Europa sigue sin respuesta ante la indetenible presión migratoria

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Por | 27 agosto, 2015 |
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La Habana.-Miles de indocumentados llegan a Europa cada semana en un fenómeno considerado la peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, mientras las muy reclamadas medidas colectivas para gestionar el flujo no acaban de llegar.

Un naufragio ocurrido en abril en el mar Mediterráneo en que murieron unos 800 migrantes levantó las primeras alarmas, y desde entonces no cesan los llamados a buscar “una respuesta europea”, así como la realización de cumbres del alto nivel que abordan el tema… sin llegar a soluciones concretas.

Hasta ahora, los 28 países de la Unión Europea (UE) apenas han conseguido acordar acciones como reforzar las fronteras marítimas y preparar una misión naval contra el tráfico de personas, iniciativas muy criticadas a nivel internacional pues solo buscan detener el flujo, pero no gestionarlo de manera integral.

¿Los resultados? Los arribos no paran de crecer cada día y los analistas esperan que la tendencia continúe en tanto se trata de personas que huyen de países castigados por las guerras como Siria, Iraq y Afganistán, o sumidos en la extrema miseria como Eritrea y Somalia.

De acuerdo con las Naciones Unidas, casi 300 mil indocumentados llegaron al denominado viejo continente en lo que va de año, cifra muy superior a los 219 mil registrados en 2014.

Paralelo a la ausencia de respuesta europea, varias naciones optan por iniciativas particulares que expresan, en general, el rechazo a la llegada de foráneos.

El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, afirmó que su país “no será paraíso seguro de migrantes” y la República Checa reclamó el cierre de la frontera exterior del espacio Schengen (de libre movilidad) para defender la región, e incluso abogó por pedir ayuda a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Algunos optan por levantar muros como Hungría, que construye una cuestionada valla de 135 kilómetros en su frontera, mientras Londres edifica otra en la ciudad gala de Calais para evitar que los indocumentados accedan al eurotúnel y lleguen por esa vía a suelo británico.

Otros muros ya existían antes de la crisis actual, como el instalado en la zona limítrofe entre Turquía y Bulgaria, o el de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla.

Los analistas advierten que esas posturas rozan con una violación de los derechos humanos, principalmente el derecho a demandar y recibir refugio cuando se procede de naciones en conflicto, como es el caso de una buena parte de los llegados a Europa.

Adicionalmente, el rechazo no será efectivo para detener un flujo que persistirá mientras permanezcan las terribles condiciones de vida en las naciones de origen.

Esta semana el relator especial de la ONU sobre derechos de los migrantes, Francois Crepeau, aseguró que nada frenará a los foráneos.

No funcionará levantar muros, usar gases lacrimógenos y otras formas de violencia, hacer detenciones, impedir el acceso a recursos básicos como el agua y la comida, o usar lenguajes amenazadores y cargados de odio, alertó.

Según el especialista, Europa puede y debe hacer mucho más para ayudar a los indocumentados, como un programa de reasentamiento para cerca de dos millones de refugiados en los próximos cinco años que permita acoger a los procedentes de países como Siria y Eritrea.

Crepeau abogó por contrarrestar las travesías irregulares en el mar mediante la apertura de canales legales de migración, lo que también equivaldría a combatir las mafias dedicadas al tráfico humano.

Pidió además establecer vías para que los foráneos accedan a un mercado laboral regulado y controlado, a través del otorgamiento de visas de trabajo a los foráneos.

De cualquier forma, esas propuestas no son nuevas pues muchos activistas y organizaciones de derechos humanos ya realizaron reclamos similares en los últimos meses, mas solo han encontrado oídos sordos.

La Comisión Europea hizo un intento al proponer un plan para establecer cuotas obligatorias de acogida en los 28 países del bloque, pero la iniciativa no prosperó dado que muchos Estados se niegan a abrir puertas.

Así llega Europa al complejo panorama actual: la presión no para de crecer y las noticias hablan de un continente “desbordado de migrantes”.

No obstante, muchos aseguran que no es incapacidad para gestionar tal flujo, sino falta de voluntad: ciertamente son casi 300 mil los llegados este año, pero se trata de una región con más de 700 millones de habitantes y en cuyo territorio se encuentran varias de las potencias más industrializadas del planeta.

Según datos publicados en el diario francés Le Monde, la UE acoge a un millón de refugiados, lo cual significa que una de las regiones más ricas del planeta alberga a solo el seis por ciento del total de refugiados en el planeta.

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