Para endulzar el agua y la vida

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Por Orlando Fombellida Claro | 16 mayo, 2017 |
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De izquierda a derecha, los operadores de equipos pesados Manuel Galindo, Roberto Rodríguez y Félix Morales, frente al contenedor dentro del cual están instalados los equipos de la planta desalinizadora FOTO/Orlando Fombellida Claro

El agua en estado químicamente puro no tiene color, olor ni sabor, pero la extraída de las entrañas de la tierra en El Salvial es “salobre, pesada y densa”, aseguran los residentes en esa comunidad rural, de Cauto Cristo, en Granma.

Añaden que con esta no pueden cocinar, pues los granos quedan duros y las comidas se tornan amargas. Los cerca de 500 lugareños utilizan el agua suministrada por el acueducto del lugar, para el lavado de ropa, fregado de utensilios de cocina, aseo personal y de las viviendas.

La requerida para el consumo humano y la cocción de alimentos la acarrean de Monte Alto, distante 13 kilómetros, en pipas tiradas por tractores o en carretones de tracción animal, transportes imposibles de emplear en tiempo de lluvia, porque los caminos se ponen intransitables.

Para “endulzarles” el agua y también la vida, al medio millar de residentes en ese barrio, situado a 44 kilómetros del centro urbano de Cauto Cristo, les será instalada una planta de tratamiento y depuración de aguas.

A mediados de abril reciente, iniciaron las labores de nivelación del terreno, vertimiento y compactación del material de relleno del área donde será construida la plataforma para el montaje del equipo, que ya se encuentra in situ en un contenedor.

Jorge Luis Fajardo Yero, director de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Granma, FOTO/Orlando Fombellida Claro

El ingeniero Jorge Luis Fajardo Yero, director de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Granma, entidad a cargo de la obra civil, explicó a la prensa que la planta es de procedencia española y tiene capacidad para proveer a 500 personas.

Será abastecida por el acueducto local, el cual suministra agua con exceso de sales minerales, debido a las rocas del subsuelo de toda la cuenca del río Cauto. Mediante “un complejo proceso de filtración e inyección de sustancias químicas, denominado por ósmosis inversa, la entregará apta para el consumo humano”, explicó Fajardo Yero.

Funcionará ocho horas diariamente y el agua potabilizada se almacenará en un depósito cercano, denominado punto de fácil acceso, allí acudirán los consumidores a obtenerla.

Si las condiciones meteorológicas, en particular lluvias, no afectan las acciones de construcción y montaje, la obra es posible concluirla para julio próximo.

Los operadores de los 16 camiones de volteo, dos motoniveladoras, dos cargadores frontales, dos buldóceres y un compactador, enfrascados en la etapa inicial de la obra, están empeñados en ganar tiempo al tiempo.

“Aquí no tenemos horario para trabajar. Empezamos bien temprano en la mañana, hasta que se pueda por la noche, porque queremos adelantar antes de que empiecen las lluvias”, dice Roberto Rodríguez Vázquez, operador de buldócer.

Los vecinos se alegran de su presencia, conscientes de que su labor es para contribuir a elevarles la calidad de vida.

Uno de ellos, Alexánder Silva, declara: “Esa planta potabilizadora hace una falta extraordinaria, ya que esta es una comunidad apartada, vulnerable, que se incomunica en tiempo de lluvias”.

La maestra Yanelis González, con dos de sus alumnas FOTO/Orlando Fombellida Claro

Yanelis González, maestra de quinto y sexto grados, en la escuela Eduardo García Delgado, expresa: “Aquí la calidad del agua es pésima, muy densa, no nos sirve para el consumo humano. Con la desalinizadora los moradores de este barrio tendremos un gran avance”.

Un vecino que se identifica solo como Reimundo, de 68 años de edad, nativo de El Salvial, lleva agua fría y café a los constructores, porque ellos hacen para los lugareños “la maravilla más grande que puede tener una población”.

Tiene razón Reimundo, el agua es fuente de vida, sin consumirla el ser humano no subsiste más de una semana, y aunque no tiene color, olor ni sabor, qué delicioso es tomarla fresca, “dulce” y en cantidad suficiente, cuando el cuerpo la demanda.

Reimundo, nacido y criado en El Salvial, es feliz de saber que pronto tendrá agua dulce en el barrio FOTO/Orlando Fombellida Claro
Vista de El Salvial FOTO/Orlando Fombellida Claro
Cuando llueve, el camino principal de El Salvial se pone intransitable y es imposible buscar agua dulce en Monte Alto FOTO/Orlando Fombellida Claro

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