cañedo, investigador del Palacio de la Revolución durante el panel 60 años de la Revolución cubana: aproximaciones a un trascendental acontecimiento político y sociocultural que sesionó en el XXIII Congreso nacional de historia, en Bayamo.

De derecha a izquierda: Elier Ramírez Cañedo/FOTO. Rafael Martínez Arias

“El rol más importante desempeñado por el Che en ese sentido se produjo  solo unos meses del victoria de Playa Girón, en agosto de 1961, Uruguay,  donde tuvo lugar la reunión extraordinaria del consejo  interamericano económico y social, al cual asistía como representante de la delegación cubana.

“Durante esta el gobierno de Estados Unidos pretendía vender a los pueblos latinoamericanos la llamada alianza para el progreso, un recetario sutil con el objetivo de evitar más Cubas en América Latina.”

SUCESOS TRAS UNA CAJA DE TABACOS CUBANOS

Integraba la delegación norteamericana  Richard Goodwin, joven asesor para asuntos latinoamericanos del presidente Kennedy.

Richard Goodwin y el Presidente Kennedy

“Durante la conferencia el Che vio a Goodwin fumando tabaco, y dijo, ya veo que a Goodwin le gustan los tabacos. Apuesto a que no se atrevería a fumar tabacos cubanos.

“El comentario llegó a oídos de  Goodwin quien comentó que lo haría con mucho gusto, pero que le era imposible conseguirlos.

“Al día siguiente el Che envió a su habitación una caja de madera pulida con tabacos cubanos y una nota que decía: ya que no tengo tarjetas de presentación tengo que escribir. Escribirle a un enemigo es difícil, me limito a extenderle mi mano.”

Para entonces, refiere Ramírez Cañedo, no se había establecido el bloqueo oficialmente pero sí existía un aguerra económica contra Cuba.

Aunque fue imposible un acercamiento entre las naciones en su discurso el 8 de agosto de 1961 el Che había notificado la posición histórica y consecuente de Cuba hasta nuestros días de estar dispuesta a establecer un diálogo con Estados Unidos sobre la base de los principios de igualdad soberana:

“Aprovecho la oportunidad ahora, en nombre de mi Gobierno, señor Presidente, para afirmar, una vez más, que Cuba está dispuesta a sentarse a discutir en pie de igualdad todo lo que la delegación de Estados Unidos quiera discutir, nada más que sobre la base estricta de que no haya condiciones previas”

Delegados argentinos y brasileños acota Cañedo, lograron finalmente propiciar una entrevista de carácter informal, aunque confidencial y privada entre el comandante Guevara y Richard Goodwin, en la madrugada del 17 de agosto de 1961, en la residencia de un diplomático brasileño en la ciudad de Montevideo.

El primer encuentro entre representativos de Cuba y Estados Unidos pudo cambiar la historia. Foto/ Prensa Latina.

“Constituía el primer contacto directo de alto nivel entre autoridades de ambos países desde la ruptura de las relaciones en enero de 1961, y el más importante por el rango político de sus participantes acontecido durante la administración Kennedy.”

La interpretación de Goodwin sobre la entrevista quedó registrada en sus memorias y los memorandums que escribió para el presidente Kennedy.

Fragmento del informe secreto que se realizó Goodwin sobre la reunión con el Che.

Según el informe preparado por Goodwin, el Che, después de expresar que Cuba aspiraba a un modus vivendi –no a un imposible entendimiento–, agregó entre otras cosas que la Isla estaba dispuesta a pagar a través del comercio por las propiedades estadounidenses expropiadas; que se podía llegar al acuerdo de no hacer ninguna alianza política con el Este –aunque ello no afectara la afinidad natural existente– y analizar las actividades de la Revolución Cubana en otros países, pero que no se podía discutir ninguna fórmula que significara desistir de construir el tipo de sociedad que aspiraban para Cuba.

A decir de Cañedo lamentablemente no contamos con documentos cubanos que contrasten la documentación desclasificada en Estados Unidos, sobre todo el hecho de no tener al alcance ningún informe del Che donde se refleje su versión de la entrevista.

Sin embargo, un documento hallado en los archivos de Brasil con fecha 18 de agosto de 1961 confirma en buena parte la descripción, -no interpretación- de Goodwin de la entrevista.

Se trata de un telegrama del secretario de asuntos exteriores de Brasil al presidente de ese país donde a partir de una información recibida del embajador brasileño en Uruguay se relata la conversación entre Che  Guevara y Goodwin.

