En Vegas de Jibacoa: Una reunión para la historia de los campesinos cubanos

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 25 mayo, 2017 |
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En las intrincadas lomas de la Sierra Maestra, pertenecientes a la zona oriental de Cuba, susurran los animales del bosque, se escucha la corriente de los riachuelos, el silbido de los árboles no cesa y la voz de los habitantes de estos alejados parajes no dejan de cuchichear unos con otros.

Y es así después del triunfo de la Revolución cubana el Primero de enero de 1959, pues antes coincidían los gritos de desalojos con las lamentaciones de los campesinos.

No obstante, los pasos que adoptaría Fidel Castro Ruz, como líder de esta vanguardia revolucionaria, se podían esclarecer desde antes del triunfo por las acciones realizadas en la época de lucha.

Y un ejemplo de la preocupación por las condiciones de vida de estas personas fue la reunión efectuada hace exactamente 59 años, el 25 de mayo de 1958 en las Vegas de Jibacoa, hoy geografía del montañoso municipio Bartolomé Masó.

Junto a Celia Sánchez Manduley, Ernesto Che Guevara y otros destacados combatientes de la guerrilla conversó Fidel Castro con más de 300 campesinos serranos.

El objetivo fundamental era promover acciones para que en medio de la guerra no se perdiera la cosecha cafetalera. Para las nobles personas del lomerío era un gran acontecimiento que el protagonista de las luchas en las montañas y el llano por la libertad social, estuviera dialogando franca y personalmente con ellos.

Estos lugareños que solo recibían maltratos de los terratenientes, que nunca tenían hogar fijo pues las expulsiones eran constantes e inhumanas fueron los receptores de la primera vez que el dirigente estudiantil, convertido en guerrillero, le hablara a una gran masa de campesinos.

La tienda de Santiago Gómez fue el escenario de reunión. Dos puntos esenciales fueron tratados, la cosecha de café y temas generales de interés para los presentes. La situación imperante en la zona fue asunto de análisis así como las proyecciones para después del triunfo de la Revolución, que significaría el éxito del proletariado.

De esta manera, confluyó en lo intrincado el debate, los aplausos y el compromiso de recolectar el café necesario. De ser preciso, los guerrilleros trabajarían en esta tarea.

El Comandante en Jefe, proclamado con este grado hacía varios días en Altos de Mompié, procuró a los habitantes rurales que habían perdido familiares en la guerra, sintiendo junto con ellos el dolor de la pérdida.

Faltarían pocos meses para que los campesinos y los obreros se unieran en las ciudades y el campo, como un solo pueblo, tras lograr la victoria.

Esta conversación hizo que los barbudos ganaran prestigio entre las personas de una de las clases más explotadas. El apoyo fue inminente desde los tiempos de guerra.

Este encuentro es considerado como el precedente del Congreso Campesino en Armas celebrado el 21 de septiembre de ese mismo año.

En la reunión de Vegas de Jibacoa se puso de manifiesto el alto espíritu humano y solidario del ejército revolucionario con lo expresado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz de que en caso que hiciera falta personal para la recogida de café podría utilizarse parte del Ejército Rebelde y si era necesario trabajarían 12 a 14 horas diarias.

La zona de Las Vegas de Jibacoa pertenece al Plan Turquino, tiene un amplio trabajo comunitario que le ha permitido mejorar la atención a los problemas de la población y la zona. Poseen salas de TV, paneles solares, computadoras y videos.

Hoy, los de la loma tienen sus espacios, y disfrutan los logros de la Revolución que triunfó el Primero de Enero de 1959.

Continuidad de un encuentro memorable

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