Esa presencia que alumbra.

A propósito del aniversario 125 de la caída en combate del más universal de los cubanos
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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 19 mayo, 2020 |
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Cuentan que Wilder, su padre, le ensilló el caballo y antes de amanecer, el niño bayamés Lincom Jefferson partió en busca del apóstol, con la bandera cubana en el pecho de su blanco pulóver.

Arreció la marcha y por el camino preguntó a los árboles altos y olorosos, cómo ser coherente con el pensamiento de tantas ideas para un audiovisual dedicado al eminente nacionalista.

Apareció Josuan, el presidente del Movimiento Juvenil Martiano, dijo que los problemas vividos por el héroe cubano agudizan hoy las crisis de valores humanos existentes en el mundo y sumándose a la idea del menor, le habló también de la carta al amigo Manuel Mercado, cuando el 18 de mayo de 1895, escribió:

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber, puesto que lo entiendo y tengo fuerzas con qué realizarlo, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.

Deslizándose por un arcoíris apareció Hugo Tamayo, el compositor, y como un padre cuando se le acerca un hijo, colocó en las manos del pequeño la letra y la música de la canción y vocalizó las primeras estrofas con un tono folclórico latinoamericano .

Un sol nacido en enero,

esa presencia que alumbra,

hombre y amigo sincero,

de nacimiento a la tumba.

Hermano, padre y poeta

que se empinó como el monte,

cabalgó de sur a norte

en su misión de profeta

Presurosos convocaron a Bolivar, Hidalgo, San Martín, a la compañía Los andantinos, a su líder Adis Nubia y al arreglista musical Omar Pupo que, desde su piano, dispuso la orquestación de la pieza.

Llegaron el coro Diminuto, que dirige la maestra Carmen Rosa, la producción de Cinesof con algunos pasajes vividos por Martí durante la guerra necesaria, el actor manzanillero Yunior Sánchez para encarnar al Héroe Nacional, el maquillaje de Osvaldo en la caracterización del patriota y, envuelto en larga cabellera, Edesio Alejandro, el director apasionado del estudio Blen Blen.

Y cuentan que en la mañana del 19 de mayo, en Dos Ríos, se unieron imaginariamente todos, también Meñique, Pilar, Nené Traviesa, la muñeca negra, los zapapicos de rosas, la bailarina española con su manto de flecos rojos, el Tocororo, la mariposa… para regalarle al maestro el video clip Esa presencia que alumbra, en el aniversario 125 de su caída en combate:

Llegó a Dos Ríos en Mayo,

con el afán de luchar,

más volvió a cabalgar

montado en su caballo,

Con el diario en el morral

y la onda de David,

cayó mi José Martí,

un día primaveral.

 

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