Fidel en la memoria de Juan Miguel González, padre del niño Elián (+ fotos y videos)

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Por Prensa Latina (PL) | 1 diciembre, 2017 |
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Sancti Spíritus, Cuba,- La trascendencia de Fidel Castro en la memoria de Juan Miguel González, padre del niño Elián, recuerda hoy una de las batallas más memorables ideadas por el líder histórico de la Revolución: la devolución del pequeño a la Isla.

‘Sin él, sin sus decisiones sabias, sin su presencia física en cada acto, en cada marcha, sin su liderazgo yo creo que esto no hubiera sido posible’, destacó el padre de Elián en entrevista concedida al semanario Escambray y reproducida hoy en su portal web.

La causa del niño nacido en Cárdenas, provincia Matanzas en 1993 volcó una campaña mundial por su devolución a Cuba luego de que con apenas seis años fuera rescatado por pescadores norteamericanos días después del naufragio en que pereció su madre y otros tripulantes de la embarcación en que pretendían ingresar ilegalmente en Estados Unidos.

A decir de su padre, Fidel siguió paso a paso el proceso legal que tuvo que enfrentar Juan Miguel en territorio norteamericano para recuperar al pequeño que permaneció secuestrado por sus familiares en Miami, Florida, quienes contaban con el apoyo de la mafia anticubana.

Según contó, el Comandante en Jefe lideró en aquel entonces una batalla sin precedentes para poner fin a la retención, lo que marcaría una de las más importantes victorias políticas para la mayor de las Antillas frente al gobierno norteamericano.

Cuando Juan Miguel apenas olió la trampa que le empezaban a urdir en Miami, solicitó ayuda al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) para que tramitara ante las autoridades de EE.UU. el regreso de su hijo Elián, narra el citado artículo.

Sin embargo, tanto Fidel como el padre del niño conocían que en más de 40 años el Gobierno de EE.UU. jamás había accedido a una petición legal de ese carácter, por lo que necesitaron de la ayuda del pueblo y la comunidad internacional para denunciar el secuestro.

Posted by La Demajagua on viernes, 1 de diciembre de 2017

‘Le manifesté que no tenía interés en ir allá, lo que quería era que me regresaran a Elián. Y me respondió: ‘Tranquilo. A partir de mañana mismo se vuelca el pueblo, el país completo a hacer el reclamo por el regreso de tu hijo’.

‘Después de compartir durante toda una noche con Fidel, sentí un alivio muy grande. Me sentí más tranquilo al ver a la dirección del país, a nuestro líder de toda la vida, recibirme personalmente y darme su apoyo’, contó González.

Luego de casi sin meses de secuestro el 22 de abril del 2000, la Fiscal General Janet Reno anunció a través de la cadena CBS que el pequeño Elián viajaba en avión a la base aérea Andrews en Washington DC, donde se reunirá con su padre.

‘Salimos para el aeropuerto. En el camino, los mismos marshalls que rescataron al niño me hicieron una llamada telefónica y me lo pusieron. Estaba llorando. Hablo con él: Tranquilo, son amigos míos. Papa, nos vamos a ver.

‘Cuando el avión aterrizó, entró en un hangar. Recuerdo que me prestaron un sobretodo para el niño, porque a él lo habían sacado de la casa en una colcha y en calzoncillos. Atravesé todo aquel hangar hasta llegar al avión. Llegué adonde él estaba. Dicen que al abrazarnos, si se caía una aguja se iba a sentir el ruido’ rememoró.

Desde Cuba Fidel seguía todo el proceso, incluso hasta el regreso de la familia a la Isla el 28 de junio de ese año cuando por fin la Corte Suprema de EE.UU. denegó la solicitud de interdicto presentada por los abogados de la mafia cubano-americana, que impedía el regreso de Elián a Cuba.

En el aeropuerto José Martí de La Habana compañeros de aula de Elián y parte de la familia le dieron una bienvenida memorable. ‘Él (Fidel) faltaba como falta hoy, físicamente; pero estaba más presente que nadie, porque estuvo pendiente de lo más mínimo que sucedía’.

Desde entonces el líder cubano mantuvo una cercana amistad con el niño Elián y su familia, visitando su casa y escuela en reiteradas ocasiones, momentos que Juan Miguel considera como únicos.

‘Que un Presidente venga a tu casa, estar toda una madrugada, y poder compartir lo poco que uno tiene de comer, lo poco que uno tiene de beber, para mí ha sido el privilegio más grande que pude haber tenido en mi vida. Esas cosas todavía a uno le parecen que son mentira’.

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