El mayor de los regalos para Alicia

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Por María Valerino San Pedro | 13 mayo, 2018 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias.

Llegó mayo, y con él las lluvias, las flores y, por supuesto, el Día de las Madres, un momento no solo para correr tras los regalitos y las postales, sino también para sostener una mano, decir “te quiero”, “eres única”, “siempre seré tu hijo”; el espacio ideal para reconocer a aquella con la que, durante un tiempo, formamos un solo ser.

Cuando amanezca este 10 de mayo, domingo especial, de seguro que la niña de 5 años Marialis Rivera Rodríguez, estrechará entre sus manecitas el rostro de su progenitora Alicia Rodríguez Sánchez, y le dará un beso desde lo más hondo de su corazoncito.

MADRE-MUJER

Alicia tiene una sonrisa contagiosa, que habla por sí sola de las satisfacciones personales y laborales de esta mujer, Primer inspector de la Capitanía del Puerto de Manzanillo.

El mar es uno de sus grandes amores, el más antiguo, pues desde que tenía 19 años está “atada” a él por un sentimiento profundo, solo superado por la idolatría por su hija y la ternura y cariño por su esposo Marcelo.

Al conversar con ella antepone los aspectos de su trabajo a los personales y resulta difícil llegar a conocer detalles de su cotidianidad.

“Llevo 21 años en este órgano del Ministerio del Interior, primero fui civil y luego militar, llegué a ser la única mujer entre 142 hombres guarda fronteras. No habíadiferencia en que yo usara falda y ellos pantalón.

“Comencé como especialista en documentación secreta militar   de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y la Operación Alejandro tres me sacó y vine para el Minint, aquí me inicié por la Oficina secreta y luego me hice militar, y  estudié Capitanía de Puerto. Además, soy Licenciada en inglés y traductora de ese idioma.

“Mis experiencias y recuerdos aquí son incontables, tuve la dicha de despachar el último barco mercante chino que entró a Manzanillo, antes de que cerraran las operaciones en el puerto y se reabriera el puerto de Niquero.

“Durante nueve años me desempeñé como oficial de cuadros profesional en la Jefatura de Guarda fronteras de Granma. Mi actual responsabilidad abarca trasmisiones de dominio entre embarcaciones particulares, trámites de ampliación y de reparación de embarcaciones y permiso de conducción de barcas a propietarios o a patrones, además, se atiende el Decreto Ley 194 de 1999, sobre tenencia y operación de embarcaciones en el territorio nacional”.

El uniforme blanco resalta su esbeltez y contrasta con sus ojos de mirada profunda y alegre, que se tornan inquietos cuando escucha el nombre de su hija.

“Qué decir de la maternidad, el mejor de los regalos, un sentimiento único que me transporta. Mi niña es hermosa, y obediente y sobre todo muy responsable para su edad, quizás obligada por las circunstancias, generalmente es la primera en llegar y la última en salir del círculo infantil, pues mi esposo es también militar.

“Verdaderamente debo volverme maga para atenderlo todo cuanto, en casa y aquí, trabajo de noche, de madrugada, y fin de semana.

“Cuando me veo obligada a traerla, mis compañeros me apoyan con su cuidado. Mi pequeña adorada vive al compás de mi vida, y nunca se queja o pone carita, porque no obstante su corta edad comprende, y resulta, al igual que su padre, mi sostén.

“Siempre he amado lo que hago, pero me sentí una mujer verdaderamente realizada cuando fui madre. Si naciera nuevamente y me tocara tomar decisiones sobre mi vida, repetiría con pelos y señas mi historia, y lucharía porque Marialis fuera nuevamente mi hija”.

HISTORIA

El origen de esta fecha, tal y como hoy la conocemos, se remonta a 1905 cuando la maestra de Filadelfia, Anna Jarvis, a raíz de la pérdida de su propia progenitora, comprendió cuán importante es demostrar el afecto a las madres mientras la tenemos con nosotros.

Anna, junto a un grupo de amigos, comenzó una campaña por correo para tener el apoyo de ministros influyentes, hombres de negocios y congresistas y poder declarar oficialmente una fecha festiva para ellas.

Como resultado de sus esfuerzos el primer Día de las Madres fue reconocido en una ceremonia religiosa el 10 de mayo de 1908. Desde entonces, el rojo simboliza a las madres con vida, y el blanco representa a aquellas que ya no nos acompañan.

La práctica se hizo ley cuando en 1914, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de las Madres y se declaró fiesta nacional.

Hacia 1911 este día especial se celebraba en lugares como Canadá, China, Japón, Sudamérica y África y actualmente decenas de países dedican el segundo domingo de mayo para honrar a aquellas que nos dieron la vida.

En nuestro país se ha considerado a Santiago de las Vegas el lugar donde de manera masiva iniciaron los festejos. Sin embargo, recientes revelaciones muestran que el mérito corresponde a la localidad tunera de Puerto Padre, promovido por el doctor Eduardo QueralMayo.

Sucedió el 6 de abril de 1920, un mes antes de que Francisco Montoto las homenajeara en el Centro de Instrucción y Recreo de la localidad habanera, donde también se efectuó en fecha temprana. Un año después se celebró en La Habana.

El 10 de mayo de 1919, Queral se inició en la logia Los Perseverantes, de Puerto Padre, donde a principios de 1920 presentó una moción para declarar el segundo domingo de mayo como el Día de las Madres.

Según reporta la prensa de la época, el 22 de abril de 1921, a propuesta del periodista Víctor Muñoz se le dio carácter oficial, al ser aprobada por el ayuntamiento de La Habana, la celebración de esta fecha y en 1928 se extendió a todo el país.

La celebración del Día de las Madres no es uniforme en todos los países.

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