Familiares de los tripulantes del submarino argentino: “Están todos muertos”

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Por Cubadebate | 24 noviembre, 2017 |
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“Están todos muertos, nos confirmaron que están todos muertos”, contó entre llantos el padre de uno de los submarinistas que viajaban en el ARA San Juan y que, según la última confirmación de la Armada, sufrió una explosión el miércoles pasado, a las 10:31, tres horas más tarde del último contacto. Otros familiares también dieron cuenta de que ningún tripulante sobrevivió.

El padre de Damián Tagliapetra, uno de los tripulantes, aseguró que hace unas horas, cuando las autoridades de la Armada informaron la confirmación de la explosión ocurrida a bordo de la embarcación, les confirmaron también que no había expectativas de supervivencia de la tripulación.

“No puedo hablar mucho –dijo Luis conteniendo el llanto-. Me llamaron hace quince minutos y me dijeron que hubo una explosión a doscientos metros de profundidad y que están todos muertos.” El señor contó que el jefe de su hijo le confirmó la trágica noticia, le dijo que estaban “todos muertos”. “Es básico, no hay mucha vuelta para darle. Explotó a 200 metros de profundidad y no hay ser humano que sobreviva a eso”, dijo entre sollozos el padre, que pidió cortar la comunicación con radio La Red.

Tras la comunicación oficial, los familiares de la tripulación se acercaron hasta el puerto de Mar del Plata para tener información más precisa. “Vine a dejar un cartel, nunca imaginé que me iban a decir que me quedé viuda”, dijo entre llantos Jesica Gopar, esposa de un integrante de la tripulación, Fernando Gabriel Santilli, cabo principal y electricista del ARA San Juan.

“Me acaban de decir que explotó el submarino y no sé si voy a poder llevar una flor al cementerio. Cómo le digo a su hijo que no va a tener nunca más a su papá. Estoy muy dolida, cada día es peor, no sé cómo sigue todo esto”, aseguró Gopar, que descartó que su marido le haya comentado alguna vez sobre inconvenientes técnicos de la embarcación.

La mujer dijo que fue hasta la base esperando encontrar contención psicológica pero que lo único que le ofrecieron “fue un vaso de agua y una pastilla”. Sobre la posibilidad de que la Armada haya ocultado información, consideró que “sería muy cruel”. “Esto no va a quedar así, tiene que haber justicia. No me sirve una placa que diga los héroes de San Juan. Se fueron en una navegación normal y no van a volver nunca más”, dijo conmovida Gopar.

La esperanza tiene sus límites

A pesar de que oficialmente no se han dado por muertos a los 44 tripulantes, el ánimo de los familiares se derrumbó tras conocer la noticia.

“No dijeron que están muertos, pero es una suposición lógica, desde el miércoles están ahí. Y están a tres mil metros”, lamentaba Itatí Leguizamón, esposa de uno de los desaparecidos. “No van a volver nunca más”, sentenciaba otra familiar Jessica Gopar, esposa del cabo principal Fernando Gabriel Santilli.

La tristeza se mezcla con la indignación y la sensación de engaño entre los familiares, algunos de los cuales estallaron de rabia tras la notificación de la Armada. “La gente se puso agresiva”, relató Leguizamón, esposa del operador de radar Germán Oscar Suárez, en declaraciones a la prensa en la base naval de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, a donde debería haber llegado el buque el pasado lunes y donde permanecen desde el fin de semana los familiares de los submarinistas del ARA San Juan.

Asimismo, apuntó que “lo van a seguir buscando” pero los familiares ya dan por hecho lo peor e incluso no dejaron a la Armada que terminase de leer el parte oficial por el enfado.

”¿Qué voy a estar esperanzada? Si ya está, ya fue…”, afirmó.

Para Leguizamón, abogada de profesión, la Armada ya conocía de antes la explosión ocurrida en la zona donde fue localizado por última vez. “No dieron ninguna explicación, según ellos lo saben ahora, pero ¿cómo lo van a saber ahora?”, señaló Leguizamón, antes de considerar que las autoridades que se comunicaron con ellos estos días son unos “desgraciados, perversos” que “manipularon” a las familias.

La mujer hizo así referencia al último parte oficial comunicado este jueves, que reveló que el día que el ARA “San Juan” estableció el último contacto, se registró un “evento anómalo singular corto, violento y no nuclear consistente con una explosión”.

Según señaló el portavoz de la Armada, Enrique Balbi, anoche supieron que a partir de datos recabados por Estados Unidos, el 15 de noviembre se detectó una “anomalía hidroacústica” cerca de donde se reportó por última vez la ubicación del submarino, en la zona del Golfo San Jorge, a 432 kilómetros de la costa de la Patagonia argentina.

Balbi señaló que el indicio se confirmó esta misma mañana con la información facilitada por el embajador en Austria, que es miembro de la organización de control de pruebas nucleares, que vela por la “no realización” de ensayos nucleares y que detectó esa supuesta explosión a las 10:31 hora local (13.31 GMT) del 15 de noviembre, en la misma zona.

Sin embargo, para Leguizamón, las autoridades ya conocían esta información desde antes y continuaron con el operativo “para quedar bien” porque “mandaron una mierda a navegar”, afirmó antes de afirmar que en 2014, el submarino ya sufrió otro incidente grave. “Nadie invierte un peso” en la fuerza naval.

Jessica Gopar, también es crítica con las autoridades de la Armada por la “falta de información”, pero en cambio la mujer se mostró agradecida a todos los países que están colaborando en la búsqueda del submarino. “En este momento se olvidó Inglaterra de que habíamos tenido un conflicto con las Malvinas. Vinieron de todos los lados y lo agradezco de corazón”, subrayó. “Eso me da confianza, que lo salieron a buscar, pero bueno, el mar es traicionero y no se sabe que puede haber pasado”, continuó, para afirmar que desconocía si el sumergible tenía una avería cuando salió a la mar.

El submarino ARA San Juan había partido el 13 de noviembre del puerto de Ushuaia, el más austral del país, y se dirigía de regreso a su base, en Mar del Plata. El viaje, con 44 submarinistas profesionales de la Armada, tenía como cometido participar en un adiestramiento integrado con la flota de mar y las aeronaves de la dotación naval.

Fue el viernes pasado cuando la Armada Argentina confirmó que el submarino reportó por última vez su posición en la madrugada del miércoles, por lo que, pasadas 48 horas sin tener comunicación con la nave, se resolvió activar el protocolo de búsqueda.

(Tomado de Cubadebate)

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