Eslabones perdidos

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Por Sara Sariol Sosa | 12 marzo, 2019 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

Nuestra todavía falta de competencia para la contratación, ese proceso común pero inexcusable para llevar a vías de hecho cualquier actividad económico-productiva, se puso nuevamente en tela de juicio, cuando los delegados a la Asamblea del Poder Popular en Granma, debatieron recientemente el estado del programa emergente para la venta de alimentos elaborados.

El órgano de Gobierno, en su séptima sesión ordinaria, del XII período de mandato, decidió identificar el asunto como encadenamiento productivo, porque en concreto apuntó a los incumplimientos en que han incurrido de cada una de las partes determinantes en garantizar, que hoy las unidades del Comercio y la gastronomía, expendan con linealidad elaboraciones alternativas a partir de productos agropecuarios, para contrarrestar los déficits de harina.

Fue ese un análisis riguroso, porque como quedó planteado, el programa de marras está llamado a dejar de ser emergente, para quedar establecido por su gran demanda (no se trata solo de bolas de yuca y casabe), como una solución permanente a las necesidades alimentarias del pueblo.

BASE PARA EL DEBATE

Las comisiones de trabajo que dentro de la asamblea atienden las actividades agroalimentaria y de servicios, presentaron un informe detallado que sirvió de base a la discusión, y en cuyo contenido reflejó lo comprobado en visitas realizadas a seis municipios, igual número de centros de elaboración, ocho industrias, 16 fondas, 26 puntos de venta y 36 unidades del sector del Comercio y la gastronomía.

Jiguaní fue la localidad mejor plantada en el resumen de la comprobación, por tener una presencia casi permanente de los alimentos que establece el programa como bolas de yuca rellenas (vende tres mil diarias) y viandas hervidas.

Yara igualmente presentó resultados aceptables, avalados por la población, pero no así en Bartolomé Masó donde es deficiente el abastecimiento de productos del agro a las unidades elaboradoras de alimentos.

En Río Cauto, donde muchos contratos perdieron su vigencia en el 2018, se presentan incumplimientos tanto en las entregas normales de producciones agrícolas, como aquellas destinadas al programa emergente.

En Manzanillo, son insuficientes las cantidades de viandas y frutas suministradas a las unidades gastronómicas y la fábrica de conservas, mientras en Bayamo por iguales razones, las elaboraciones no alcanzan tampoco niveles en correspondencia con la densidad poblacional.

En la cabecera provincial, sus 29 fondas, cuya misión también se evalúa dentro de este programa emergente, se ofertan seis mil 200 raciones diarias de comida, y sin embargo no dan a abasto, porque es bien sabido que cada vez son más las personas que requieren esa práctica prestación.

SUMARIO

En definitiva, el debate sobre el particular arrojó que, si bien en todas las localidades se han implementado estrategias en función de un programa, que se ha explicado cambiará su estatus de emergente, no se logra en este estabilidad, ni en la presencia de productos ni en la variedad, por causa fundamental de la ruptura del primer eslabón de la cadena, entiéndase incumplimientos en las entregas de productos agropecuarios.

De acuerdo con el informe, son excepcionales los ejemplos de unidades con elaboraciones permanentes y con calidad, como El Caney, en Bartolomé Masó; La Fresa en Veguitas y El Danubio, en Yara, y varias de Jiguaní.

Se comprobó que efectivamente son recurrentes los problemas de contratación, operación donde subyacen falta de completamiento del proceso de concertación entre Acopio y las bases productivas, subcontrataciones, y establecimiento de contratos formales, en los cuales no se incluyen renglones básicos, y por tanto su comercialización está sujeta a la improvisación.

En el mes de enero, todos los municipios visitados incumplieron la percápita fijada de 15 libras de viandas por habitantes, y si no se honraron los compromisos normales con la población, que dicho sea paso se queja de que la presencia de productos del agro solo es efectiva los fines de semana, menos pueden cumplir con las entregas adicionales para el programa emergente de marras.

Luis Enrique Duani, delegado a la Asamblea por el municipio de Jiguaní, fue categórico al manifestar que falta más disciplina y responsabilidad en torno al programa, es necesario dirigir las siembras que deben sostenerlo, que los trabajadores se preparen mejor, porque en muchos lugares no saben cómo se elabora el casabe, a pesar de ser un alimento tradicional.

Rafael Carbonell, delegado por Bayamo, advirtió que los productos nunca llegan a las unidades elaboradoras antes de las 12:00 del mediodía, mientras Reynaldo Montoya, por Río Cauto, llamó la atención sobre la necesidad de que además los productos se vendan con arreglo a la calidad, indicador directamente proporcional, por consiguiente, a la calidad final de los alimentos elaborados.

Alexander Rojas Pérez, delegado de la Agricultura en Granma reconoció que aún la contratación no se acoge al real potencial productivo, incluido los cultivadores particulares, amén de que, como explicó Manuel Santiago Sobrino Martínez, máximo dirigente gubernamental granmense, la entidad de Acopio cuenta con el dinero suficiente, tras ser capitalizada, para realizar los pagos en el tiempo establecido.

No se trata, aseguró Sobrino Martínez, de desconocimiento en torno al proceso de contratación, sino de falta de disposición, de la existencia de usufructuarios que no son conscientes de su compromiso con el Estado, problema que no es para nada nuevo.

El debate, por citar otra arista, apuntó a cierto descontento y críticas expresas de la población por el incremento abrupto e inexplicable de los precios minoristas de varios de los productos comercializados por la industria alimentaria, lo cual se contradice con la intención del territorio de multiplicar las alternativas alimenticias en medio de una coyuntura especial.

Lo anterior genera además de descontento, otros problemas de pérdida comercial, pues al ser tan caros es lenta su venta, se corrompen fácilmente y generan significativas devoluciones o mermas. En Yara, por ejemplo, la comisión detectó 200 paquetes de fruta bomba echados a perder, y en Jiguaní, unos cuantos frascos de mayonesa.

Bárbara Rodríguez Pacheco, directora del grupo empresarial del Comercio en el territorio, reconoció, a tono con los resultados de esta evaluación, la depresión que arrastran las estructuras de los centros de elaboración, un problema a transformar si esas instalaciones son claves para la elaboración de alimentos.

La solución a estas deficiencias, atañe a muchos factores, cadena productiva al fin, incluidos, como bien destacó Yanetsy Terry Gutiérrez, vicepresidenta del Gobierno en Granma, las estructuras del órgano a todos los niveles, desde los Consejos Populares, hasta los delegados de circunscripciones, quienes también deben honrar más su papel de fiscalización y control, como genuinos representantes del pueblo.

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  1. Saludos, periodista interesante el artículo pero insuficiente en el análisis causal del problema, es que no puede haber encadenamiento productivo donde no se producew, para que elaborar productos alternativos si la agricultura no está situando productos, por lo menos en Bayamo para satisfacer las necesidades de la población, las placitas y mercados en Bayamo están más deprimidos que la harina y el aceite, un fongo está costando en el mercado agropecuario a 2.50 la libra, más caro que en plenop período especial, la calabaza a 4 pesos, la yuca a tres yuquitas por cinco pesos, las demás viandas no existen, se fueron del mercado y si las encuentyras en las carretillas están allí porque los precios son para personas con supersalarios, a veinte pesos la papa, a doce la malanga, a siete el tomate, a peso un plátanito fruta, entonces es lógico que las unidades gastronómicas no tengan los productos del agro, hay que ser más incisivos en la causa esencial, no está produciendo la agricultura ni lo suficienht5emente para que cada granmense tenga un trozito de vianda en el plato todos los días.