Estados Unidos aumenta presiones contra Siria y sus aliados

Share Button
Por Prensa Latina (PL) | 26 octubre, 2018 |
0
Damasco, – Las maniobras de Estados Unidos, políticas y de provocacíon contra Siria y sus aliados, toman particular fuerza ante la cercanía de lograr una zona desmilitarizada en la provincia de Idleb y las próximas conversaciones al respecto.

Casi simultáneamente, la coalición liderada por Washington lanza ataques contra territorio sirio en la oriental provincia de Deir Ezzor, reabastece a sus propios efectivos y a las de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la región de Manbij, en disputa con cercanas tropas turcas.

Tanto en esa localidad como en las de Yarablus, Kobane, Teil Tamer, Tel Baydar, Sabash al Jair, Rimelah y Derek, todas situadas en el norte de las provincias sirias de Alepo y Hasaka, Estados Unidos mantiene bases ilegales y amplía sus operaciones.

Una primera consecuencia práctica del accionar estadounidense está relacionada con la posposición de la entrada en vigor de la región desmilitarizada en Idleb, último bastión organizado de los terroristas y negados a negociar con apoyo de Washington.

La otra, es una presión directa contra la negociaciones sobre la crisis en Siria, anunciada sin día determinado para fines de noviembre próximo en Astaná, Kazajastán y con la presencia de Rusia, Turquía e Irán.

En esas últimas negociaciones, como en las de Ginebra, auspiciadas por Naciones Unidas, el papel de Washington no es activo y por tal motivo, las sabotea y reitera sus condicionamientos a las partes involucradas.

Por otro lado, alienta a los grupos terroristas y con la inacción de sus operaciones permitió que restos de las fuerzas del Estado Islámico, Daesh en árabe, tomaran una franja de 20 kilómetros de longitud en la orilla al este del río Eúfrates, en el territorio cercano a la frontera entre Siria e Iraq.

La cronologìa en la escalada de tensiones parte del derribo de un avión ruso IL 20 en septiembre último y que Moscú achacó a la irresponsabilidad y negligencia del régimen de Tel Aviv, habituado y casi con impunidad, a lanzar ataques aéreos contra Siria en más de 200 oportunidades en apenas dos años.

Rusia reaccionó y entregó a las Fuerzas Armadas sirias los sistemas S-300PMU2, la última variante técnica antecesora de los S-400 actuales, generándose de inmediato vuelos espías israelíes, británicos y estadounidenses en las costas mediterránea de las provincias de Latakia y Tartus, donde se asientan las base rusas de Hemymin y de un puerto naval, respectivamente.

Para expertos y especialistas, esos vuelos provocadores de reconocimiento no violaron el espacio aéreo sirio y en las últimas semanas emplearon drones, aviones no tripulados operados a control remoto, de los cuales hasta la fecha fueron derribados cerca de medio centenar.

En junio pasado, técnicos sirios de las Fuerzas de Defensa Nacional, encargadas de la protección exterior en el terreno de las dos instalaciones rusas, demostraron que varios de los drones derribados fueron fabricados de madera y plástico, con componentes de procedencia occidental y muy difíciles de detectar por los radares comunes.

El más reciente peldaño de la escalada tienen que ver con 13 aviones no tripulados dirigidos desde un P-8 Poseidón estadounidense contra Hemymin y que no cumplierion sus objetivos bélicos.

Para Damasco y Moscú, las provocaciones más recientes sobrepasan todas las denominadas lÍneas rojas de contención y tienen mucho que ver con el respaldo a las organizaciones terroristas en las pocas áreas que aún mantienen e Idleb, al oriente del Eúfrates y en la provincia de Sweida, muy cerca de otra base estadounidense ilegal en la localidad de Tanef.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *