El regreso de Leandro

Con su desempeño en el torneo de ajedrez Carlos Manuel de Céspedes, el Maestro Fide granmense Leandro Guerra Mojena llegó a los dos mil 400 puntos de Elo, el único requisito que le faltaba para aspirar al título de Maestro Internacional.
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Por Leonardo Leyva Paneque | 21 marzo, 2017 |
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Foto Rafael Martínez Arias

El torneo Carlos Manuel de Céspedes in memorian, efectuado recientemente en la ciudad de Bayamo, dejó agradables noticias para el ajedrez en Granma, aunque esa disciplina no transite por su mejor momento.

Además de lo que significa para el territorio la organización de la justa en la cuna del Padre de la Patria, Leandro Guerra Mojena, el principal exponente granmense de las 64 casillas, pudo reencontrarse con su mejor forma.

El certamen le deparó el segundo lugar en el grupo principal, como escolta del habanero Fabián López González, el único Maestro Internacional (MI) que intervino en la lid, “concluí con 6.5 puntos de 10 posibles”, revela el bayamés, quien ganó cuatro partidas, entabló cinco y perdió una ante López González, “aunque en la segunda ronda me desquité y lo derroté”, refiere.

Casualmente, con esa victoria frente al rival de mayor jerarquía, Guerra Mojena llegó a los dos mil 400 puntos de Elo, el único requisito que le faltaba para aspirar al título de MI, “por eso en la despedida entablé rápido”, expone, aunque con ese resultado sumó 31 rayitas a su coeficiente, que dejó finalmente en dos mil 406.

“Quiero agradecerle a Roberto García y al pinareño Wilian Hernández (quien también participó en el Carlos Manuel de Céspedes), a mis entrenadores, son muchos los que me han ayudado; y a esas personas que se preocupan por mi”, asevera.

Cuenta Leandro que las tres normas que exige la Fide (Federación internacional de ajedrez) las realizó de 2010 al 2012 en el internacional Capablanca, de La Habana, uno de los certámenes más prestigiosos de América.

Pero transcurrieron algunos años en los que se alejó de los tableros y eso le pasó factura: “Después de 2013 dejé de jugar un poco y descuidé el ajedrez para dedicarme a la Licenciatura”, explica.

“Me siento feliz, es el premio a varios años de trabajo y de esfuerzo, desde que comencé muy pequeño aquí en las categorías inferiores en la provincia”, describe.

Y mientras llega el título, Leandro dedica tiempo a su preparación, tampoco niega la posibilidad de jugar algún torneo antes del Capablanca, “ahí quisiera conseguir la segunda norma de Gran Maestro (GM)”, comenta, aunque también está en sus planes asistir al Continental de junio venidero, en Colombia, donde las normas valen dobles.

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