El Padre de la Patria en la historia de la nación

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Por Yelandi Milanés Guardia | 15 abril, 2019 |
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De derecha a izquierda Mercedes García Rodríguez, Eduardo Torres Cuevas, el moderador Ludín Bernardo Fonseca García y Aldo Daniel Naranjo Tamayo FOTO/ Rafael Martínez Arias

La influencia de Carlos Manuel de Céspedes en la historia de la nación cubana, fue el panel que abrió los debates del XXIII Congreso nacional de Historia, que desde hoy y hasta el jueves próximo sesionará en la suroriental provincia de Granma.

La Doctora Mercedes García Rodríguez inició sus reflexiones planteando la importancia del Padre de la Patria en el estallido de la guerra de los 10 años, quien aprovechó la situación revolucionaria existente para alzarse en armas contra España.

Entre sus premisas estaban el logro de la independencia, la abolición de la esclavitud y la igualdad entre negros y blancos.

García Rodríguez resalta que aunque Carlos Manuel no lo manifestara frecuentemente, en su estrategia de lucha tenía concebida la invasión a Occidente para extender la contienda a toda Cuba y lograr vencer a la Metrópoli.

Su manera peculiar de dirigir la conflagración le hizo ganar detractores dentro y fuera de la Isla, quienes posteriormente se convencieron que sus métodos nos hubieran llevado más rápido a la libertad.

Seguidamente, intervino el licenciado Aldo Daniel Naranjo Tamayo, presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba  en Granma, quien expresó que inmerso en la guerra de 1868 el monarca de la libertad no solo pensaba en la emancipación, sino en la construcción de una Patria.

Desde su posición integradora y paradigmática combatió el caudillismo, el regionalismo y las indisciplinas en el campo de batalla, además de sancionar y criticar el mal proceder de altos jefes militares.

Naranjo Tamayo reconoció los aportes del primer presidente de la República en Armas en la estructuración y conformación de instituciones y elementos, que contribuyeran al triunfo de los cubanos.

También resaltó la visión latinoamericanista y su sutileza en las relaciones con naciones que tenían intereses dominantes de trasfondo.

Asimismo, invitó a la investigación y análisis crítico de los hechos y personalidades históricas.

En las postrimerías del panel hizo uso de la palabra el historiador Eduardo Torres Cuevas, el cual al profundizar en la influencia del pensamiento de su época en el Iniciador, refirió que la Revolución del 68 es hija de otras revoluciones del siglo XIX.

En los patriotas de aquel tiempo repercutieron las ideas positivistas y evolucionistas, además de las laicas porque ellos propugnaban la libertad de religión y culto, oponiéndose a la supremacía que imponía España con la Iglesia Católica.

Torres Cuevas manifestó que muchos de los independentistas cubanos estuvieron influenciados por las ideas de José de la Luz y Caballero, y aunque en Occidente no hubo muchos alzamientos ni manifestaciones en contra del poder dominante, había un grupo de partidarios y defensores de la revolución iniciada en Oriente y quienes veían en Céspedes al líder.

El doctor en Ciencias Históricas expresó que el mártir de San Lorenzo sembró un pueblo, y fue más allá de una rebelión, pues presentó un programa de lucha recogido y presentado en el conocido Manifiesto del 10 de Octubre.

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