Flores de verde olivo

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Por Yelandi Milanés Guardia | 8 marzo, 2016 |
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Capitana Yuliana Fonseca Rodríguez
Capitana Yuliana Fonseca Rodríguez / FOTO Rafael Martínez Arias

La capitana Yuliana Fonseca Rodríguez y la primer teniente Zailí Cedeño Labrada son mujeres de ímpetu, no solo porque integran las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), sino porque encaran con valentía los desafíos de la vida.

Por diferentes senderos arribaron al ámbito militar y hoy se sienten orgullosas de su uniforme.

Fonseca Rodríguez comenzó su historia laboral en el Ministerio de Educación, pero en cuanto la oportunidad se vistió de verde olivo y tocó a su puerta, no dudó un minuto en asirse a ella.

“Inicié en las FAR como soldado, por un convenio entre la institución armada y la Unión de Jóvenes Comunistas. En la unidad militar Mangos de Baraguá me estrené y luego opté por una especialidad relacionada con la labor político-ideológica.

“Era madre, en aquel tiempo, de una niña pequeña, para cuyo cuidado conté con el apoyo incondicional de mi familia”, rememora .

Su debut como instructora política fue en una unidad de Guisa y a los tres meses recibió otros cursos de trabajo político, gracias a los cuales hoy es profesora de la Escuela provincial de preparación para la defensa Columna Invasora Ciro Redondo.

“Aquí formamos personas de diferentes sectores, explica Fonseca Rodríguez. Pero no solo hacemos eso, también cumplimos con el servicio de guardia y  con el funcionamiento de la escuela, lo cual nos mantiene ocupadas y orgullosas de ser útiles”.

Primer teniente Zailí Cedeño Labrada, al frente de su tropa.
Primer teniente Zailí Cedeño Labrada, al frente de su tropa.

Zailí Cedeño Labrada ingresó a las FAR por iniciativa propia, pues quería estar en la primera trinchera de combate: “Ciertamente, exige sacrificio y robustece el carácter, pero cuando algo te gusta, ningún esfuerzo es grande.

“Ser mujer y oficial representa la continuidad del ejemplo de Mariana Grajales y Teté Puebla, además de consolidar la confianza de la Revolución en nosotras”.

Esta joven también se destaca en la preparación de las tropas, tarea primordial en las FAR, y a su vez asume otras misiones con igual disposición que la de sus compañeros: “Nuestro colectivo está conformado principalmente por hombres y, en ocasiones, es necesario distinguirnos por el buen desempeño.

“Nos caracterizamos por una gran disciplina y alto grado de responsabilidad. Dirigir tropas te va moldeando el carácter.

“Esta labor es de mucho amor y sacrificio, en la cual la familia juega un rol importante, porque es el apoyo en la retaguardia”.

Sus historias constituyen una muestra de la valía de las mujeres cubanas, quienes esparcen ternura hasta en los lugares que aparentemente se contraponen a su delicadeza.

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