En Sao Grande germinan saberes (+ fotos)

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Por Orlando Fombellida Claro | 8 abril, 2019 |
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Escuela de  Educación Primaria Mariana Grajales, de Sao Grande, municipio de Bartolomé Masó, provincia de Granma, Cuba FOTO/Sol Laurencio

Acomodada en la orilla izquierda del vial que va desde El Caney hasta Las Mercedes, en el barrio Sao Grande, está la escuela de Educación Primaria Mariana Grajales, del municipio de Bartolomé Masó, en la provincia de Granma.

Es un acogedor inmueble de mampostería y techo de zinc, con siete aulas, laboratorio de computación, biblioteca, dos baños, área de recreación y de Educación Física.

A ella asisten a prepararse para la vida, al decir de José Martí, 73 niños (matrícula inicial del curso 2018-2019) de los barrios circundantes Sao Grande, El Hormiguero, Los Corrales,  y El Valle.

Aula de sexto grado de la escuela Mariana Grajales, de Sao Grande, municipio de Bartolomé Masó, provincia de Granma, Cuba FOTO/Sol Laurencio

Los escolares están distribuidos en los grados de prescolar (primera infancia) a sexto, y son atendidos por 28 maestros y ocho trabajadores de apoyo a la docencia, encargados de la administración, expedientes y mantenimiento y limpieza del inmueble.

“Los alumnos son muy buenos, disciplinados, estudiosos, asisten a clases aunque llueva”, dice satisfecha  Mireya Montero García, al frente de la Dirección Zonal de Educación, integrada, además, por otras dos instituciones educativas de la comarca.

Mireya Montero García, directora de la Dirección Zonal de Educación Sao Grande, en el municipio de Bartolomé Masó, provincia de Granma, Cuba FOTO/Sol Laurencio

El año escolar 2017-2018, la escuela Mariana Grajales logró ciento por ciento de promoción de sus alumnos, gracias al trabajo de los maestros, el esfuerzo de los escolares y el apoyo de sus familias, enfatiza Mireya García.

PROMOTORA DE LA LECTURA

Arianna Romero Mariño es la bibliotecaria de los tres centros de la antes mencionada Dirección zonal de Educación y le “encanta, me fascina, trabajar con los niños, los maestros y la familia,  promover la lectura desde la biblioteca escolar”.

A sus pupilos, refiere, les gusta leer, y para estimular en ellos ese buen hábito realiza, en la comunidad, las denominadas Tardes del libro y Te  literarios, con la participación de escolares, maestros y vecinos.

Arianna Romero Mariño trabaja con uno de los libros con imágenes y textos por ella confeccionados con ayuda de los estudiantes FOTO/Sol Laurencio

Con el objetivo de que, por su importancia, los educandos se apropien lo más posible de determinados temas de la biblioteca virtual, Arianna confecciona medios de enseñanza consistentes en imprimir en papel textos e imágenes de los contenidos seleccionados.

Su experiencia la mostró en un evento nacional de bibliotecas escolares, realizado en 2018, en el que fue muy bien recibida.

Sobre las iniciativas de Ariana, la estudiante de sexto grado, Dalenis de la Caridad Milán  Mariño, cuenta:

Dalenis de la Caridad Milán Mariño FOTO/Sol Laurencio

“En la escuela montamos exposiciones de láminas, leemos libros, restauramos los que se deterioran, nos enseñan sobre la biblioteca virtual, los héroes que lucharon por nuestra patria”.

Dayan Céspedes Romero, quien aspira estudiar Medicina, Expone: “Ayudamos a los niños que tienen dificultades en la lectura, hacemos tardes del libro en la comunidad. La bibliotecaria nos enseña a amar cada vez más a la patria, a conocerla, sus héroes y mártires, saber cómo lucharon para que nosotros tengamos escuelas, fábricas, parques donde podemos jugar.

Venimos tres veces a la semana a la biblioteca. Porque aprendo y crezco, no de tamaño sino de sabiduría, escribo mejor.”

Dayan Céspedes Romero en el lugar de la escuela por él preferido: la biblioteca FOTO/Sol Laurencio

En el argot de viejos campesinos cubanos, sao es sinónimo de maleza, pero en el entorno de la escuela Mariana Grajales lo que hay son algunos falsos pinos de Australia, flamboyanes y frondosos almendros, que dan sombra a una parte de la plaza de actos de la institución, dentro de la cual germinan hombres y mujeres de bien.

Aula de prescolar o primera infancia, de la escuela Mariana Grajales, de Sao Grande, municipio de Bartolome Masó, provincia de Granma FOTO/Sol Laurencio
La lectura se promociona por varias vías en la escuela Mariana Grajales, de Sao Grande, municipio de Bartolome Masó, provincia de Granma FOTO/Sol Laurencio
Exposición en la escuela Mariana Grajales, de Sao Grande, municipio de Bartolome Masó, provincia de Granma FOTO/Sol Laurencio

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  1. Crecí y estudié en la Escuela Mariana Grajales Coello. Maravilloso el artículo, en las imágenes se puede ver a mi hermana, Chiqui, es la bibliotecaria. Observé a mis primos menores que cursan el sexto grado. Gracias a los periodistas de La Demajagua por el artículo y por su presencie en este rinconcito de Cuba.