Energía eléctrica cuando el sol despierta

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Por Leslie Anlly Estrada Guilarte | 18 julio, 2016 |
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FOTO / Luis Carlos Palacios Leyva
FOTO / Luis Carlos Palacios Leyva

Desde el 2015 el ajetreo en esas 2, 2 hectáreas de tierra no se detiene. Al principio fue la preparación de tierra, mientras la documentación establecida se realizaba, y en septiembre comenzaron los primeros montajes.

En el Yarey, de Jiguaní, está a punto de concluir el primer parque fotovoltaico de Granma, de 960 mesas que soportan nueve mil 600 paneles, con 2, 4 megawatts de potencia.

La lluvia de estos meses impidió que las labores fueran más ágiles. Antonio Baró Bazán, presidente de Cubasolar y jefe del grupo provincial de la Empresa de desarrollo inversionista de las fuentes renovales de energía (Edifre) en la provincia explicó que tienen 196 días de afectación.

“Cuando llovía no se lograba trabajar, imposibilitaba abrir huecos para los cimientos, no se podían utilizar las barrenadoras ni acarrear los materiales para el montaje. Desde el cinco de mayo hasta el 30 de junio de esta año, por ejemplo, llovió con fuerza 23 veces, y entonces solo ejecutábamos el montaje de paneles porque las demás obras constructivas no permiten mucha humedad”.

Para la semana próxima se pronostica que terminen los detalles técnicos, aunque el personal de la Empresa constructora de obras de arquitectura e industriales número cuatro (Ecoai 4) que ha trabajado allí dará seguimientos durante un tiempo, por si aparece algún detalle sobre la marcha.

Antes de integrar al parque con el Sistema Electroenergético Nacional se realizará una vista técnica, con la que se calibra el inversor, se comprueban las instalaciones, para que no existan dificultades.

Los cálculos de generación para un año con un promedio de seis horas diarias de funcionamiento son de tres mil megawatts, pero Baró Bazán augura que quizás, se obtengan valores mayores por la cantidad de horas que incide el sol sobre los paneles.

“El ahorro es de aproximadamente mil 100 toneladas de petróleo, y también se gasta menos divisa, porque lo que se genere aquí se deja de generar en termoeléctrica”.

“Este parque beneficiará parte del municipio de Jiguaní en horario diurno”, agregó este hombre que sueña con que se construyan muchas instalaciones de este tipo en la provincia, donde hay un sol radiante casi todo el año.

Al 99 por ciento de su conclusión se encuentra esta construcción, donde aún quedan detalles como la terminación del zanjeado y cablear los paneles para llevar la corriente hacia la caja concentradora (donde se almacena la energía para entregar al transformador y al inversor).

“Esta caja inteligente es capaz de llevar el control al determinar en qué lugar se produce una falla y realizar correcciones de entrega de la electricidad para que no afecte la entrega al sistema”.

Quienes trabajarán después de la puesta en marcha serán personas capacitadas, tras recibir un entrenamiento para la operación en sitios de este tipo.

La seguridad está garantizada con televisión, detectores de presencia hasta una distancia de cien metros, entre otros medios de seguridad que evitan el paso a personas ajenas a la instalación. También existen medidas para evitar accidentes, entre ellas, la existencia de un sistema de supresores que ante cualquier falla a tierra desconecta el sistema.

Para Ramón Gómez Rodríguez, ingeniero eléctrico de la Edifre, las labores son más ágiles y fáciles cuando se tienen los recursos a la mano y lo más difícil es trabajar bajo el sol.

“Aquí hay de 35 a 37 grados y a partir del mediodía es tedioso aguantar el sol, pero es el camino para adelantar. Trabajamos desde las siete de la mañana hasta las cuatro, aunque a veces, nos extendemos hasta las ocho de la noche”.

Gómez Rodríguez mencionó a otras entidades que han colaborado en la obra como Copextel y la entidad de grupos electrógenos y servicios eléctricos.

Esta inversión ha costado cinco millones de pesos aproximadamente y es la de menor consumo de hormigón en la construcción de las bases, debido al diseño novedoso de los cimientos.

“Logramos unos pilarotes, que es como se le llama a este sistema de bases gracias al trabajo en conjunto con compañeros de la dirección de proyectos de la Empresa de diseño e ingeniería.

“Los paneles se están abaratando, se producen en el país y con buena calidad, en las montañas ya existen algunos con un funcionamiento cercano a los 30 años, y no han sufrido roturas graves pues los montadores desde el punto de vista operacional y técnico son muy cuidadosos”, apuntó Antonio Baró.

El presidente de Cubasolar añadió que las mesas también se construyen en Cuba, y existe experiencia en la construcción de parques fotovoltaicos, por lo que es factible continuar por ese camino.

 

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