Fidencio González Peraza, un plomo como trofeo

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Por Orlando Fombellida Claro | 18 octubre, 2021 |
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Coronel (r) Fidencio González Peraza, Héroe de la República de Cuba, y de la Batalla de Cangamba, y su esposa Belkis Pérez Barredo, en entrevista con la Agencia Cubana de Noticias (ACN), en el municipio de Bayamo, provincia de Granma, Cuba, 1 de diciembre de 2016. ACN FOTO/Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO/sdl

Por razones obvias, el Héroe de la República de Cuba, coronel (r) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Fidencio González Peraza, es muy conocido por su participación en la batalla de Cangamba, en Angola, librada del 2 al 10 de agosto de 1983 por un grupo de 92 asesores militares cubanos y alrededor de 818 combatientes angolanos, al frente de quienes él estuvo.

Dicha agrupación no poseía armas antiaéreas ni artillería pesada, por tratarse de una fuerza ligera de lucha contra bandidos, sobre la cual cayó un arsenal de fuego compuesto por 16 batallones irregulares, seis baterías de artillería, morteros de 60, 81 y 120 milímetros y cohetes tierra-aire.

Llegó un momento en que los sitiados quedaron concentrados en el reducido espacio de 150 metros de largo por 50 de ancho y estaban sin alimentos ni agua.

Pero antes de aquel épico enfrentamiento, del cual salió ileso, Peraza –así es conocido- participó en otros, en Cuba, y en uno de ellos resultó herido de gravedad.

Poco tiempo después de recibir el título honorífico de Héroe de la República, contó a la periodista Soledad Cruz que se incorporó a las Milicias Nacionales en 1960 y “estuve participando en la lucha contra bandidos (LCB) desde el 61  hasta el 68, cuando la infiltración aquella que se produjo por Boca de Samá”.

En ese testimonio, publicado en el diario Juventud Rebelde con el título De Baracoa a Cangamba, ganó Fidencio, añade que en cuanto a su participación en la persecución de bandidos, lo más relevante fue la captura de uno, natural de Baracoa, que había sido soldado del ejército de Fulgencio Batista y después del triunfo de la Revolución Cubana, agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.

“Él se había ido del país y luego regresó y se infiltró por la zona (en Baracoa) donde operábamos nosotros. Combatimos contra él algunos compañeros míos y yo, siendo ya jefe de pelotón, fuimos en su búsqueda. Combatimos muy cerca, a distancia de metros. Resultaron muertos dos compañeros y otros heridos. Fui herido de gravedad entre la columna y el riñón. Tengo todavía el proyectil alojado”, expuso el testimoniante.

En entrevista concedida al colega Dilbert Reyes Rodríguez, publicada en la edición digital del periódico Granma, el 12 de abril de 2018, Peraza refiere que a aquel bandido, apodado el Jabaíto, “Lo perseguimos hasta esa loma en Quiviján, detrás del Yunque de Baracoa. Estaba cercado. Me mandan con mi escuadra a rendirlo o ultimarlo, pero el tipo era francotirador, militar de experiencia cuando Batista. Atrincherado en un tronco, más alto que nosotros, mató a dos compañeros e hirió a tres, a poquísimos metros. No podíamos verlo desde el yerbazal. Tiré dos o tres ráfagas cortas contra el tronco, pero un solo disparo de él me tumbó”.

Llevado casi muerto a Baracoa, fue operado por Octavio de la Concepción de la Pedraja, el cirujano que murió con el Che en Bolivia. Nadie lo aseguraba. Apunta Dilbert Reyes.

Una vez recuperado, Peraza sigue la lucha contra bandidos y entre las acciones en las que participa está la captura del nombrado Yarey.

Aunque le han propuesto removerle el plomo alojado en su cuerpo, no ha querido, pues lo lleva, dice sonriente, como trofeo.

La LCB fue promovida por el gobierno de Estados Unidos, mediante la CIA, desde el mismo instante que triunfa la Revolución liderada por Fidel, el 1 de enero de 1959.

Esa lucha irregular se extendió por todo el país y requirió grandes esfuerzos, hasta derrotar totalmente a los bandidos el 5 de julio de 1965.

El 18 de octubre se celebra en Cuba el Día del Combatiente de la Lucha Contra Bandidos, porque en igual fecha de 1959 el pelotón de los Malagones, en Pinar del Río, cumplieron la misión encomendada por Fidel de capturar a bandidos que operaban en dicha provincia.

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