Enlace entre generaciones de la música

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Por Diana Iglesias Aguilar | 11 junio, 2018 |
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Efrain Soto en homenaje realizado el 8 de junio de 2018/ FOTO Luis Carlos Palacios

Para Carlos Rafael Puig Batle, actual director de la Banda municipal de conciertos de Bayamo, el músico Efrain Soto García, de 91 años de edad, constituye el enlace entre las generaciones de los miembros de la agrupación musical, que cumple este año, el aniversario 150 de fundada y es heredera de tradiciones culturales y patrióticas sin igual en la isla.

Intérprete del bajo y la tuba, integró la Banda desde finales de la década de los años 70 del siglo precedente, cuando no había domingo sin retreta en la Plaza de la Revolución bayamesa.

Panadero de oficio y padre de nueve hijos que lo cuidan  con celo y ternura, Efrain no deja de aguzar el oído y comprobar que la Banda, en la que trabajó tantos años y la cual ama con la devoción de la primera novia, sigue el camino de sus maestros fundadores.

Enriquecida en las sonoridades y el repertorio, en las últimas décadas, por el maestro Carlos Puig Premión, evocar la Banda municipal de conciertos para este hombre menudo, de pelo plateado, resulta rememorar gran parte de su vida y ahondar en  lo más profundo de sus sentimientos.

Sentado frente a los numerosos intérpretes, en el patio del Museo casa-natal de Carlos Manuel de Céspedes, donde es reconocido por su obra, observa solícito a los músicos como un padre que admira la ejecución de sus hijos con severidad y ternura a la vez.

Llamado con cariño el último de los doce apóstoles, Soto García es el sobreviviente de los que condujeron a la agrupación histórica de Cuba a la grabación de un disco de larga duración en los Estudios Siboney de la Empresa de grabaciones y ediciones musicales (Egrem).

Fue protagonista, junto a sus colegas, de festivales nacionales y provinciales de Bandas de conciertos, veladas artísticas y patrióticas, en los que interpretaron piezas antológicas del pentagrama musical cubano.

Aunque ya no salen melodías de sus instrumentos, Efrain conserva el oído presto a la música y sueña, recuerda sus días de gloria. Estremece el abrazo que recibe de los músicos más  jóvenes, las fotos que todos quieren hacerse junto a quien representa parte de la historia de una agrupación simbólica, que enlaza la generación patriótica de 1868 y, sus antecedentes, con el futuro.

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