Fidel es mi paradigma

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Por Roberto Mesa Matos | 13 agosto, 2017 |
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Bladimir Rodríguez Zambrano se desempeñó por casi tres años como primer secretario del PCC en Manzanillo / FOTO  Rafael Martínez Arias.

Manzanillo.- Perseverante, inconforme y conversador son tres palabras que definen la personalidad de  Bladimir Rodríguez Zambrano, un hombre que por casi tres años guió los destinos político-ideológicos de este costero territorio granmense, como el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC).

“Esa responsabilidad resultó escuela porque aquí se aprende todos los días. Este territorio exige mucho empeño, dedicación, de esfuerzos. Nos quedó bastante por hacer, pero tengo la satisfacción  del trabajo”,  comenta, cuando sus compañeros de labor lo agasajan y reconocen.

Mientras resuena la ovación, por la mente de mi entrevistado pasan en ráfagas las remembranzas de los años de líder estudiantil, los primeros pasos como funcionario y cuadro del PCC, los días de interminable quehacer en Manzanillo, los aciertos y errores, los impulsos y  resultados.

Estos últimos tuvieron su máxima expresión en la sede provincial que por el 26 de Julio obtuvieron los manzanilleros, en 2016, bajo la iniciativa de El Campanazo.

“No había día, ni horario. Todos sabíamos los que debíamos hacer y ejecutarlo bien. Me hizo mejor persona y refrendó el compromiso actual de que tenemos que convocar más, guiar, luchar, sentir los problemas de otros como los nuestros. Esa es la manera de triunfar”.

Rodríguez Sambrano ocupará  la jefatura del departamento Ideológico del Comité provincial del Partido en Granma: “El desafío es la preparación constante y sumar personas para fortalecer nuestro territorio y el país, vincularse más con las nuevas generaciones, dialogar, comprender y explicar”.

Bladimir manifiesta: “Fidel es mi paradigma. Él y su Revolución me salvaron porque fui muy enfermizo, y siendo negro me ofreció la oportunidad de servirle, de hacerme profesional”, dice este dirigente, para quien la familia es el soporte de todo y sus padres Melba y Raúl, presencia permanente e impulso cotidiano.

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