Fidel marcó sus vidas (+fotos)

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 25 noviembre, 2020 |
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FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

Múltiples fotógrafos, profesionales y aficionados, pueden darse en el pecho de haber fotografiado a Fidel Castro Ruz, y haber eternizado el paso de este gigante por la tierra, con una obra tan titánica que ni su sombra, ni su nombre, ni su muerte, pueden silenciar.

Granma cuenta también con fotógrafos bienaventurados, ya lo decía, profesionales y aficionados, que revelaron con su lente el paso de aquel gigante de siete leguas por estas rebeldes tierras, irradiándonos ideas, sueños, y sus inmensas ganas de hacer.

Entre los lentes que captaron la figura de Fidel, figuran los de Lino Valerino Cámbar, Luis Carlos Palacios Leyva, Orlando Fombelllida Claro, y Rafael Martínez Arias.

LUIS CARLOS PALACIOS LEYVA

“Hemos tenido el orgullo de fotografiar a Fidel en varias ocasiones, por nuestro trabajo, y créeme que no es fácil. Si tú no te concentras y te pones a escucharlo, no le tiras fotos. Tienes que inhibirte en ese momento y pensar que eres fotógrafo y no oyente para poderlo captar, porque él es una gente muy carismática. Bueno, lo ha demostrado, tengo entendido que fue el hombre más fotografiado del mundo”, refirió Luis Carlos Palacios Leyva, fotoreportero del periódico La Demajagua.

Momentos de #FidelCastro en la provincia Granma…#HastaLaVictoriaSiempre/ Fotos Luis Carlos Palacios

Publicado por La Demajagua en Sábado, 26 de noviembre de 2016

Palacio recuerda una característica del Comandante: su cortesía con la prensa: “Siempre con la prensa tuvo esa deferencia, las veces que ha estado en Granma, inclusive cuando se inauguraron los contingentes de la presa Cauto el Paso, Corojo, él siempre, la prensa, dejen pasar a la prensa, si no, después nadie se entera. Ese era Fidel.”

LINO VALERINO CÁMBAR

Lino Valerino, presidente de la asociación de fotógrafos de Bayamo, y colaborador también de La Demajagua, recuerda el impacto que provocó ver a Fidel parado cerca suyo, a un metro y medio, dialogando con otras personas: “tú sientes que se te erizan los pelos, sientes que te va a preguntar algo y que tú no le vas a saber contestar.

Precisamente de un encuentro con Fidel en el congreso de la Asociación de limitados físico motores (Aclifim), rememora esta anécdota: “Fidel le pidió a una limitada física que no tenía brazos, que le escribiera algo, porque si ella era fiscal, cómo ella escribía.

“Y ella dijo ah, sí. Le tiran una agenda en el piso. Ella escribe. Él se va a agachar, y ella le dice, no no, un momento.

“Arranca la hoja y se la pone en los pies, y dice él, es increíble.

“La fiscal le respondió, No, es creíble. Es lo que yo he aprendido, porque la Revolución me lo ha enseñado. Fíjese que yo soy negra, de Guantánamo, de un barrio; soy limitada física, física, pero no de mente, y con ayuda de la Revolución he podido llegar a ser fiscal.

“El Comandante le dijo, qué bueno, que la Revolución ha llegado a Guantánamo, y la abrazó.

“Esas son cosas que te dejan movido, y tú quisieras decirle, déjeme tirarme una foto con usted, pero, no te sale”.

RAFAEL MARTÍNEZ ARIAS

 

 

 

 

 

 

 

 

Rafael Martínez Arias, carismático cubano, amante de la tierra y fotoreportero del periódico La Demajagua, confiesa que las instantáneas que más lo han marcado son las que le hiciera al líder de la Re­volución Cubana Fidel Castro en 1986, cuando realizó una visita a la provincia de Granma a propósito del aniversario 30 del histórico reencuentro de las tropas rebeldes comandadas por él y Raúl Cas­tro, en Cinco Palmas.

“Cuando lo vi descender del avión en el aeropuerto de Manzanillo quedé atónito. En ese momento los nervios se apoderaron de mí, me olvidé de la cámara, y comencé a se­guir con la vista todo lo que hacía el Co­mandante; hasta que el sentido del deber me trajo de nuevo al mundo de los vivos.

“Al llegar a Cinco Palmas, en el actual municipio de Media Luna, hice varias fotos de la ceremonia, pero sin duda la preferida es aque­lla realizada al final de la evocación, cuando los artistas terminaron la dramatización del hecho y Raúl le toma la mano al Comandante y grita: ¡Viva Fidel!”.

El suceso, rememoraba Felo en una entrevista concedida a la periodista Darelia Díaz Borrero, fue una de las páginas más inolvidables en más de 30 años de labor.

