En la zona roja de la tierra azteca (+fotos)

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Por Claudia Suárez Fernández (Estudiante) | 21 octubre, 2020 |
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FOTO/Cortesía del entrevistado

Tal vez el 22 de marzo de 2020 sea un día normal en el calendario, sin embargo, para el médico riocautense  Yasel García Hernández, esta fecha inició una nueva etapa en su vida tras su ingreso a la brigada Henry Reeve para apoyar el combate del coronavirus en México. Allí, conoció el valor supremo del amor al prójimo y se convirtió por segunda vez en un servidor de la humanidad.

“Trabajé en un servicio de emergencia en el Hospital de

Especialidades Dr. Belisario Domínguez de la Cuidad de México, que se dedicaba únicamente a atender pacientes con síntomas respiratorios.

“A pesar de haber estado en Bolivia, mi experiencia en la brigada fue única, pues el servicio médico mexicano es totalmente diferente al nuestro, que  es preventivo. “Aquí en la comunidad mediante las pesquisas conocemos quien está enfermo y rápidamente lo aislamos.

“En México no sucede igual, muchas veces el paciente está convaleciente en su casa y cuando acuden a un hospital, llegan con la salud muy deteriorada”.

Las paredes del Hospital de especialidades Dr.Belisario Domínquez de la Cuidad de Máxico se vistieron con los nombres de…

Publicado por Claudia Thalia Suarez Fernandez en Miércoles, 21 de octubre de 2020

Según refirió a La Demajagua, los enfermos de la covid-19 en la nación azteca, tienen el riesgo de ser entubados y son proclives a fallecer, por eso su pronóstico es reservado.

García Hernández relató la amarga experiencia de ver perecer colegas mexicanos de 45 y 46 años, además de pacientes embarazadas y jóvenes.

“Estuve en la zona roja, un sitio donde se encontraban los casos más complejos. Todas las salas funcionaban como las de terapia intensiva con 15 camas, en las cuales estaban pacientes graves y futuras madres”.

Con el mayor cuidado posible trabajaban 24 horas y descansaban 48, llevando los trajes durante seis u ocho horas seguidas.

“Todos los cubanos nos apoyábamos, pero también recibíamos ayuda de los profesionales mexicanos, pues ellos tenían más tiempo lidiando con la pandemia”.

“Una tarde, llegó un ciudadano a la sala de emergencia, ahí se clasificó y lo pasamos al área de choque, donde estaban los pacientes con la salud más grave.

“Mientras ocurría esto, un compañero y yo le explicamos a la familia que necesitábamos su consentimiento para entubarlo. Luego del permiso, pasamos el paciente a la referida área y le hicimos el procedimiento sugerido.

“Posteriormente, les brindamos a los familiares una información breve de que el paciente podía salir adelante, debido a que era joven y las condiciones físicas lo favorecían.

“Al retirarnos, lamentablemente llegó el enfermero con la noticia de que el paciente había fallecido. Fue algo difícil y doloroso comunicar la pérdida a los familiares”.

En el centro de especialidades hubo días que fallecían 20 o 30 pacientes diarios, pero con el arribo de la brigada a México, los números se redujeron a 5 o 10 enfermos.

“Los mexicanos muchas veces se atienden en clínicas privadas, compran el medicamento y se van para sus casas, lo cual dificulta una intervención oportuna para mejorar su estado de salud”, asegura García Hernández.

Al concluir la entrevista el joven médico comentó que en ocasiones existió el miedo, pero a pesar de ello supo responder con valentía a su misión y aseguró que no dudaría en estar en la zona roja, nuevamente.

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