El héroe de Yusneli

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Por Roberto Mesa Matos | 16 junio, 2019 |
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Yusleni junto a sus padres/FOTO Cortesía de la familia

Hace poco más de cinco años, allá en el Cerro, de Bartolomé Masó, a la joven de 30 años Yusneli Álvarez Arévalo pareció “unírsele” el cielo con la tierra.

Así me lo confirma, vía telefónica, ahora, con la calma que produce sentirse vital y la serenidad de disponer de manera gratuita de los medicamentos y las atenciones que en Cuba se les ofrece a personas como ella.

Dos mil 14 resultó fue año triste: en esa fecha a esta ama de casa se le diagnosticó una insuficiencia renal, que requirió cuidados extremos, sesiones de hemodiálisis y seguimiento en el Hospital Celia Sánchez, de Manzanillo.

“No lo creía. Mis primeros pensamientos fueron para Erika, Emmanuel y Elisandra, mis tres hijos, a los cuales miraba y recibía de ellos la fuerza que emana de la ternura y el amor para luchar por la vida y acompañarlos en su crianza.

“Las atenciones resultaron maravillosas: en el hospital manzanillero y en el “Lucía Íñiguez Landín”, donde me trasplantó un equipo liderado por el doctor Roberto Cruz Mayo.

“La intervención fue el 11 de enero y los dos hemos evolucionado satisfactoriamente. Continuamos en seguimiento allá en la Ciudad de los Parques, pero todo va bien.”

Y cuando Yusnelis habla de dos, hace alusión a su padre Enrique Álvarez Tejeda, un campesino al que se le estrujó el pecho cuando vio el desconsuelo de una de sus tres pequeñas.

“Todos la apoyamos mucho. La acompañamos en este duro trance de la vida y siempre me dispuse a donarle uno de mis riñones para que ella siguiera con vida. ¡Qué no hace uno por sus hijos, compay!  Y suelta una sonrisa más tranquila del otro lado del teléfono.

“Oiga por eso es que yo digo que los cubanos no podemos dejarnos engañar por nadie, ni permitir que nuestros enemigos nos arrebaten estas conquistas que Fidel nos regaló a todos. ¿Cómo un campesino como yo pude pagar una intervención quirúrgica como esta? Solo es posible aquí por la bondad de una Revolución como la nuestra, por la profesionalidad y dedicación de nuestros médicos”, comenta Enrique.

Las donaciones de órganos constituyen uno de los gestos de mayor altruismo y sensibilidad que pueden asumir las personas hacia sus semejantes y adquieren valores superlativos si el donador es vivo, y más entrañable si sucede de padre a hijo.

El coste de la cirugía de injerto de riñón oscila de 50  a 100 mil dólares, en dependencia de la institución y del país donde se lleve a cabo. En Cuba es gratuito para quien lo necesite. El éxito lo garantiza el eficaz funcionamiento de toda la red de salud, pues en ella intervienen casi todos los servicios y después la evaluación permanente del estado físico y emocional de cada paciente.

“No tengo palabras para agradecer el apoyo de tantas personas, la dedicación de los profesionales que me atendieron. Hoy tengo limitaciones, pero llevo una vida normal.  He vuelto a renacer y eso es gracias a mi padre, él es mi héroe”, afirma feliz Yusneli y abraza a sus pequeños.

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