Festival del Nuevo Cine Latinoamericano cuenta angustias del continente

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Por Prensa Latina (PL) | 22 diciembre, 2016 |
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La Habana .- El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano expuso en La Habana en 2016 problemas latentes en el continente y la urgencia de aferrarnos a las memorias de los pueblos e identidades.

De una selección de más de mil 500 materiales, finalmente el jurado del certamen admitió para concurso 18 largometrajes de ficción, 22 cortos y mediometrajes, 18 óperas primas, 26 documentales, 27 animados, 25 guiones inéditos y 24 carteles.

Por tercera ocasión consecutiva, la inauguración del evento se inclinó por una propuesta argentina de ficción, El ciudadano ilustre, una comedia irónica, sustanciosa, de los realizadores Gastón Duprat y Mariano Cohn, quienes asentaron la obra sobre dos sólidos pilares: guión y actuaciones.

En especial, la de Oscar Martínez como Daniel Mantovani, el único escritor argentino que posee el Nobel de Literatura y aunque los lauros parecen ya importarle poco, decide aceptar la condición de Ciudadano Ilustre ofrecida en su pueblo natal con tal de viajar allí, a contemplar el escenario de sus libros después de décadas.

Humor negro y mucha tela por donde cortar para interpretaciones diversas, pura provocación para el público en general; pero en particular para críticos, escritores e intelectuales.

Tal es así que la cinta le valió a Duprat el Premio Coral a Mejor Guión, en el Festival de La Habana.

Con Neruda, el realizador chileno Pablo Larraín ofreció un relato subjetivo y humano de parte de la vida del escritor para intentar llenar posibles emociones de un alma, conectar sentimientos que dieron cuerpo a personajes y obras de arte de existencia ilimitada.

La película aplaude la trascendencia de un gigante que no luce disminuido en medio de supuestas predilecciones, sino hombre de carne y hueso cuya grandeza radicó en saber escribir de forma inigualable sobre el dolor, el encierro, el engaño, la violencia, la pobreza.

Como fueron padecimientos de muchos en el Chile de mediados del siglo XX, miles de personas pudieron escribir de estos mismos temas, pero nadie lo logró con palabras tan lacerantes como Neruda.

Larraín aborda entonces la trascendencia y el actor Luis Gnecco se encarga de reflejar los rasgos del poeta apasionado e idealista dentro de un juego cinematográfico entre realidad y ficción que condujo el Coral de Mejor Dirección Artística a las manos de Estefanía Larraín, y el de Edición a las de Hervé Schneid.

Por su parte, la actriz brasileña Sonia Braga presentó en el 38 Festival Aquarius, una cinta que según ella subraya la importancia de la memoria y en la cual su personaje deviene símbolo de resistencia.

El filme cuenta la historia de Clara, última residente del edificio Aquarius, donde todos los departamentos han sido comprados por una compañía que tiene otros planes para el inmueble, sin embargo, la mujer se niega a desprenderse de sus recuerdos.

Clara le ganó la batalla a un cáncer de mama en la juventud, así que afrontará con dignidad y sin miedos un intento de desalojo psicológico orquestado por la compañía, defensora de un estilo de vida más moderno.

Al decir de Braga, esa propuesta de cambio de modo de vida y desprendimiento de sus memorias deviene el nuevo cáncer para Clara y luchará a toda costa contra el flagelo.

La artista fue ovacionada en La Habana en el momento de recibir el Coral por su interpretación en Aquarius, merecedor también de los premios Signis, de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación; y Fripresci, de la Federación Internacional de Críticos de Cine.

Por Cuba, el cineasta Fernando Pérez regaló un canto a la amistad y la sinceridad con el estreno de su más reciente película, Últimos días en La Habana, un drama contundente en sus planteamientos, aterrizado, y al mismo tiempo defensor de los mejores valores humanos.

De acuerdo con el realizador, se trata de un largometraje sobre la relatividad de la moral en situaciones específicas y los prejuicios que en el orden ético provocan ciertas conductas no consideradas normales según códigos relacionados más con la preceptiva que con la vida misma.

Por su nueva obra, Pérez dominó los premios colaterales al alzarse con tres, y en la entrega final de lauros recogió el Premio Especial del Jurado y el galardón a Mejor Sonido, que recayó en Sheyla Pool.

La co-producción mexicano-francesa Desierto, del director Jonás Cuarón, ganó el Premio Coral al Mejor Largometraje de Ficción del 38 Festival por la intensa reflexión acerca de la migración en tanto fenómeno continental.

Desierto también triunfó en la especialidad de Mejor Música Original, mientras la cinta chilena El Invierno fue galardonada como Mejor Ópera Prima, y el realizador cubano Lester Hamlet obtuvo el Premio del Público, otorgado por votación popular, con Ya no es antes.

Por su trabajo en esta misma película, el cubano Luis Alberto García se llevó el Coral de Actuación Masculina, y el chileno Nicolás Durán recibió una Mención Especial por Jesús.

La edición 38 del Festival colmó los principales cines de la capital cubana durante 10 días con diversas ofertas, no solo latinas, sino de países como Alemania, España, Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña e Italia, Japón, Filipinas, Francia, cada uno brindó muestras de gran eficacia estética y estructural.

Varios filmes expusieron la corrupción, la violencia, el azote de los prejuicios sociales arrastrados desde décadas o siglos pasados hasta el XXI, las secuelas de la emigración, los traumas de las guerras y otras formas de represión, así como la diversidad y las mejores cualidades del continente.

Películas sin tremendos recursos técnicos pero llenas de calidad humana y poderosa sensibilidad artística, trabajos que representan una esperanza para los países o realizadores de escasos recursos, naciones y segmentos del continente que si no cuentan ellos sus historias… ¿quién?
*Periodista de la redacción de cultura de Prensa Latina.

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