Nuestro fotoreportero Rafael Martínez Arias conserva bajo su manga algunas instantáneas de Fidel durante en el…

Publicado por Anaisis Hidalgo Rodríguez en Martes, 24 de noviembre de 2020

“Fueron tres días junto al Comandante, quien visitó la Facultad de Ciencias Médicas, y el centro de desove y cría de larvas de camarón, ambos en Manzanillo; el museo casa natal de Celia Sánchez Manduley, en Media Luna; la camaronera de El Mango, y el hospital Fer­nando Echenique, de Río Cauto; mientras en Bayamo recorrió el hospital Carlos Manuel de Céspedes, el instituto preuniversitario de cien­cias exactas (IPVCE) Silberto Álvarez Aro­che, el museo casa natal de Carlos Ma­nuel de Céspedes, y la unidad poligráfica José Joaquín Palma, entre otros lugares”.

“Cada gesto o palabra suya ratificaba sus dotes de líder natural, de hombre de pueblo, capaz de predicar con el ejemplo y convocar a miles de personas a su paso.

“Retratarlo durante esas tres jornadas fue un regalo. Aunque su personalidad impresiona, por todo lo que representa, es Fidel fácil de fotografiar dado su carisma y gran expresividad”.

Por aquellos días Fidel le parecía tan cercano, que en cierta ocasión se tuvo que contenerse para no darle una palmada en el cuello y espantarle un mosquito.

“Fue en la camaronera de Río Cauto, un lugar en el que había llovido mucho por esos días y los insectos estaban de fiesta.

“Cuando fui a hacer la foto me percaté del mosquito que estaba posado en el cuello del Comandante; al parecer el bicho se había empeñado en aparecer en la instantánea.

“Entonces solo pensé en darle un ‘manotazo’ y sacarlo finalmente del encuadre; algo que casi hago, pero finalmente otro hizo ese trabajo por mí”.

ORLANDO FOMBELLIDA CLARO

El periodista Orlando Fombellida Claro aficionado a la fotografía,  aprendió de sus colega el deslumbrante mundo de tirar fotos, montar los negativos en riles, revelarlos e  imprimirlos.

Poco a poco, -revela en una publicación que hiciera motivado por la pérdida líder histórico-, se fue haciendo de cámaras, lentes, filtros, flash y maletín, y comenzó a  practicar periodismo de mochila o polivalente, como se dice ahora, por cuanto se auto transportaba, escribía y graficaba sus productos periodísticos.

Aquel 20 de diciembre, en que se anunciaba la visita de Fidel a Granma, y al periódico La Demajagua, Fombellida Claro no formaba parte de quienes cubrirían el mencionado recorrido, así que optó por jugar su carta de fotógrafo, aquella decisión audaz, le valió numerosas instantáneas sobre el máximo líder de la Revolución cubana que incluso se publicaron en el rotativo granmense:

“Como no tenía chaleco de fotógrafo con varios bolsillos, me puse una guayabera cuyos bolsillos de abajo atiborré de rollos de 136 milímetros y 36 fotogramas, y llevé la Praktica alemana fuera del estuche, con un pequeño electrónico que al disparar la cámara se descargaba completo  y tardaba unos segundos en estar listo de nuevo.

“En la sala de espera del Poligráfico había visitantes, algunos conocidos, a quienes saludé y delante de ellos alisté la cámara, pues sin preguntárselo supe que su función era la de velar por la integridad del Líder Histórico de la Revolución.

Fidel tras el lente de un aficionado: Orlando Fombellida Claro.
En esta oportunidad pudo captar momentos de la visita…

Publicado por Anaisis Hidalgo Rodríguez en Martes, 24 de noviembre de 2020

“Llega Fidel, cientos de personas en los alrededores lo vitorean y aplauden, él los saluda con una mano y yo, tímidamente, lo enfoco una, dos, tres, muchísimas veces.

“Lo sigo durante todo su recorrido por el laboratorio fotográfico, frente al cual mi hija Magdenis, de casi cinco años, le entrega una hermosa rosa búlgara; sala de télex, pasillos; talleres de impresión en la planta baja y acto inaugural del poligráfico José Joaquín Palma.

“Obturaba la cámara sin parar, para captar cuanto más pudiera su gestualidad.

FOTO/Orlando Fombellida Claro

“Aquella fatídica mañana del 25 de noviembre de 2016, inspirada en el verso No hay un solo altar sin una luz por ti, de la canción Cabalgando con Fidel, de Raúl torres, con tres de esas fotos Angelita, mi esposa, hizo un altar y en él encendió velas.

“Puede que tengan defectos en cuanto a composición u otros detalles técnicos, pero son mis fotos más preciadas.”

Intrépidos, ansiosos, tímidos ante su tamaña presencia, nerviosos ante su hidalguía y tanta historia abrazada en verde olivo, se revelan estos mortales profesionales del periodismo, cuya pasión por la fotografía los condujo a un encuentro con Fidel que los marcó por siempre.

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