El milagro que generó otros milagros

A sus 70 años de vida, la Directora del Coro Nacional de Cuba, confirma aún tener fuerzas para trabajar.
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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 1 diciembre, 2015 |
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FOTO Luis Carlos Palacios Leyva
FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

El Coro Nacional tiene la característica de siempre sorprender. Es una agrupación que se crece todos los días y de la cual necesariamente todos los conjuntos corales deben beber.
Le distingue una labor ininterrumpida y un importante trabajo de difusión cultural, a través de sus interpretaciones de la música cubana y universal.

Tiene grabados tres discos de larga duración y disímiles temas para filmes cubanos. Conquistó en 2012 uno de los Premios Echo Klassic que concede la industria discográfica de Alemania y posee la Distinción por la Cultura Nacional.

A estos lauros, suma por estos días de gira nacional y por territorio granmense, la entrega del Escudo de la Villa de San Pablo de Jiguaní, y el Escudo Oficial de la provincia de Granma, por sus 55 años de fundado y su contribución al fomento de la cultura cubana

Detrás de esta maestría, está la mano de Digna Guerra, de cuyo rigor dan fe numerosos periódicos y revistas nacionales e internacionales, pero, ¡qué ella misma reconozca lo quisquillosa que es!, son palabras mayores.

“Siempre me gusta trabajar con gente joven, dispuesta, con esa energía especial. Me siento muy contenta con ellos, se adaptan muy bien a todas mis reclamaciones. Yo soy bastante majadera y muy exigente, pero ellos se esfuerzan en dar lo mejor de sí.”

Explicable resulta su fuerte carácter, pues Digna Guerra aprendió la constancia desde los cuatro años de edad, cuando era capaz de tocar en el piano los cánticos corales que enseñaban en los kindergarten, solo de oído.

“La maestra fue quien se percató de ello, llamó a mi mamá, a mi papá y les dijo. ¿Pero ustedes no se han dado cuenta de que esta niña tiene actitud para la música y el piano? Entonces me buscaron maestros particulares y a los siete años empecé a estudiar en serio.

“El conservatorio municipal de La Habana quedaba muy lejos de mi casa, como mis padres no tenían dinero para el ómnibus, me llevaban a pie a diario. Significó mucho esfuerzo. En especial mi madre Raquel, fallecida hace muchos años, puso mucho empeño porque yo saliera adelante en aquello que me gusta: la música.”

Con el tiempo, los reyes magos le regalaron un piano de juguete, después tuvo uno de verdad que constituyó el centro de su universo. Tan pronto llegaba de la escuela, se quitaba la ropa y tocaba el piano sin reparar en horas.

Aún, le resulta inexplicable su capacidad desde niña, para leer las partituras como si se tratase de un periódico.

Después, dirigió los coros de La Radio y la Ópera y continuó sus estudios en ambas carreras en Alemania. A su regreso, la nombran directora del Coro Nacional, en 1975, con apenas 30 años. Fundó también el coro Entrevoces en 1981y el de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, España.

Digna Guerra, Premio Nacional de Música, ha sido galardonada con la Orden Félix Varela de Primer grado, es Doctor Honoris Causa de la Universidad de las Artes, Artista de Mérito de la Uneac, vicepresidenta de esa institución cultural, y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular; recibió la réplica del machete de Máximo Gómez, la Orden por la Educación Cubana, entre otros reconocimientos.

Sobre el movimiento coral cubano, opinó: “Es excelente. Próximamente tendrá lugar el Festival Internacional de coros, en Santiago de Cuba, y seguramente vamos a quedar asombrados con la preparación de los participantes. Cuba se ha convertido en una potencia de la música coral.

“Estos espacios dan la posibilidad de encontrarse, confrontar, y eso ha dado muchísimos resultados. Y cada vez que tú visitas un coro, tú dices: ¡Bueno!, pero este no es el de hace tres años atrás. La calidad ha aumentado considerablemente.”

-A sus 70 años ¿cómo se siente?
-Muy bien la verdad, porque mi vida entera ha sido la música, y mi proyecto es seguir haciendo nuevos repertorios y disfrutar de la entrega de esta juventud. Me siento muy feliz.

-¿Entonces, todavía no hay suplente?
-Todavía.

Con estas palabras llenas de optimismo finaliza este breve diálogo con Digna Guerra, quien a pesar de los encontronazos, ha abierto muchas puertas para la cultura cubana e internacional y se empeña en hacer de nuestras vidas un eterno canto a la primavera.

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