¿Falta intencionalidad en La Ollá?

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Por Luis Morales Blanco | 21 octubre, 2019 |
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Se extrañan las multitudinarias acogidas que dispensaba el público al espacio de tradiciones de la plazuela de La Ollá, en el centro histórico de Bayamo.

Allí en las precedentes 24 ediciones de la Fiesta de la Cubanía el respetable colmaba las propuestas de  las mañanas con los usos  y costumbres venidas desde toda Granma  en forma de baile danza y canto a enriquecer nuestra  Fiesta grande.

También  en la tarde  con el espacio el Señor de la Música molida, por donde desfilaron los más relevantes o  pequeños y lozanos  órganos y organilleros de nuestra geografía granmense y  del espacio Son con tres  con los más grandes cultores del instrumento y el  género  de la escena  nacional y local, pero todos con calidad absoluta que engrandecían las noches.

En la presente edición los habituales a la pequeña plaza ven con nostalgia que cada uno de estos escenarios y horarios   cuenta con escasísimos  espectadores, porque algo falló, y  surgen la obligadas preguntas   ¿se promocionaron debidamente las propuestas de La Olla? ¿ se intencionaron las apariciones  de los divulgadores en nuestros medios radial y televisivo? ¿ la gente esperaba otra cosa y no sucedió?.

Recordemos que Cubanía no es cerveza o ron, que puede estar, por supuesto, pero no ha de concurrir  razón de ser.

Si el recrudecimiento del  bloqueo nos afectó esta actividad como muchas otras, hay que “jugarle cabeza” y como siempre elevar la parada en las  direcciones municipal y provincial de cultura, como parte rectora y defensora de la actividad.

Un ejemplo fehaciente: entre los virtuosos  que aportaron su maestría estaban Arturo Jorge y su  Cuarteto tradición, que precisamente están al celebrar sus dos décadas de rica vida artística y actuaron  con toda profesionalidad, con su calidad y sus aportes al nengón,  ¡y  al son de llano al  la manera de este cultor llamado Arturo apellidado Jorge, con letras super  inteligentes en una voz peculiarmente adaptadada para el género.

Pero solo lo disfrutaron un puñado de personas   y los vecinos de La Ollá.

Este  y otros artistas no merecen que les falte el público aun cuando ellos actúen con la misma calidad para un oyente que para miles.

Preservar eso es salvaguardar un área que tantas satisfacciones ha dado a bayameses y visitantes.
Eso es válido para todos los artistas que dan lo mejor de su arte para el pueblo.

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