Fidel lleva amistad  cubana al país de los Soviets

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Por Luis Morales Blanco | 9 mayo, 2018 |
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Mucho se ha escrito sobre la crisis de los misiles de 1962 que para  cubanos y muchos pueblos amigos fue conocida como la Crisis de Octubre.

Fueron 13 días en los que el mundo contenía la respiración. Fidel apenas durmió durante aquellos días y cuando la Unión Soviética retiró  los misiles de Cuba, el disgusto del Líder cubano era más que evidente, pues ello se hizo impensadamente  sin contar con las autoridades del Verde Archipiélago criollo.

Muchos analistas piensan  por es por  ello que las autoridades soviéticas invitan  Fidel en 1963, hace hoy 55 años,  en un intento de limar asperezas.

El blog ruso  Cultura bolchevique  asegura  que el 26 de febrero salía de la Habana el avión que llevaría a Fidel hasta territorio soviético. No aterrizaría en Moscú, sino al Norte en la ciudad de Murmansk. Las autoridades soviéticas mantenían en secreto la ruta de Fidel por la URSS para evitar posibles atentados terroristas. De Murmansk a Samarcanda, Fidel recorrió también las ciudades de Stalingrado, Tashkent, Bratsk, Leningrado y Kiev. Fidel siempre agradeció la hospitalidad del pueblo soviético y en la memoria de éste siempre quedará aquel cubano risueño y cariñoso que había dirigido la Revolución a escasas millas de Estados Unidos .

Fidel y Jruschev aprovecharon aquella visita para negociar todo tipo de acuerdos económicos, políticos y militares. El  Primero de Mayo Fidel estuvo presente en el desfile  obrero de Moscú.

 Aquel hombre era, es;  el  héroe épico que había bajado de las montañas para acabar con la tiranía.

 Fidel tomaba nota con cada logro de la economía soviética: las centrales hidroeléctricas, las fábricas de tractores, los submarinos, la industria…

 Los blogueros de Cultura bolchevique  reseñan: “Sin afeitar, con un uniforme verde, hablando con pasión sin ningún papel delante. Fidel no tenía nada que ver con un burócrata. Era un comunista que enamoraba al pueblo soviético. El 23 de mayo dio un mitin en Moscú ayudado por la traducción simultánea. Fue el único extranjero al que se le permitió hablar desde el mausoleo de Lenin.

“Nikolai Leonov fue el traductor de Fidel y recuerda bastantes anécdotas de aquella visita. Una noche a las 11, Fidel le pidió ir a dar un paseo por Moscú. Él intentó quitarle la idea de la cabeza pero no fue posible, y así, sin ningún tipo de protección fueron a dar un paseo por las calles de la capital soviética. La gente no se creía lo que estaba viendo, le aplaudían, le abrazaban. La seguridad soviética tuvo que acudir con refuerzos para poder devolver a Fidel al hotel, dado el tumulto de gente que se congregaba para besarle y abrazarle.

En 2005 en una conferencia de la Habana, una periodista rusa le preguntó si deseaba regresar a Rusia. Fidel, con un cariño infinito hacia el pueblo ruso contestó emocionado: “(…) Sí. Quiero ir a Rusia, en verano o en invierno, con nieve o sin nieve, y dirija quien dirija.”

Ante   la  partida física de Nuestro Líder  invicto la publicación expresa: “Ahora toca despedirse de Fidel, el hombre que intentó tomar Moncada, que fue preso, que volvió en el Granma con 80 compañeros, que venció en las montañas de Sierra Maestra, que liberó Cuba de la tiranía, la prostitución y el analfabetismo. El estadista que comandó y dirigió sobre el terreno la defensa de Cuba ante la invasión de Playa Girón, que sobrevivió a centenares de intentos de asesinato y a 11 presidentes de EEUU cuya obsesión era aquella isla que había decidido dejar de ser un prostíbulo.  El que mantuvo en alza la bandera roja mientras la URSS se desmoronaba. Se va invicto, el hombre que bajó de las montañas”.

   El 25 de noviembre de 2016 Cultura bolchevique suscribe: “Nos deja Fidel Castro Ruz, Comandante y líder de la Revolución cubana, cuya figura será recordada siempre por su contribución a la construcción del socialismo. Los amigos de la justicia social, de la amistad entre los pueblos y del pensamiento progresista recordarán con cariño las  lecciones y ejemplos que brindó a lo largo de su vida.

“Los amigos del imperialismo, de la guerra y de la desigualdad le odiarán eternamente”.

 Sí, pero en la misma medida  los pueblos y hombres de bien, lo amarán.

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