El mensajero llama a la puerta (+fotos, audios e infografía)

Desde el 20 de abril al 18 de junio de 2020, seis mil 005 granmenses se beneficiaron con el servicio de mensajería a domicilio establecido por la Empresa de farmacias y ópticas (FARMOG) para atender a personas vulnerables durante la Covid-19.
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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 30 junio, 2020 |
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A la derecha, Deisy Castro Alarcón/FOTO. Luis Carlos Palacios Leyva

A sus 76 años, Deisy Castro Alarcón, desafía el día a día sola, trajinando entre las paredes de su hogar. Varios achaques propios de la edad  y uno que otro padecimiento la hacen vulnerable ante el SAR COV-2, convirtiéndola en una de las candidatas ideales para recibir el servicio de mensajería que ofrece la Empresa de farmacias y ópticas (FARMOG) de Granma.

“El servicio de mensajería ha sido aceptable teniendo en cuenta que no viene todo al mismo tiempo, pero se recibe. Ellos me entregan los medicamentos de acuerdo con la disponibilidad y luego reponen los que faltan. Ha sido muy cómodo.”

Hasta la vivienda de Deisy, cita en Avenida Himmy Hirzel número 264, se llega mensualmente Annia Silvia Silveira Guerra,  quien desde abril del presente año, tras el desmonte de la rutina escolar, se enroló junto a otros profesores del Combinado deportivo Siboney a trabajar como mensajera de la Empresa de farmacias y ópticas (FARMOG) de Granma, una estrategia adoptada ante el panorama epidemiológico de la Covid-19 para evitar las aglomeraciones y la exposición de las personas de la tercera edad.

Annia Silvia Silveira Guerra.FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

Por un período de tres meses Annia dejaba atrás los entrenamientos de las niñas en el caballo, las barras asimétricas, la viga de equilibrio y las manos libres para enrolarse como mensajera, una faena que lleva a cabo a pie y en bicicleta por un periplo no siempre asfaltado en el consejo popular de Siboney.

La experiencia, el carisma y el amor para atender a personas vulnerables en el caso de Annia Silvia, parte desde su propio hogar, tras el cuidado de su madre, una persona encamada, mas se refuerza con la experiencia adquirida en Venezuela tras la misión Barrio Adentro, en la cual atendió también a personas desvalidas .

“Nosotros atendemos por farmacias a personas encamadas, en silla de ruedas y que viven solas en sus hogares facilitándoles al adquisición de medicamentos indispensables para su salud; otro grupo de trabajadores del combinado se encarga de llevarles alimentos a sus casas. Este servicio gratuito no se ve en ningún otro lugar.”

Al referirse a las cualidades que deben distinguir al personal que trabaja con este grupo etario, comentó: la humanidad, la solidaridad, la sensibilidad son rasgos que nos caracterizan como cubanos, nadie nos lo impone.

“Nosotros somos deportistas, pero no nos importó correr ciertos riesgos, yo por ejemplo tengo un niño de nueve años, mi esposo, también entrenador deportivo;  mi mamá tiene 70 años y está encamada, es una experiencia que tengo bien cerca, y que requiere de mucho amor y mucha paciencia.

“Son personas a las que debo de cuidar.  Estábamos conscientes de los riesgos, pero pesaba más el deber, por eso tomábamos todas las precauciones necesarias para cuidarnos.

“La población está muy satisfecha y agradecida por esta iniciativa, nos lo expresa, no con besos y abrazos porque no se puede, pero no encuentran qué darnos y qué servirnos para agradecernos.”

“Nuestra revolución es lo mas grande, prestar ese servicio a las personas que las necesitan de forma gratuita es invaluable”, acuñó Annia Silvia.

Onelis Yero Guevara/FOTO. Luis Carlos Palacios Leyva

Sobre el servicio de mensajería en la farmacia de Siboney, cita en Avenida Himmy Hirzel, refiere Onelis Yero Guevara, su administradora: “Los pacientes se escogen por  la Federación de Mujeres Cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución. Los mensajeros buscan las recetas o el tarjetón, el dinero para la compra de los medicamentos y luego de efectuar la compra se los llevan a hasta sus hogares si costo adicional alguno.

“Son muy atentos, siempre están llamando para saber si llegó el medicamento de sus pacientes y tienen muy buen trato con ellos. Se han hecho querer por su afabilidad y paciencia, por su humanismo.”

Yanelis Aliaga Tamayo, otra de las mensajeras, revela la emoción que para ella resulta ser partícipe de esta gran obra de la Revolución:

Sin importar lo inaccesible del camino y cuánto se resientan los rayos del sol,  estos atletas de la vida desandan parajes insospechados de la geografía granmense  salvando sembrando amor y salud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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