CONSECUENCIAS DEL ENCUENTRO

La noticia del encuentro se espació rápidamente y el joven asesor tuvo que rendir cuentas ante el senado sobre su conversación con el Ministro de industrias de Cuba.

Al final, rememoró Goodwin: “Esto me costó de todas maneras un problema, casi pierdo mi empleo; el Senado me investigó, porque pensó que yo estaba negociando con el hemisferio occidental, que estaba próximo al comunismo. Esto le costó el puesto al Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina”.

En efecto el Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina Adolfo Mujica se había obligado a renunciar por la conmoción que había cuando sus revelaciones y valoraciones sobre la entrevista Goodwin -Guevara.

Mujica había dicho entre otras cosas, que el encuentro entre Goodwin y el Che mostraba que el régimen de Fidel Castro procuraba entablar mejores relaciones con los Estados Unidos.

Durante el anuncio de su renuncia Mujica no se retractó de su declaración y ello fue suficiente para que la historia para a la primera página del Washington Post y el senador reuniera a su comité para América Latina y llamar a Goodwin a testificar.

LA POLÍTICA IRRACIONAL DE ESTADOS UNIDOS 

Así mismo el 23 de agosto el departamento de estado de los Estados Unidos se habían impedido enviar un telegrama circulante a todos los puestos latinoamericanos con una declaración lanzada por la Casa Blanca el 22 de agosto, en el que se señalaba que la conversación de Goodwin y Guevara en Montevideo había sido solo un encuentro casual en un coctel en el que Goodwin se limitó a escuchar.

Esto remarcaba a los gobiernos latinoamericanos que no había ningún cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Goodwin reveló en La Habana en 2002 a raíz de la conferencia internacional por el aniversario 40 de la crisis de octubre que él regresó con el mensaje del Che a Washington, “pero no hubo interés en emprender negociaciones con Cuba”.

En su criterio: “Las heridas, las humillaciones de Bahía de Cochinos eran demasiado grandes… porque Kennedy había sido humillado, él estaba muy colérico…”.

Solo unos días después del encuentro en Montevideo en un documento elaborado por el propio Goodwin se puso de manifiesto la ira hacia Cuba que aun predominaba en la administración que, debido al fiasco de Girón, así como las pocas intenciones de Washington de analizar cualquier tipo de medidas que significara explorar caminos más flexibles en la relación con la isla.

En documento fechado 1 de septiembre el joven asesor para salvar su pellejo proponía a Kennedy un amplio plan de guerra económica, propagandística y sicológica contra Cuba incluyendo acciones de sabotajes, la creación de una fuerza de seguridad del Caribe que apoyara las acciones yanquis contra la Mayor de las Antillas.

Entre estas destacaba incluso operaciones encubiertas por la CIA con el objetivo era explorar  la posibilidad de un desmembramiento dentro de la jerarquía del gobierno cubano y estimular un esfuerzo para encontrar una técnica operacional.

Según documento fechado 22 de agosto el gobierno estadounidense recalcaba su intención de continuar bajo cuerdas el diálogo que el Che comenzó para de este modo, como el “buen vecino”, “ayudar a Cuba si esta rompiera sus ataduras con el comunismo y fuera democratizada.

“De esta manera podemos empezar  a investigar algún fraccionamiento en la cumbre directiva que debe existir. De cualquier modo el diálogo encubierto estuvo siempre impregnado de malevolencias y se traducían en nuevos caminos para lograr el cambio de régimen”, refiere el texto.

Solo después de los sucesos de la crisis de octubre Kennedy comenzaría a revisar de manera menos colérica y vengativa su política hacia la isla, por una más inteligente aunque sin renunciar a los propósitos históricos de cambio de régimen.

El Che Guevara en entrevista con Lisa Howard periodista que trataría de establecer un canal entre ambas naciones, le preguntó: Como usted sabe, Fidel ha declarado que le gustaría normalizar las relaciones con Estados Unidos. ¿Usted también está a favor de las normalizaciones?

-Absolutamente, respondió el Che, quien a su vez destacó que como Ministro de industrias las relaciones normales resultarían particularmente beneficiosas para ellos sobre la bases de los principios de igualdad plena.

Posteriormente durante su intervención en la Onu, en 1964 una vez más, de forma pública y privada, Guevara expresaría a Washington su disposición al diálogo, siempre sobre el más estricto apego a la soberanía de Cuba.

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