En armonía con el medio ambiente

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Por Juan Farrell Villa | 17 noviembre, 2015 |
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Ángel Cutiño Rivas¡Loco! Así nombraron al jiguanisero Ángel Cutiño Rivas, cuando decidió permutar de la ciudad para el campo. Él, pese a los desfavorables pronósticos, apostó todo a la tierra y a la cría de cerdos, para labrarse un futuro con su familia.

Su empirismo y el interés por la ciencia y la técnica, le llevó a instalar un biodigestor, que abastece con la excreta de cerdo, cuyo gas provee su cocina y la de otras seis viviendas aledañas.

Generado naturalmente por las reacciones de biodegradación de la materia orgánica, el biogás es un gas de efecto invernadero (GEI), con un elevado componente de metano, que permanece en la atmósfera de nueve a 15 años.

Este, con alto potencial de calentamiento global, se puede aprovechar para garantizar servicios energéticos sostenibles y combatir el cambio climático, a la vez, produce un efluente ideal para abonar plantaciones.

PRIMEROS PASOS

Producción porcina, Granma

Cutiño Rivas empezó en el 2005 con los convenios de la entrega de carne de cerdo, lo cual, unido a la integralidad con cría de guanajos, pavos y gallinas ponedoras -que le generan 60 huevos cada dos días-, le mereció la condición de Excelencia a su patio El Pavo Real en el movimiento de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar .

Para responder a este programa cuenta con varias naves, 120 cerdos y cuatro puercas paridoras.

“La empresa me vende el 70 por ciento de la comida, el 30 restante lo obtengo por esfuerzo propio y el agua se la suministro por el sistema de tetinas las 24 horas.

“Los animales reciben el pienso de inicio nacional y a los 75 días el denominado pienso B. Esto, junto a otras alternativas de alimentación, permiten que al cabo de cinco meses mis ejemplares promedien más de 95 kilos de peso”, expone Cutiño.

SE GESTA UNA IDEA

“El biodigestor se hizo en nueve días, gracias a una brigada de Santiago de Cuba. Tiene cúpula, cuello y tanque de compensación independiente. Posee cuatro metros de profundidad por cuatro de ancho. Produce constantemente 12 metros cúbicos de gas aunque su capacidad es el doble. Es increíble observar cómo se produce el proceso en la planta. Está vivo, parece un volcán, describe Cutiño.

“Ya edificado debía esperar un mes para que los puercos generaran con su excreta la energía suficiente, pero qué va, hablé con el chofer de un carro fosa para que me tirara siete viajes. Al otro día cuando abrí la llave, ya tenía combustible. Lo que sonaba por esa tubería parecía un ciclón, comenta con júbilo.

“Como el objetivo no era producirlo por simple impulso, sino beneficiar a otras personas, instalé la tubería plástica a seis viviendas de aquí, de La Cruz Alta. Hoy, el combustible se emplea para cocinar, hervir agua y ropa.

“Lo tengo con flujo continuo y mientras esperamos la otra remesa de puercos, lo abastecemos con estiércol de ganado, material que transportamos en carretilla con el apoyo de algunos vecinos para mantener la presión; eso es cada cinco o seis meses”, precisa Cutiño.

SERVICIO GRATUITO Y CON GANANCIAS

Jiguaniseros

“En casa antes pagábamos 230 pesos de corriente, ahora siete pesos; la vivienda de al lado otros 260, actualmente siete u ocho pesos. No importa la tempestad, ni que falle el fluido eléctrico, usted prende el fósforo: ¡Y a cocinar! Ojalá que otras personas se sumen a la iniciativa, estatales o particulares. La familia y el entorno lo agradecerán”.

Yamilis Tamayo Aguilera, ama de casa y vecina más cercana, manifiesta: “Todos los meses eran 230 pesos, en este momento, 35 o 38 cuanto más. Hiervo agua sin preocupación, más una, que tiene un niño; y todo está rápido, puedo cocinar a cualquier hora, sin tener en cuenta si es horario pico”.

Masleni Aguilera Batista, quien hace siete meses también recibe las bondades del biogás ya paga menos corriente. “¿Y la llama? Bueno eso es una cosa fina, azulita, azulita, más bien tienes que graduar la llave porque la comida se puede quemar”.

SUMAS Y RESTAS

Los biodigestores familiares de bajo costo han sido desarrollados y están ampliamente implantados en países del sureste asiático; pero en América Latina, solo Argentina, Colombia, Brasil y Cuba lo implementan.

En los últimos años se ha intensificado en la Mayor de las Antillas el uso del biogás a partir del manejo de los residuos orgánicos, lo cual ha contribuido a las acciones realizadas para minimizar la emisión de los gases de efecto invernadero.

La utilización de biosensores por productores de carne de cerdo, ganado vacuno y avícola, es una realidad en Granma, que aún debe aprovechar más las potencialidades de fuentes generadoras como las industrias Azucarera, Láctea, Conservera y la rama agropecuaria.

La provincia cuenta con varios centenares de criaderos de cerdos, vaquerías, cebaderos de toros y búfalos, entre los cuales están identificados más de 300 con condiciones para aprovechar de inmediato la generación del combustible, con un potencial anual de cinco millones 200 mil metros cúbicos.

Rigoberto Muñoz Martínez, director de inversiones del Ministerio de la Agricultura (Minag) expresó en Juventud Rebelde, que uno de los requisitos de los programas del Ministerio, es que sean amigables con el medio ambiente.

“En el mundo entero las porquerizas generan conflictos con el entorno, porque los residuales son una fuente de contaminación notable.

“Para respetar las leyes ambientales Cuba ha instalado más de mil 600 biodigestores de diferentes capacidades, y en la medida que el proyecto se consolide, se continuará invirtiendo en esa tecnología que permite aprovechar la excreta de cerdo como combustibles y evita de ese modo profanar el entorno”. (FOTOS / Rafael Martínez Arias)

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