El respeto de los derechos humanos tiene nombres en Cuba (+ videos)

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 10 diciembre, 2018 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

“Estoy convencida de que esta linda experiencia que vivo solo es posible sentirla en Cuba, donde una sencilla jardinera como yo puede ocupar escaño en el Parlamento sin mediar nada más que su dedicación al trabajo y la vocación de servir al pueblo”, expresa Gloria María Ruiz Morell.
Esta santiaguera negra y humilde, entregada con pasión al cultivo de las más sorprendentes variedades de flores en el Jardín Aves del Paraíso, de la Gran Piedra, refleja la justicia, participación, oportunidades e inclusión conquistadas por las cubanas después de enero de 1959.

 

Las mujeres que dejaron huella en la Declaración Universal de los DDHH

Sin mujeres en la mesa de negociación, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que ahora cumple 70 años, sería muy diferente.
Ellas lograron que, en el artículo 1, “hombres” se cambiara por “seres humanos” en la frase “todos los seres humanos nacen libres e iguales”.

Michelle Bachelet ha elogiado su papel.

http://bit.ly/Bachelet-Mujeres-DDHH

Publicada por Noticias ONU en Miércoles, 5 de diciembre de 2018

 

 

Sus electores de la circunscripción 256, de Siboney, siempre la consideraron una líder innata de la comunidad y hoy están orgullosos de que, por sus méritos, ella los represente como diputada en el órgano supremo del poder del Estado, lo que le hace afirmar
emocionada: “Es el milagro de una Revolución en el poder”.

Sin otra fortuna que su ejemplo ni otra riqueza que su prestigio ante el pueblo, se declara feliz de servir a la Patria, a sabiendas de que ser diputada no entraña privilegios personales ni beneficios económicos, solo el placer de ser útil al país que tanto ha hecho por
los derechos de las mujeres, gracias a su líder histórico Fidel Castro, subraya.

Otra santiaguera  dichosa de vivir en esta nación es Clara Aurora Hechavarría Hardy,  a quien la secuela de poliomielitis no la postró sobre una silla de ruedas. Perseverante ante la adversidad, se graduó de técnico de nivel medio en Estadísticas, luego estudió Derecho, fue deportista de alto rendimiento durante 20 años y es madre de un joven.

“Los programas de desarrollo de la Revolución para integrar a las personas con discapacidad a la sociedad son hoy realmente fabulosos  y colocan a la Isla a la vanguardia del mundo en el campo del respeto a los derechos humanos”, dice Clara Aurora con manifiesta felicidad.

El deporte ha sido prioridad en su vida, a su práctica le debe la rehabilitación e independencia de que actualmente goza, a él se entregó con tanto ímpetu en 1985 en la disciplina de medio fondo en mil 500 y mil 800 metros planos, que pronto llegaron los premios en las competencias.

Su desempeño lo atestiguan 55 medallas, numerosas de oro, la selección de mejor atleta en la provincia de Santiago de Cuba en 1999 y otros lauros, además de una misión que la enalteció: la atención a atletas con discapacidad de alto rendimiento en la dirección de
Deportes en el municipio cabecera, muestra de que en esta ínsula se les tiene en cuenta.

El respeto de los derechos humanos en Cuba lo legitiman muchos otros nombres, y no solo en el ámbito individual, sino también colectivo que merecen distinguirse, como la Enseñanza Especial, con resultados que certifican las posibilidades de los alumnos de acceder al conocimiento y la calidad de su claustro.

En el Consejo Popular Boniato, de la Ciudad Héroe, existen referentes en ese sentido como las escuelas para niños ciegos y débiles visuales Antonio Fernández León y para sordos e hipoacúsicos Eduardo Mesa, inauguradas por Fidel, en julio de 1993 y en febrero de 1991, respectivamente.

Si no bastaran estos ejemplos, ahí está ante los ojos del orbe el municipio de Segundo Frente, ciento por ciento obra de la Revolución, surgido de la nada gracias a la lucha del frente guerrillero que le dio nombre y la libertad, y los brazos de sus hijos que lo hacen
crecer cada día.

Allí, en el regazo histórico de la Sierra Maestra, a 59 kilómetros  de la ciudad capital, se levanta pródiga de hazañas laborales y virtudes revolucionarias esa localidad de más de 40 mil habitantes, a quienes la alborada de 1959 les dio, sobre todo, el derecho a la vida.

A casi 60 años, aquella imagen de desolación, con habitantes hambreados y presos de la ignorancia, la insalubridad y el dolor, contrasta con un florecimiento del acontecer socioeconómico, con unidades de salud, escuelas y centros recreativos por doquier que
mejoran la calidad de vida de sus pobladores.

Donde apenas había médicos ahora hay un ejército de batas blancas, que reparte salud y bienestar a sus coterráneos y fuera de las fronteras, con el orgullo de que hasta un nativo de Segundo Frente fue de los cubanos que tuvieron el honor y el coraje de combatir el Ébola en África Occidental.

Hoy en esas legendarias serranías está la mano salvadora de la Revolución, que se extiende con igual intensidad por cada pedacito de la geografía nacional, edificando una obra con todos y para el bien de todos, como lo soñó José Martí.

Y es que Cuba, bajo el influjo de su principal artífice Fidel, ha honrado con su actuación y ha sido fiel a los postulados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas hará 70 años este 10 de
diciembre.

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